La guardia eterna Mi nombre es Andrea Martínez siempre había pensado que mi trabajo como enfermera me exponía a las facetas más crudas y reales de la vida había sido testigo del dolor la alegría la muerte y ocasionalmente de la recuperación milagrosa de aquellos que parecían estar destinados a morir Pero Jamás imaginé que algo podría sacudirme al de cuestionar mi cordura todo comenzó Cuando me asignaron a la unidad de cuidados intensivos del hospital general de Santa Lucía en Madrid era un trabajo rutinario nada fuera de lo común había trabajado en UCI antes y estaba acostumbrada a
lidiar con la tensión constante de la vida y la muerte sin embargo algo era diferente esta vez no lo noté al principio pero pronto empezó a hacerse evidente mi paciente Un hombre llamado Javier Pérez había estado en coma Durante semanas según el informe había sufrido un grave accidente de tráfico un camión lo había arrollado mientras cruzaba una calle en la noche dejándolo al borde de la muerte sus heridas eran severas con traumatismo craneoencefálico y múltiples fracturas Los médicos no eran optimistas respecto a su recuperación mi trabajo era simple monitorear sus signos vitales administrarle los medicamentos
Necesarios y mantenerlo cómodo el primer par de noches transcurrió Sin incidentes llegaba al hospital tomaba su presión revisaba sus niveles de oxígeno y me aseguraba de que estuviera estable pero en la tercera noche algo extraño sucedió estaba revisando sus signos vitales cuando noté un leve movimiento en sus párpados me detuve un momento observándolo con atención había sido una ilusión est segura de que lo había visto moverse lo Observé durante unos minutos más pero no volvió a suceder sacudí la cabeza pensando que tal vez estaba demasiado cansada las noches en ui podían ser agotadoras y era
fácil que la mente te jugara malas pasadas no obstante el incidente me dejó inquieta esa misma noche cuando finalmente llegué a casa y me acosté tuve un sueño extraño En mi sueño Estaba camando por una calle oscura la única luz provenía de los faroles distantes creando sombras Alargadas que se extendían hasta el Horizonte sentía que alguien me seguía pero cada vez que me daba la vuelta no había nadie el asfalto bajo mis pies estaba frío y el silencio era opresivo como si el mundo entero contuviera el aliento de repente escuché un ruido un crujido de
metal seguido por un estruendo ensordecedor me Justo a tiempo para ver un camión enorme que se abalanzaba sobre mí el sueño terminó en ese instante y me desperté jadeando Empapada en sudor me tomó un rato darme cuenta de que había estado soñando el realismo de la experiencia fue perturbador y la sensación de ser perseguida me acompañó durante todo el día intenté sacudirme el malestar convenciéndome de que solo había sido un mal sueño probablemente provocado por la historia del accidente de Javier sin embargo no pude evitar sentir que había algo más algo más profundo y más
oscuro que no lograba Comprender la siguiente noche fui al hospital con una sensación de aprehensión que no podía explicar al entrar en la ui todo parecía normal los monitores emitían sus pitidos rítmicos las luces fluorescentes brillaban con la frialdad habitual y Javier yacía inmóvil en su cama conectado a un sinfín de máquinas me acerqué a dispuesta a realizar los controles de rutina cuando noté algo extraño su respiración era más irregular como si estuviera luchando por Mantenerse en calma me acerqué más para revisar sus signos y entonces sucedió de nuevo sus párpados se movieron Pero esta
vez no fue solo un espasmo sus ojos Se abrieron por completo salté hacia atrás mi corazón martillando en el pecho lo observé esperando que dijera algo que hiciera cualquier cosa pero no lo hizo sus ojos estaban abiertos pero no había vida en ellos era como si me estuviera mirando pero al mismo tiempo no tras unos segundos que parecieron eternos sus Párpados cayeron de nuevo dejándolo en su estado comatoso corrí hacia la estación de enfermeras y revisé su historial no había habido ningún cambio en su condición ningún signo de mejoría esto no tenía sentido decidí no
decir nada quién me creería podrían pensar que me Estaba volviendo loca Tal vez eso era exactamente lo que estaba sucediendo esa noche al llegar a casa el sueño Me eludió cuando finalmente me Quedé dormida el sueño volvió Pero esta vez fue diferente ya no estaba sola en la calle podía ver a Javier caminando unos pasos por delante de mí tambaleándose como si estuviera her lo llamé pero no me respondió solo seguía caminando alejándose de mí el pánico creció en mi pecho necesitaba alcanzarlo pero cada vez que intentaba correr mis piernas se volvían pesadas como el
plomo impidiéndome avanzar finalmente Javier Se detuvo y justo cuando iba a girarse hacia mí me desperté de golpe con el sonido de mis propios gritos resonando en la oscuridad de mi habitación a partir partir de ese momento cada noche fue peor Javier mostraba signos de actividad más evidentes no solo sus ojos se abrían de vez en cuando sino que su cuerpo también empezaba a moverse sus dedos se contraían su respiración se volvía agitada y en ocasiones su boca se entre Abría como si intentara hablar cada vez que sucedía sentía un frío intenso que me recorría
la espina dorsal era como si estuviera siendo testigo de algo que no debía ver los sueños también Se volvieron más vívidos ya no solo caminaba detrás de Javier en una calle oscura ahora podía ver fragmentos de su vida antes del accidente lo veía sentado en un coche riendo con amigos o caminando por un parque con su novia pero siempre al Final del sueño el accidente ocurría de nuevo el camión aparecía de la nada env vistiéndolo con una fuerza brutal y yo sentía su dolor su miedo como si fuera el mío el último sueño fue el
peor de todos estaba en el coche con Javier sintiendo la calidez del volante bajo mis manos escuchando el sonido de la radio sabía lo que iba a pasar pero no podía hacer nada para evitarlo las luces del camión aparecieron en la distancia y en un instante todo se volvió un caos de Metal retorcido y cristales rotos sentí cada impacto cada hueso rompiéndose cada respiración agonizante y cuando todo terminó el silencio fue peor que cualquier otra cosa podía oír mi propia respiración lenta y trabajosa mientras la oscuridad me envolvía me desperté esa mañana sintiendo que algo
había cambiado el sueño no me había abandonado como lo había hecho en noches anteriores esta vez la sensación de muerte se aferraba a mí incapaz de ser Sacudida el miedo el dolor la desesperanza Todo estaba presente como si hubiera traído parte de esa pesadilla conmigo al mundo real fui al hospital en un estado de automatismo incapaz de pensar en otra cosa que no fuera Javier al llegar a la Uzi me acerqué a su cama con una mezcla de temor y desesperación sabía que lo que estaba sucediendo no era normal pero necesitaba respuestas necesitaba entender que
me estaba pasando por qué estaba viendo y Sintiendo estas cosas Para mi sorpresa al llegar Javier estaba más inquieto que nunca su cuerpo se movía como si luchara por liberarse de una prisión invisible sus manos se taban y sus ojos estaban abiertos pero no de la forma vacía de Antes había una chispa de algo en ellos algo que me miraba directamente algo que suplicaba por ayuda El Monitor de su frecuencia cardíaca comenzó a pitar de manera frenética y corrí a buscar a un médico sabía que algo estaba Terriblemente mal cuando regresamos su cuerpo estaba completamente
inmóvil el médico revisó sus signos vitales pero todo estaba en orden no había explicación para lo que acababa de suceder me quedé de pie sintiendo que las fuerzas me abandonaban mientras el médico salía de la habitación sin notar nada fuera de lo común yo en cambio sabía que lo que había visto no era un simple reflejo del coma Javier estaba Atrapado en un lugar entre la vida y la Muerte Y de alguna manera me había arrastrado con él esa noche decidí que no podía seguir así me sentía como si estuviera perdiendo el control de mi
mente como si estuviera a punto de caer en un abismo del que no había retorno Así que al terminar mi turno fui a la capilla del hospital no soy una persona particularmente religiosa pero necesitaba encontrar algún tipo de paz algo que me devolviera a la realidad me senté en el banco rodeada de un silencio Casi absoluto y cerré los ojos recé o intenté hacerlo pedí fuerza Claridad y sobre todo una salida a esta pesadilla cuando abrí los ojos sentí un peso en mi pecho pero no era el tipo de alivio que esperaba era como si
algo o alguien estuviera allí conmigo regresé a la u sabiendo que tenía que enfrentar lo que fuera que estaba ocurriendo al entrar en la hab de Javier el aire se sentía denso Pesado lo miré por un largo rato Esperando algún Movimiento algún signo de que estuviera consciente de mi presencia nada sucedió y una parte de mí comenzó a relajarse pensando que tal vez todo había terminado Pero entonces El Monitor de Javier comenzó a emitir un pitido agudo su frecuencia cardíaca se disparó y sus ojos Se abrieron de golpe mirándome fijamente sentí que mi propio corazón
se detenía cuando su mano se alzó ligeramente del colchón como si Intentara alcanzarme el frío se apoderó de la habitación y en ese instante lo supe Javier no estaba solo algo más estaba allí algo que lo mantenía Atrapado entre la vida y la muerte y que ahora me tenía en su Mira de repente El Monitor dejó de pitar Javier se desplomó en la cama su mano cayendo inerte a su lado el silencio que yo fue ensordecedor todo había terminado tan rápido como había comenzado sin embargo la sensación de Opresión no me abandonaba me acerqué lentamente
a la cama y lo miré esperando ver algún signo de vida pero solo encontré el rostro tranquilo de un hombre en coma esa fue la última vez que trabajé en la ui no podía seguir enfrentando lo que allí sucedía no cuando la línea entre la vida y la muerte se había vuelto tan borrosa para mí no sé qué era lo que Javier vio en esos últimos momentos y tal vez nunca lo sabré pero una cosa es segura algo Más allá de la comprensión humana sucedió en esa habitación algo que desafía toda lógica y razón desde
entonces los sueños han cesado pero el recuerdo de esos días Me persigue a veces en la oscuridad de la noche siento la misma opresión el mismo frío que me recorrió en aquella habitación Y aunque intento convencerme de que fue solo mi mente jugándome una mala pasada una parte de mi sabe que no es así no puedo olvidar la mirada de Javier en esos Últimos momentos no era solo la de un hombre Atrapado en un cuerpo inmóvil era la mirada de alguien que había visto algo más allá algo que lo aterrorizó hasta lo más profundo de
su ser y que ahora me acecha esperando el momento adecuado para reclamarme también el niño que se aparece en la unidad pedi el hospital infantil de San Pedro es un lugar en el que la vida y la muerte coexisten de una manera peculiarmente Íntima como enfermera en la unidad pediátrica he sido testigo de Milagros de recuperación que desafían toda lógica médica así como de tragedias que destrozan familias en un abrir y cerrar de ojos desde que comencé a trabajar aquí he aprendido a mantener una actitud profesional una especie de coraza emocional que me permite cuidar
de mis pequeños pacientes sin derrumbarme con cada noticia devastadora pero hace unos meses algo ocurrió que rompió esa coraza Algo que cambió mi vida para siempre mi nombre es Isabel serrano y llevaba 5 años trabajando en la unidad pediátrica del hospital cuando noté por primera vez la presencia de un niño que no figuraba en ninguno de los registros médicos era una mañana cualquiera cuando lo vi Estaba en la sala 204 una habitación normalmente vacía que se usaba Solo cuando todas las demás estaban llenas Tenía el cabello rubio y revuelto y su rostro pálido estaba salpicado
de pecas Llevaba una bata de hospital y al principio no pensé mucho en él supuse que era un nuevo ingreso del que no me habían informado seguí mi ronda revisando a cada niño en su cama Ajustando las dosis de medicación según lo requerido y asegurándome de que todos estuvieran cómodos al final de la mañana me encontré de nuevo cerca de la sala 204 decidí echar un vistazo rápido para ver cómo estaba el niño pero cuando Entré en la habitación la cama estaba vacía supuse que uno de mis compañeros lo había trasladado a otra área para
hacerle algún procedimiento sin embargo cuando pregunté más tarde en la estación de enfermeras nadie sabía de ningún niño nuevo me dijeron que la sala 204 estaba desocupada Esa primera visión del Niño no me preocupó de demasiado pensé que tal vez estaba confundida que el cansancio había empezado a jugarme malas Pasadas después de todo los turnos largos en la pediatría pueden ser agotadores y no sería la primera vez que mi mente me jugaba una mala pasada pero lo que sucedió después no podía atribuirse al cansancio una semana más tarde durante el turno de la noche volví
a ver al niño estaba sentado en una esquina del pasillo junto a la máquina expendedora me detuve y lo observé por un momento parecía estar jugando con algo en sus Manos Tal vez un pequeño juguete lo curioso era que aunque estaba Claro que era un niño pequeño su presencia no emitía el típico bullicio infantil estaba en silencio completamente concentrado en lo que fuera que sostenía avancé hacia él pero cuando me acerqué Simplemente no estaba allí un escalofrío me recorrió la espalda miré a mi alrededor pero no había rastro del niño el pasillo estaba vacío Y
en silencio salvo por el murmullo distante de los Monitores esa noche Después de terminar mi turno me fui a casa sintiéndome intranquila intenté relajarme convencida de que el estrés del trabajo Estaba afectando mi percepción sin embargo esa explicación se hizo menos plausible con el paso de los días empecé a ver al niño con más frecuencia siempre en momentos en los que nadie más estaba cerca A veces lo veía de pie en la puerta de una habitación mirando hacia adentro con una Expresión inexpresiva otras veces lo encontraba en la sala de juegos Sentado en una de
las sillas pequeñas observando a los otros niños mientras jugaban Aunque nunca participaba no sabía qué hacer mencionarlo a mis colegas parecía una mala idea qué les diría qué estaba viendo a un niño que no existía en los registros del hospital seguramente pensarían que estaba perdiendo la cabeza o peor que estaba demasiado agotada para Hacer mi trabajo de manera efectiva Así que decidí mantenerlo en secreto esperando que con el tiempo estas visiones desaparecieran por sí solas pero no lo hicieron una noche decidí tomar cartas en el asunto era un turno tranquilo con todos los pacientes estables
y dormidos aproveché el tiempo para investigar un poco revisé los registros de la sala 204 los informes de ingresos las notas de los médicos pero no encontré nada que indicara que un Niño había estado allí recientemente esto Solo alimentó Mi curiosidad y mi preocupación Cómo era posible que un niño apareciera repetidamente en un hospital sin que hubiera ningún registro de él seguí investigando revisando archivos más antiguos y finalmente después de horas de bus encontré algo hace unos 5 años un niño llamado Samuel Gutiérrez había sido ingresado en el hospital tenía 7 años y Había sido
operado de emergencia debido a una apendicitis complicada la cirugía que en principio debía ser rutinaria se complicó hubo un error en la administración de la anestesia y Samuel no volvió a despertar la historia era Trágica pero lo que me dejó helada fue el lugar de su muerte la sala 204 mientras leía el informe sentí como si el aire se volviera más denso a mi alrededor la sala 204 que ahora se usaba Esporádicamente había sido la habitación donde Samuel pasó sus últimas horas no podía evitar pensar que el niño que había estado viendo era Samuel o
lo que quedaba de él la idea era perturbadora pero a la vez explicaba muchas cosas decidí que tenía que hacer algo al respecto tal vez solo tal vez Samuel necesitaba ayuda para encontrar la paz esa noche volví a la sala 204 después de que todos los demás se hubieran ido estaba completamente a oscuras salvo por La tenue luz del pasillo que se filtraba a través de la puerta entreabierta respiré hondo Y entré la habitación estaba fría más fría de lo que debería estar me acerqué a la cama que estaba perfectamente hecha y me quedé allí
de pie sintiendo una extraña mezcla de miedo y determinación no sabía exactamente qué estaba haciendo Pero sabía que no podía seguir ignorando lo que estaba sucediendo mientras permanecía allí en Silencio sentí una presencia detrás de mí me giré lentamente y lo vi Samuel estaba allí de pie junto a la ventana mirándome con esos ojos inexpresivos que ahora reconocía mi corazón latía con fuerza pero me quedé quieta esperando el niño no se movió parecía estar Atrapado esperando algo sin saber qué hacer en ese momento lo comprendí Samuel no sabía que había muerto Estaba perdido Atrapado en
un bucle interminable de Confusión Y Soledad sentí una oleada de compasión por él no podía imaginar lo aterrador que debía hac estar Atrapado de esa manera sin entender que estaba sucediendo sin poder descansar en voz baja Aunque sabía que probablemente no me escucharía le hablé le dije que lo sentía que todo había sido un terrible accidente y que ahora estaba a salvo le dije que estaba bien irse que no tenía que quedarse más Tiempo Aquí no hubo ninguna señal inmediata de que me hubiera escuchado pero poco a poco el aire en la habitación se volvió
más ligero menos opresivo Samuel me miró por un momento más y luego sin ningún ruido sin simplemente desapareció la habitación volvió a la normalidad y me di cuenta de que estaba temblando no volví a ver a Samuel después de esa noche la sala 204 se mantuvo tan tranquila como siempre y el Hospital continuó con su rutina diaria no le conté a nadie lo que había sucedido ni siquiera a mis colegas más cercanos quién me creería decidí que sería mi secreto algo que me llevaría conmigo y que me recordaría que veces en el mundo de la
medicina las cosas no son siempre lo que parecen desde entonces cada vez que paso por la sala 204 siento una extraña mezcla de paz y melancolía pienso en Samuel en su pequeña figura junto a la Ventana y me pregunto si finalmente encontró el descanso que merecía no sé qué fue exactamente lo que vi o cómo es posible que haya experimentado algo tan inexplicable pero si s una cosa a veces Los Fantasmas del pasado en Encuentran una manera de manifestarse buscando una resolución que les fue negada en vida ahora cuando cuido a mis pacientes lo hago
con una mayor conciencia de las vidas que han pasado por este hospital de las Historias que han quedado sin contar el hospital es un lugar lleno de vida pero también de memorias Y aunque no todos los recuerdos son buenos creo que es importante reconocerlos para que las almas que puedan estar atrapadas encuentren finalmente su paz a pesar de lo que sucedió sigo trabajando en la unidad pediátrica no puedo evitar sentir que tengo una responsabilidad no solo con los vivos sino también con aquellos que De alguna manera se quedaron atrás cada vez que un niño ingresa
en el hospital me esfuerzo por dar lo mejor de mí recordando que mi trabajo no es solo salvar vidas sino también aliviar el sufrimiento sea cual sea su origen y aunque no he vuelto a experimentar algo como lo que sucedió con Samuel sé que el hospital sigue guardando secretos ocultos en los rincones de sus pasillos esperando a ser descubiertos no sé si alguna vez volveré A encontrarme con uno de esos secretos Pero si lo hago estaré lista porque he aprendido que a veces la verdadera cura no está en la medicina sino en el reconocimiento y
el cierre de las historias no contadas las manos heladas el hospital s Agustín es un lugar donde la vida y la muerte conviven en una simbiosis ineludible a lo largo de los años he aprendido a aceptar esta dualidad sin Cuestionarla demasiado Como enfermera en la morgue mi trabajo consiste en cuidar de los cuerpos que ya no pertenecen al mundo de los vivos asegurándome de que reciban el respeto que merecen antes de su viaje final es un trabajo solitario y sombrío pero me había acostumbrado a la rutina al silencio pesado de los pasillos subterráneos y a
la fría luz fluorescente que ilumina las mesas de metal al menos eso creía mi nombre es Laura morales y llevo más de una década Trabajando en el hospital la morgue nunca me había perturbado de hecho encontraba en su serenidad una extraña forma de Consuelo aquí no había urgencias ni caos solo una calma que me permitía reflexionar sobre la fragilidad de la existencia sin embargo hace unos meses algo cambió algo empezó a acechar en ese lugar que solía considerar Un refugio de tranquilidad Todo comenzó una noche al final de mi turno estaba Terminando de Revisar los
registros asegurándome de que cada cuerpo estuviera identificado correctamente antes de que el personal de la funeraria llegara a recogerlos había tres cuerpos en la morgue esa noche todos Víctimas de un accidente automovilístico ocurrido en las afueras de la ciudad una familia completa trágicamente interrumpida en su viaje de regreso a casa el esposo la esposa y su hija de 6 años mientras me acercaba a la primera mesa un frío Repentino me envolvió como si una Ráfaga de aire helado hubiera atravesado la sala me detuve en Seco confundida la morgue siempre había sido fría Pero esto era
diferente más intenso casi antinatural era un frío que se sentía en los huesos en la médula decidí ignorarlo y continué con mi trabajo asumiendo que tal vez el sistema de ventilación había comenzado a funcionar con más fuerza Pero a medida que avanzaba de una mesa a otra el frío Se hacía más intenso concentrándose alrededor del cuerpo de la niña me esforcé por no darle demasiada importancia Aunque una parte de mí no podía sacudirse la incomodidad creciente esa noche al llegar a casa el cansancio me venció rápidamente pero mi sueño fue inquieto Soñé con la morgue
con la niña en la mesa de metal en mi sueño ella estaba despierta con los ojos abiertos y vacíos mirándome Fijamente me desperté sudando con el corazón acelerado Aunque la habitación estaba helada no pude volver a dormir y pasé el resto de la noche preguntándome si me Estaba volviendo paranoica la siguientes noches fueron aún más perturbadoras cada vez que entraba en la morgue el frío se hacía más intenso y siempre se centraba en torno al cuerpo de la niña mis manos se entumecía al tocar la tabla donde reposaba y sentía una presión en el pecho
como si el aire Mismo estuviera cargado con una presencia que no lograba comprender me encontraba cada vez más reacia a entrar sola en la sala pero no tenía opción este era mi trabajo y no podía permitirme el lujo de ceder al miedo un viernes por la noche mientras preparaba los cuerpos para idos al día siguiente algo sucedió que jamás olvidaré estaba revisando el cuerpo de la madre cuando el frío volvió esta vez más penetrante que nunca de repente las Luces parpadear y un crujido extraño resonó en la habitación me quedé paralizada escuchando intentando descifrar de
donde provenía el sonido parecía emanar de la mesa donde yacía la niña cautelosamente me acerqué a la mesa mi respiración acelerando con cada paso el aire se sentía más pesado casi como si estuviera caminando bajo el agua al llegar Noté que el cuerpo de la niña parecía diferente como si su posición hubiera Cambiado ligeramente desde la última vez que la vi intenté convencerme de que era solo mi imaginación Pero cuando extendí la mano para ajustar la sábana que la cubría sentí un escalofrío que me recorrió toda la columna vertebral en ese instante las luces se
apagaron por completo sumé en una oscuridad total mi corazón martilla en mi pecho y el pánico comenzó a apoderarse de mí Estaba atrapada en la morgue rodeada de cuerpos en la más completa oscuridad intenté Moverme Pero mis piernas no respondían como si el frío las hubiera congelado en su lugar entonces en medio de la oscuridad escuché un susurro un sonido bajo casi imperceptible pero inconfundible era la la voz de una niña el susurro Se repitió más fuerte esta vez pero no lograba entender lo que decía quería correr salir de allí pero el miedo me mantenía
anclada al suelo finalmente reuní el valor suficiente para moverme y busqué a tientas mi Linterna mis manos temblaban tanto que casi la dejé caer varias veces antes de encenderla cuando la luz finalmente iluminó la sala el susurro cesó y las luces volvieron a encender con un zumbido miré alrededor esperando ver algo fuera de lugar pero todo parecía normal los cuerpos seguían en sus mesas inmutables pero el frío persistía aún más intenso que antes terminé mi trabajo lo más rápido que pude evitando mirar de nuevo a la niña y me dirigí a la salida Sintiendo que
algo me observaba desde la oscuridad esa noche cuando llegué a casa no pude dormir la imagen de morga la oscuridad el susurro el frío que parecía envolverme todo se repetía en mi mente una y otra vez sabía que algo estaba mal algo que no podía explicar ni entender durante el fin de semana intenté distraerme evitar pensar en lo que había sucedido pero la ansiedad no me dejaba en paz temía El regreso al hospital temía lo que podría encontrar La próxima vez que estuviera sola en la morgue el lunes volví al trabajo con una sensación de
prensión que nunca antes había sentido al llegar a la morgue Noté que el frío se había intensificado no era solo una sensación física sino una presencia algo que se sentía vivo pero no en el sentido que conocemos decidí no acercarme demasiado a la mesa de la niña y concentrarme en los otros cuerpos que habían llegado durante el fin de semana sin embargo la presión en mi pecho se Hizo más fuerte a medida que avanzaba la noche y el susurro volvió est vez más claro mi corazón se aceleró cuando finalmente entendí lo que decía era una
sola palabra repetida una y otra vez como un Lamento ayúdame el susurro venía de todas partes resonando en las paredes frías de am morgue intenté ignorarlo concentrarme en mi trabajo pero cada vez que lo escuchaba sentía como si el frío me drenara la energía como si la presencia invisible estuviera Alimentándose de mi miedo esa noche no pude completar mi turno me encontraba temblando incapaz de pensar con Claridad y supliqué a una compañera que me reemplazara antes de salir corriendo del hospital pasé el resto de la noche en vela con la sensación de que el susurro
aún me seguía repitiendo esa palabra en mi mente al día siguiente hablé con un colega sobre lo que había estado experimentando no entré en detalles pero mencioné que la morg se sentía diferente Que el frío era más intenso y que había notado cosas extrañas me miró con una mezcla de incredulidad y preocupación pero no dijo nada después decidí investigar más sobre la familia que había muerto en el accidente descubrí que la niña había sobrevivido al impacto inicial Pero murió en el hospital Después de varias horas de agonía fue la última en morir sola mientras sus
padres ya estaban en la morgue con esa información empecé a sospechar que la Niña no no había encontrado la paz algo la mantenía atrapada en el frío de la morgue algo que la obligaba a quedarse a buscar ayuda desesperadamente decidí que tenía que hacer algo al respecto aunque no sabía exactamente qué esa noche regresé a la morgue con una determinación renovada había traído una vela y un rosario no porque fuera particularmente religiosa sino porque necesitaba algún tipo de Consuelo algo que me hiciera sentir Menos vulnerable encendí la vela y la coloqué junto a la mesa
de la niña recitando una oración que recordaba de mi infancia el frío era casi insoportable y el susurro se hizo más fuerte pero continué rogando Porque esto ayudara de alguna manera a medida que recitaba la oración el susurro se transformó en un soso un llanto desgarrador que resonaba en la sala mi propia voz temblaba pero no me detuve sentí que de alguna manera est estaba Comunicándome con la niña diciéndole que podía irse que estaba bien dejar este mundo atrás finalmente el llanto cesó y el frío comenzó a disiparse lentamente como el humo de la vela
que se extinguía la morgue volvió a su estado habitual fría Pero soportable y por primera vez en semanas sentí una paz que había olvidado que existía no volvía experimentar el frío inusual después de esa noche ni los susurros o el llanto la amor volvió a Ser un lugar de serenidad para mí aunque con una nueva comprensión del peso que la muerte puede dejar atrás no hablé de esto con nadie ni siquiera con mis colegas más cercanos era una experiencia que necesitaba guardar para mí una que me recordaba la fragilidad del equilibrio entre la vida y
la muerte y el poder de lo desconocido Ahora cuando trabajo en la morgue lo hago con un respeto renovado no solo por los cuerpos que cuido sino También por las almas que tal vez aú deambulan entre nosotros buscando descanso el hospital San Agustín sigue siendo un lugar de trabajo un lugar donde la ciencia y la medicina rigen la mayoría de las cosas pero sé que hay más en este mundo de lo que podemos ver o entender y a veces en los momentos más oscuros y fríos esas otras realidades se manifiestan recordándonos que aunque la vida
termina las historias no siempre lo hacen El doctor de la noche desde que empecé a trabajar en el hospital Central supe que los turnos nocturnos serían desafiantes la noche en un hospital tiene su propio ritmo más lento pero también más siniestro los pasillos que durante el día son un hervidero de actividad se convierten en largos túneles de silencio interrumpidos solo por los pitidos de las máquinas y el ocasional sonido de Una puerta cerrándose Aunque siempre he sido una persona más bien pragmática acostumbrada a los hechos y a la lógica que impone la medicina pronto comencé
a notar que algo en esos turnos de noche no encajaba del todo mi nombre es Julia González y soy enfermera en la planta de Medicina interna me gradué hace tres años y aunque he enfrentado algunas situaciones difíciles siempre he logrado mantener la calma y la Profesionalidad sin embargo en las últimas semanas mi capacidad para racionalizar lo que veo ha sido puesta a prueba Todo comenzó de manera sutil como suelen hacerlo las cosas que luego se convierten en obsesiones una noche mientras revisaba a mis pacientes Noté que la hoja de seguimiento de uno de ellos El
señor Roberto Muñoz ya estaba firmada por el médico de Guardia A pesar de que yo no Había visto a ningún doctor entrar en su habitación Roberto estaba ingresado por un caso complicado de neumonía y cada noche requería que le administrara una dosis de antibióticos intravenosos normalmente yo era la encargada de este procedimiento pero esa noche al llegar a su habitación encontré la vía ya colocada y la medicación administrada mi primer pensamiento fue que el doctor de turno el doctor Velasco un hombre reservado y extremadamente Profesional Había decidido adelantarse Aunque me sorprendió que no me hubiera
informado lo dejé pasar al fin y al cabo la medicina es un trabajo en equipo y quizás solo habí ad aliviar mi carga de trabajo la segunda vez que sucedió una semana después la situación fue similar esta vez el paciente era una anciana con insuficiencia cardíaca llamada María Ruiz de nuevo al llegar para realizar el control nocturno de sus Constantes vitales descubrí que alguien ya lo había hecho la hoja estaba firmada por el doctor Velasco pero él no estaba en la planta pregunté a las compañeras de turno si lo habían visto pero nadie recordaba haberlo
cruzado en toda la noche de nuevo traté de racionalizar quizás había pasado mientras estaba ocupada con otro paciente O tal vez en mi agotamiento Simplemente no lo había notado Sin embargo a medida que los días pasaban Los incidentes comenzaron a acumularse las hojas de control estaban llenas de firmas del doctor Velasco los tratamientos administrados antes de que yo llegara los procedimientos realizados sin que yo hubiera visto ni una sola vez al médico en persona me encontré cada vez más confundida y un sentimiento de inquietud comenzó a instalarse en mi mente sabía que los turnos nocturnos
podían distorsionar la percepción del tiempo pero esto era diferente algo no Cuadraba y mi intuición me decía que no debía ignorarlo decidí que necesitaba respuestas en mi siguiente turno de noche me propuse observar más de cerca uré de estar siempre atenta a los movimientos en el pasillo revisando constantemente las habitaciones de los pacientes que requerían atención especial sin embargo no vi nada fuera de lo común a las 2 de la mañana el hospital estaba más silencioso que nunca y aún no había rastro del doctor Velasco Cuando finalmente revisé al Señor Muñoz vi que una vez
más el procedimiento se había realizado sin mi intervención la hoja estaba firmada pero esta vez el detalle que me llamó la atención fue la hora anotada 1:45 de la mañana recordaba haber pasado frente a la habitación Poco después de la 1:30 y no había visto a nadie entrar a partir de esa noche mi rutina cambió empecé a sentir una constante ansiedad una necesidad de entender que estaba Sucediendo empecé a revisar las cámaras de seguridad en los días en que sabía que el doctor Velasco había firmado las hojas pero nunca decía en las grabaciones era como
si Simplemente no existiera en el hospital durante esos turnos y sin embargo su firma estaba en todos los documentos lo más extraño ocurrió un miércoles aquella noche uno de los pacientes un hombre joven llamado David Martínez estaba en estado crítico tenía Una infección postquirúrgica que requería una atención constante sabía que tendría que estar al tanto de su evolución por lo que decidí entrarme en el durante la primera mitad de mi turno al llegar a su habitación Poco después de la medianoche Noté que su estado había mejorado significativamente la fiebre había bajado y sus signos vitales
estaban mucho más estables al revisar su expediente vi que le habían administrado Una nueva medicación que no estaba en su tratamiento inicial y que la hoja estaba firmada nuevamente por el doctor Velasco no podía creer lo que estaba viendo sabía que no había visto a Velasco en toda la noche y sabía que no había autorizado ese tratamiento salí de la habitación con el corazón la tiéndame en los oídos la cabeza llena de preguntas decidí que no podía seguir ignorando lo que sucedía si no obtenía respuestas iba a volverme Loca el viernes siguiente decidí quedarme en
la planta después de mi turno ocultándome en la pequeña sala de descanso desde donde podía vigilar el pasillo quería ver con mis propios ojos quien estaba firmando esos documentos el hospital estaba en completo silencio las luces tenues del pasillo proyectaban sombras alargadas y distorsionadas y el único sonido era el zumbido de las máquinas a medida que la noche avanzaba el cansancio empezó a Apoderarse de mí pero Me obligué a mantenerme despierta pasadas las 3 de la madrugada justo cuando el sueño comenzaba a nublar mi mente escuché un sonido era apenas un susurro como el Rose
de una bata contra las paredes me té conteniendo la respiración mientras observaba el pasillo al principio no vi nada pero luego al final del corredor distinguí una figura la tenue luz hacía difícil identificarla con Claridad pero parecía Ser un hombre su andar era lento casi como si flotara más que caminara mi corazón empezó a latir con fuerza pero Me obligué a permanecer quieta observando desde la penumbra la figura se detuvo frente a la habitación del señor Muñoz desde donde estaba no podía ver lo que hacía pero parecía estar escribiendo algo en el expediente del paciente
un escalofrío me recorrió la columna vertebral sentí que mis manos comenzaban A sudar mientras observaba como la figura se giraba ligeramente hacia el pasillo Fue entonces cuando pude verlo con mayor Claridad llevaba una bata de médico y su rostro estaba parcialmente cubierto por una máscara quirúrgica la figura permaneció inmóvil por unos segundos que me parecieron eternos luego sin hacer ruido se deslizó hacia la siguiente habitación mi mente estaba en un estado de confusión y terror sabía que el doctor Velasco no Estaba de guardia esa noche pero la figura que veía era claramente la de un
médico Quién era Entonces qué estaba haciendo en la planta a esas horas firmando momentos que no debería estar firmando sin poder contener la mezcla de miedo y curiosidad decidí seguirlo manteniéndome a cierta distancia me deslicen del paciente luego como antes anotó algo en El expediente y se dirigió hacia la salida del pasillo mi corazón Lía tan fuerte que me costaba Escuchar otra cosa a pesar del pánico que sentía Me obligué a avanzar sabía que si no confrontaba lo que estaba sucediendo nunca obtendría respuestas llegué a la habitación de David Tan pronto como la figura se
desvaneció por el pasillo al revisar el expediente encontré la misma firma la de Velasco con la hora marcada como 3:15 de la mañana todo coincidía con lo que Había visto pero lo que no podía entender era como ni por qué estaba sucediendo a la mañana siguiente hablé con mis superiores sobre lo que había estado experimentando aunque omití los detalles más paranormales les dije que alguien estaba firmando los expedientes En nombre del doctor Velasco y administrando tratamientos sin mi conocimiento esperaba que investigaran que revisaran las cámaras de seguridad Pero cuando lo hicieron No encontraron nada no
había rastro de la figura en las grabaciones para todos los demás parecía que simplemente estaba inventando historias desde entonces he tratado de no pensar demasiado en lo que sucedió esas noches Sin embargo el miedo sigue ahí latente como una sombra que nunca se desvanece por completo ya no hago turnos nocturnos en el hospital Central pedí un traslado Y aunque ahora trabajo en un entorno menos perturbador las sensación De que hay cosas que escapan a nuestra comprensión me persigue en ocasiones pienso en el doctor Velasco después de todo él nunca supo nada de esto y yo
nunca tuve el valor de hablarle directamente sobre lo que vi me pregunto si alguna vez él también experimentó algo extraño durante sus guardias nocturnas Si alguna vez sintió esa misma inquietud inexplicable tal vez hay historias que simplemente no deben ser contadas cosas Que es mejor no entender poret Pero la pregunta sigue rondando en mi mente quién o qué estaba realizando esos procedimientos en la oscuridad de la noche Tal vez en un hospital donde la vida y la muerte se cruzan constantemente hay fuerzas que operan Más allá de lo que podemos ver fuerzas que por alguna
razón han elegido permanecer en las sombras y aunque me esfuerzo por no pensar en ello una parte de m siempre sentirá que en las Profundidades de la noche en esos momentos en los que el mundo parece detenerse algo o alguien continúa su trabajo en silencio sin descanso en las sombras del hospital Las voces del pabellón psiquiátrico me llamo Clara Ramírez y llevo casi 7 años trabajando como enfermera en el pabellón psiquiátrico de la clínica San Miguel un lugar que a lo largo del tiempo ha ganado cierta reputación por tratar a pacientes con Las condiciones mentales
más graves y difíciles de manejar aquí la línea entre la cordura y la locura parece desdibujarse y en las noches cuando los pasillos están vacíos y el silencio Se cierne como una manta pesada esa línea se vuelve aún más borrosa siempre supe que trabajar en un lugar como este me expondría a situaciones extrañas y de hecho aprendí a lidiar con el comportamiento errático y a menudo perturbador de los pacientes Las alucinaciones los gritos en mitad de la noche los ataques de pánico todo eso se convirtió en parte de mi rutina diaria pero lo que no
podía prever era que con el tiempo el propio entorno del pabellón comenzaría a afectarme de maneras que nunca había imaginado todo empezó una noche fría de octubre en uno de esos turnos en los que el reloj parece moverse más lentamente de lo normal era alrededor de la medianoche y estaba revisando a los Pacientes asegurándome de que todos estuvieran estables la mayoría dormía pero algunos como era habitual permanecían Inquietos murmurando para sí mismos atrapados en sus propios mundos internos mientras caminaba por el pasillo de ala Norte donde se encontraban los pacientes más severos sentí un escalofrío
que me recorrió la espalda al principio lo atribuí al frío pero pronto me di cuenta de que había Algo más había algo en el aire una sensación de inquietud que no podía explicar Fue entonces cuando escuché el primer susurro era un sonido bajo casi imperceptible que parecía provenir de todas partes y de ninguna al mismo tiempo me detuve tratando de localizar su origen pero el pasillo estaba vacío salvo por el débil resplandor de las luces de emergencia el susurro continuó una mezcla de palabras ininteligibles que me hicieron sentir incómoda aunque No podía decir exactamente Por
qué me sacudí la sensación y continué con mi ronda tratando de concentrarme en mi trabajo Pero a medida que avanzaba la noche los susurros se hicieron más frecuentes más claros cada vez que pasaba por el ala Norte los escuchaba como si alguien estuviera hablando justo detrás de mí me giraba esperando encontrar a alguien pero siempre estaba sola el sonido se adhería a mi mente no importaba cuánto intentara ignorarlo era Un murmullo constante como si las paredes mismas del pabellón me estuvieran hablando traté de racionalizar de convencerme de que era solo mi mente jugando conmigo quizás
debido al cansancio acumulado después de todo trabajar en un pabellón psiquiátrico no era fácil y los turnos nocturnos podían ser agotadores sin embargo lo que más me inquietaba era que los susurros no eran Simplemente ruidos sin sentido con el tiempo comencé a distinguir palabras frases que parecían dirigidas a mí y lo más perturbador de todo eran frases que hacían referencia a cosas de mi pasado secretos que había enterrado hace mucho tiempo uno de los primeros susurros claros que escuché me dejó helada recuerdas a Julia Julia era una amiga de la infancia alguien con quien había
perdido contacto hacía años lo extraño era que no había pensado en ella en Mucho tiempo y no tenía idea de por qué ese nombre surgiría en mi mente en medio de un turno nocturno traté de ignorarlo pero lo sus os continuaron mencionando otros nombres otros recuerdos que creía haber olvidado con cada turno nocturno que pasaba los susurros se volvían más personales más insistentes comenzaron a mencionarme eventos que me hacían sentir una profunda incomodidad como si alguien estuviera hurgando en mi mente sacando a La luz los momentos más oscuros de mi vida Los susurros me hablaban
de errores que había cometido de culpas que había cargado en silencio y de miedos que nunca había compartido con nadie y siempre siempre mencionaban a Julia preguntándome si la recordaba si sabía lo que había pasado con ella conforme los días se convirtieron en semanas empecé a notar un patrón los susurros eran más intensos cuando me acercaba a ciertos pacientes especialmente aquellos En el ala Norte uno de ellos Un hombre llamado Andrés diagnosticado con esquizofrenia paranoide solía mirarme con una expresión de comprensión cada vez que entraba en su habitación era como si supiera lo que estaba
escuchando como si él también pudiera oír los susurros que me atormentaban había algo en Andrés que me perturbaba profundamente sus ojos Siempre alerta me seguían mientras trabajaba en su Habitación y su silencio era más inquietante que cualquier grito o delirio que hubiera presenciado en otros pacientes comenzó a ocurrir cada vez que me acercaba a él los susurros se volvían más intensos más claros era como si su presencia amplificar las voces como si él fuera el epicentro de todo lo que estaba sucediendo un día mientras revisaba sus signos vitales los susurros Se volvieron tan fuertes que
casi me sentí mareada Esta vez no eran solo susurros eran voces claras hablándome en un tono que era a la vez familiar y aterrador me decían que todo lo que estaba sucediendo era mi culpa que yo había despertado algo en ese lugar algo que había estado dormido durante años las voces me acusaban me recordaban decisiones que había tomado errores que había cometido cosas de las que me arrepentía profundamente esa noche no pude soportarlo más salí del pabellón Apresuradamente dejando mi turno a medio terminar la presión en mi pecho era insoportable y sentía que el aire
me faltaba me refugié en la sala de descanso tratando de calmarme pero los susurros seguían ahí resonando en mi mente era como si se hubieran incrustado en mi cabeza una presencia que no podía escapar pasé los días siguientes sumida en una especie de niebla mi mente no podía dejar de repasar los susurros las voces que parecían saber tanto sobre mí Comencé a dudar de mi propia cordura preguntándome si estaba empezando a mostrar signos de la misma locura que veía en los pacientes que cuidaba pero al mismo tiempo no podía ignorar la sensación de que que
lo que estaba experimentando era real de que había algo en ese pabellón que estaba conectado a mí de una manera que no lograba comprender decidí que necesitaba respuestas empecé a investigar el Pabellón buscando en archivos antiguos y preguntando discretamente a los compañeros más veteranos descubrí que el ala Norte había sido cerrada durante años antes de que yo empezara a trabajar allí debido a un incidente que nadie quería discutir abiertamente había rumores desde que un paciente se había suicidado en circunstancias extrañas y que desde entonces esa ala había sido evitada por todos mi investigación me llevó
a un Hombre que no esperaba encontrar Julia Ramírez mi amiga de la infancia la misma cuyo nombre había escuchado en los susurros descubrí que había sido paciente en ese pabellón ingresada cuando tenía apenas 15 años los registros no eran claros sobre lo que le había sucedido solo mencionaban una muerte accidental en circunstancias que nunca fueron del todo explicadas la revelación me dejó aturdida Julia y yo habíamos perdido Contacto cuando éramos adolescentes y siempre había asumido que se había mudado o que simplemente habíamos tomado camino separados Nunca imaginé que hubiera terminado en un lugar como este
y mucho menos que hubiera muerto aquí todo comenzó a encajar en mi mente de una manera perturbadora los susurros las voces los recuerdos que Sur de repente era como si el pabellón me estuviera diciendo algo algo que necesitaba saber Volví a mi turno esa noche con una mezcla de miedo y determinación sentía que estaba a punto de descubrir algo que cambiaría mi vida para siempre aunque no sabía si estaba preparada para enfrentarlo mientras caminaba por el pasillo del ala Norte los susurros se hicieron más fuertes más insistentes me hablaban de Julia de lo que había
sufrido de había terminado en ese lugar sola y asustada Cuando entré En la habitación de Andrés el aire era denso pesado con una sensación de inminente revelación sentía que las paredes mismas estaban observándome esperando a que entendiera lo que debía hacer los susurros alcanzaron un crecendo y de repente todo quedó claro no era Andrés quien amplific las voces sino que él era el conducto la conexión entre este mundo y el siguiente en su locura había abierto una puerta que no debía haber Sido abierta permitiendo que las voces de los muertos las almas inquietas atrapadas en
este lugar se comunicaran conmigo la verdad me golpeó con la fuerza de un tren Julia había muerto aquí y su espíritu junto con el de otros que habían sufrido destinos similares estaba Atrapado incapaz de encontrar descanso y de alguna manera yo era la clave el vínculo que podría liberarlos o condenarlos a permanecer en ese Limbo para siempre salí de la habitación de Andrés sintiéndome vacía y llena de terror al mismo tiempo los susurros comenzaron a desvanecerse pero su mensaje quedó claro en mi mente tenía que hacer algo aunque no sabía qué todo lo que había
conocido todo en lo que había creído se desmoronaba ante mis ojos reemplazado por una verdad que desafiaba toda lógica ahora cada vez que entro al pabellón Siento que estoy caminando sobre terreno sag un lugar donde las fronteras entre este Mundo y el siguiente son peligrosamente finas sigo trabajando allí Aunque ya no soy la misma persona que era antes Los susurros aún me siguen aunque han cambiado se han vuelto más suaves menos acusatorios pero siempre están ahí recordándome que hay cosas en este mundo que no podemos entender cosas que acechan en los rincones más oscuros de
nuestra mente y aunque trato de seguir adelante de cumplir con mi deber como enfermera sé que nunca podré escapar por Completo de las voces que habitan en las sombras de la clínica San Miguel no sé cuánto tiempo más podré soportarlo pero por ahora sigo adelante esperando que algún día las voces encuentren la paz que tanto anhelan y que tal vez solo tal vez me dejen encontrar la mía la enfermera de la guerra Mi nombre es Elena Méndez y soy enfermera era en el hospital Militar San Juan de Dios un lugar que ha visto más Dolor
y sufrimiento del que cualquier persona debería experimentar en toda una vida este hospital con su imponente estructura de concreto y pasillos interminables ha sido el refugio de soldados heridos durante décadas aquí es donde la guerra deja su marca más profunda no solo en los cuerpos de los hombres que traen desde el frente sino también en los Espíritus de quienes los cuidamos mi trabajo aunque agotador me Ha dado un propósito en la vida desde que me uní al hospital hace casi 10 años he aprendido a lidiar con el horror de la guerra con la sangre las
amputaciones y el constante eco de los gritos de dolor pero hace unos meses algo cambió algo que me hizo cuestionar mi cordura y todo lo que creía saber sobre la vida y la muerte todo comenzó una noche de verano en uno de esos turnos que parecen interminables los heridos llegaban en oleadas ados en camillas desde las Ambulancias que no paraban de llegar había una batalla encarnizada en algún lugar al otro lado del país y los soldados heridos llenaban cada Rincón disponible del hospital la sangre cubría el suelo y los médicos y enfermeras trabajábamos sin descanso
luchando contra el reloj para salvar tantas vidas como fuera posible esa noche en particular estaba asignada a la unidad de cuidados intensivos una sala lúgubre donde el olor a desinfectante apenas lo Lograba enmascarar el hedor de la muerte inminente los monitores emitían sus pitidos regulares y las máquinas respiratorias trabajaban incansablemente para mantener con vida a los soldados que habían sufrido las peores heridas no era un lugar donde la esperanza tuviera mucho espacio para existir mientras me ocupaba de uno de los pacientes un joven que había perdido ambas piernas a causa de una mina terrestre noté
algo extraño en el Pasillo era una figura apenas en la penumbra moviéndose lentamente como si buscara a algo o a alguien al principio pensé que era uno de los soldados que había salido de su cama tal vez en un estado de confusión o delirio dejo al paciente en manos de otra enfermera y me dirigí hacia la figura para ayudarle a regresar a su habitación cuando me acerqué el aire se volvió pesado frío y una sensación de incomodidad se apoderó de mí llamé al Hombre pero no respondió cuando finalmente llegué lo suficientemente cerca como para distinguir
sus rasgos me quedé helada era un soldado pero su uniforme estaba desgarrado y cubierto de sangre su rostro pálido y demacrado tenía una expresión de profundo sufrimiento lo que más me perturbó fue la mirada en sus ojos vacía sin vida como si no estuviera realmente allí el soldado se detuvo frente a una puerta Giró la cabeza hacia mí y por un breve instante su ojos se encontraron con los míos Entonces en un parpadeo simplemente desapareció no hubo sonido no hubo movimiento solo el vacío que dejó en el pasillo oscuro mi corazón latía con fuerza y
una oleada de pánico subió por mi garganta me quedé quieta incapaz de moverme o pensar con Claridad intentando procesar lo que acababa de suceder pasaron varios minutos antes de que pudiera obligarme a dar la vuelta y Regresar a la unidad mi mente buscaba explicaciones tal vez había sido un truco de la luz tal vez estaba tan cansada que mi cerebro había jugado una mala pasada pero algo en el fondo de mi ser sabía que lo que había visto era real aunque no podía entender cómo o por qué esa noche apenas dormí cuando finalmente logré cerrar
los ojos fui atormentada por pesadillas en las que veía al soldado una y otra vez su rostro desencajado sus ojos vacíos Mirándome desde oscuridad al día siguiente volví al hospital con una sensación de aprensión que no podía sacudirme durante el día Todo parecía normal y empecé a convencerme de que tal vez solo había sido el agotamiento Pero cuando la noche volvió a caer las cosas cambiaron estaba revisando a un paciente que acababa de ser operado cuando desde el rabillo del ojo vi algo moverse en el pasillo al principio intenté ignorarlo Diciéndome que que no debía
dejarme llevar por la imaginación pero la sensación de que alguien estaba allí observándome se hizo tan fuerte que finalmente me giré para mirar ahí estaba otro soldado su uniforme estaba empapado en sangre con un gran agujero en el pecho que dejaba ver el tejido desgarrado caminaba lentamente con la cabeza gacha como si cargara un peso insoportable al igual que el primero Parecía no tener una dirección Clara vagando Sin rumbo fijo por los pasillos vacíos el terror que sentí fue indescriptible sabía que estaba viendo algo que no debería estar allí algo que desafiaba toda lógica Pero
antes de que pudiera hacer algo El soldado levantó la cabeza me miró con esos ojos vacíos y desapareció en la nada dejando solo un frío penetrante que se coló en mi piel y mis huesos la siguiente semana se convirtieron en un infierno personal los Soldados fantasmas se aparecían con mayor frecuencia siempre en la noche siempre sangrando arrastrándose por los pasillos como almas en pena sus heridas eran horribles algunas de ellas imposibles de sobrevivir y cada uno de ellos parecía estar Atrapado en un ciclo interminable de sufrimiento me di cuenta de que no eran solo apariciones
aleatorias estos eran los mismos hombres que había cuidado en algún momento hombres que habían muerto En el hospital a pesar de todos nuestros esfuerzos por salvarlos mi mente empezó a resquebrajarse bajo la presión me volví cada vez más retraída incapaz de hablar de lo que estaba experimentando quién me creería Cómo podría explicar lo inexplicable intenté seguir adelante concentrarme en mi trabajo pero cada vez que caía la noche el hospital Se transformaba en un lugar de Pesadilla poblado por los Espíritus atormentados De los soldados que no habían podido encontrar la paz una noche mientras estaba de
guardia en la sala de recuperación todo llegó a un punto crítico había estado viendo al mismo soldado aparecer repetidamente durante varias noches seguidas siempre sangrando por una herida en la cabeza que no dejaba de gotear lo reconocí como uno de los pacientes que habíamos perdido hacía apenas un mes un joven de 22 años que había sufrido un traumatismo Craneoencefálico cevero cada vez que lo veía sentía una mezcla de tristeza y miedo que me consumía esa noche el soldado apareció de nuevo Pero esta vez no estaba solo a su lado otros fantasmas comenzaron a materializarse todos
ellos con las mismas miradas vacías todos ellos con sus uniformes empapados en sangre se movían lentamente por la sala como Si estuvieran buscando algo pero sin saber exactamente qué el pánico me invadió y Sentí que el aire se volvía más denso más difícil de respirar todo el hospital parecía resonar con el peso de esas almas perdidas y su sufrimiento era casi tangible mi corazón latía con tanta fuerza que pensé que me desmayaría pero Me obligué a mantener la compostura a pesar del miedo sentí una extraña sensación de responsabilidad como si de alguna manera mi presencia
allí estuviera conectada con lo que estaba sucediendo traté de recordar mis años de Formación mis creencias todo lo que había aprendido sobre la vida y la muerte pero nada me había preparado para esto finalmente los fantasmas comenzaron a desvanecerse uno por uno desapareciendo en la oscuridad de los pasillos el silencio que quedó fue aún más aterrador que su presencia y el frío que se había vuelto insoportable empezó a ceder lentamente me quedé sola en la sala temblando y sintiendo que había Presenciado algo que no pertenecía a este mundo Esa fue la última noche que trabajé
en el hospital Militar San Juan de Dios al día siguiente presenté mi renuncia incapaz de soportar un día más en ese lugar me mudé a otra ciudad lejos de todo lo que me recordaba a esos días oscuros intenté reconstruir mi vida encontrar un trabajo en un hospital civil donde las únicas heridas que vi fueron las de accidentes y enfermedades Comunes no las de la guerra pero los recuerdos de esas noches nunca me abandonaron a veces en la quietud de la madrugada cierro los ojos y veo de nuevo los pasillos del hospital los fantasmas de los
soldados vagando sin rumbo atrapados en su sufrimiento eterno me pregunto si alguna vez encontrarán la paz que tanto necesitan o si seguirán caminando por los corredores del hospital esperando la ayuda que nunca Llegará mi vida ha cambiado Irremediablemente ya no soy la misma persona que una vez fue capaz de enfrentar la Guerra sin pestañear ahora llevo conmigo el peso de las almas Gracias por llegar al final de estos relatos si te han gustado por favor No olvides dejarnos tu like y un comentario y si no estás suscrito Te invito a que lo hagas para que
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