¿Quieres saber qué es la metafísica, la ontología, la epistemología o qué se estudia en filosofía de la mente o filosofía de las matemáticas? ¿No te interesa nada de esto pero estás aburrido? ¡Pues quédate a ver este vídeo porque te voy a pintar un marco general de toda la actividad filosófica!
¡Hola, filoadictos! Soy Enric, y esto es Adictos a la Filosofía, tu canal de referencia a cuestiones filosóficas, realizando en Youtube la misión ancestral de esta bella disciplina: corromper a las personas enseñándoles a pensar Si estás viendo este vídeo, quizás es porque estás hecho un lío con las distintas partes de la filosofía. Y es que la filosofía, siendo como es (al menos en un sentido tradicional) la ciencia de las ciencias, y habiéndose ejercido como mínimo desde hace 27 siglos, extiende sus tentáculos a una gran variedad de objetos de estudio.
Todas sus reflexiones, por tanto, pueden organizarse en torno a estos objetos en distintas disciplinas que se conocen como las ramas de la filosofía. L: ¿Ahora la filosofía es como un árbol o qué? E: Pues sí, esa es más o menos la idea.
L: Ah, vale, ok. . .
¡Pero que sea perenne! Como en casi todo, se han dado muchas divisiones de la filosofía a lo largo de la historia, y depende mucho de la tradición a la que se adscribe cada autor. De modo que no pretendo daros yo una clasificación última, definitiva y absoluta.
Lo que sí os quiero ofrecer es al menos una especie de esquema tentativo que os sirva como mínimo de brújula provisional para orientaros en este laberinto de la filosofía. Para ello, empezaremos distinguiendo cuatro grandes objetos de estudio filosófico: (1) el ser o la realidad, (2) la verdad o el conocimiento, (3) el bien o la acción y (4) la belleza. L: O yo.
E: ¿Qué? L: "El ser o la realidad, la verdad o el conocimiento, el bien o la acción". .
. ¡La belleza O YO! El estudio filosófico de lo real, de lo que existe, corresponde a la metafísica.
Por explotar un poco la imagen del árbol, la metafísica, más que una rama de la filosofía, sería casi el tronco o las raíces. Es la disciplina que subyace a todas las demás y sin la cual el resto queda desconnexo y desperdigado. Es la ciencia más abstracta y abarcante, la más general, porque se ocupa de la realidad como un todo.
El resto de saberes científicos y filosóficos circunscribe su objeto a un tipo de ser concreto, a una parcela de la realidad. Por ejemplo, la biología no estudia todos los seres ni todo el ser, sino el ser vivo, es decir, aquellos entes que están vivos. La metafísica, por el contrario, no se limita de esta manera, sino que estudia el ser en cuanto ser, la estructura más general y abstracta de toda la realidad, aquello que todos los seres tienen en común por el simple hecho de existir.
Le corresponde, pues, el estudio de los primeros principios y las últimas causas de las cosas, y por esto tradicionalmente se la consideró la filosofía primera y la reina de todo el saber, hasta el punto de que no se puede llevar a cabo ninguna otra investigación sin comprometerse aunque sea de manera inconsciente con presupuestos metafísicos. Se entenderá quizás mejor la metafísica si la comparamos con las ciencias naturales, que es el método de conocimiento al cual como modernos estamos más acostumbrados. Las ciencias naturales se ocupan en términos generales del mundo empírico y material que existe de facto.
La química, por ejemplo, estudia los elementos químicos que existen de hecho y los procesos por los cuales se combinan para formar sustancias más complejas. La metafísica, en cambio, como hemos dicho, es más general, no se limita de esta manera. Su campo de estudio no es simplemente lo que resulta que existe de facto en nuestro mundo material, sino lo que podría haber sido, lo que necesariamente tiene que ser o lo que no puede ser en absoluto, y qué es aquello que fundamenta estas posibilidades, necesidades o imposibilidades.
Tampoco se confina exclusivamente al mundo material y empírico, sino que se ocupa de la pregunta de si podrían existir entidades inmateriales de algún tipo: Dios, las Ideas platónicas, las res cogitans de Descartes, etcétera. Y además de todo esto, la metafísica investiga los conceptos fundamentales que las ciencias naturales y otras formas de investigación dan por supuestos. Preguntas metafísicas pueden ser las siguientes: ¿Qué es el ser?
, ¿cuántos sentidos tiene el ser? , ¿existe algo que podamos llamar sustancia? , ¿tienen esencias los seres?
, ¿qué es la causalidad? , ¿cuántos tipos de causa hay? , ¿qué es una ley de la naturaleza?
, ¿hay algo que fundamente toda la realidad? , etcétera. Tradicionalmente se ha dividido la metafísica en dos partes principales: la ontología y la teología natural.
La ontología es el estudio general del ente, de lo que es, y correspondería a grandes rasgos más o menos a todo lo que hemos estado diciendo hasta ahora. La teología natural se ocupa, en cambio, de la pregunta acerca de Dios: ¿existe Dios? ; si existe, ¿cómo es?
, ¿qué relación guarda con el mundo? , ¿cómo lo podemos conocer? , etcétera.
Si la ontología estudia el ser en general, la teología natural estaría estudiando el ser máximo, el fundamento de todo lo real. Hoy en día esta disciplina se conoce en el mundo académico con el nombre de "filosofía de la religión", y es una de las ramas más vivas actualmente, con muchísimo debate y autores excelentes de todos los colores: ateos, agnósticos y teístas. De la ontología cabe derivar otra subdisciplina aún más específica, que llamaremos la filosofía de la naturaleza.
Si la ontología o la metafísica estudian el ser posible en general, la filosofía de la naturaleza estudia al ser posible empírico y material. Es, por tanto, una disciplina intermedia entre la metafísica y las ciencias naturales, porque es más específica o concreta que la primera y más abstracta o general que la segunda. Si la ciencia estudia, como hemos dicho, el mundo empírico y material que existe de hecho, la filosofía de la naturaleza estudiaría como tendría que ser cualquier mundo empírico y material posible.
¿Hay principios más generales, más profundos que las leyes de la física, que deben gobernar cómo tiene que ser cualquier mundo material para que exista? , ¿cómo tiene que ser el mundo empírico para que lo podamos conocer científicamente? De este modo, la filosofía de la naturaleza recapitula muchos temas de la ontología o la metafísica, pero aplicados al estudio del ser empírico y material en general.
Aristóteles, el filósofo al que debemos muchas de estas divisiones, llamaba esta disciplina "física", del griego "physis", "naturaleza". Como "física" hoy en día ya significa otra cosa, pues es mejor conocerla como filosofía de la naturaleza. Ahora, la filosofía de la naturaleza se dividió tradicionalmente en dos ramas con nombres tan fáciles de malinterpretar como su nombre original: la "cosmología" y la "psicología", que voy a poner entre comillas para que tengas presente que no significan eso en lo que pensamos cuando escuchamos hoy estas palabras.
La "cosmología" sería esa rama de la filosofía de la naturaleza que estudiaría los rasgos más generales de los fenómenos inorgánicos, y la "psicología" haría lo propio con los seres vivos. "Psicología" viene del griego "psyché", "alma", que para Aristóteles era L: ¿Nunca te has preguntado por qué a los seres vivos los llamamos seres animados? ¡Pues por eso!
Como veis, hemos especificado el objeto general de la filosofía de la naturaleza (que era lo empírico y material) en dos objetos más concretos: lo vivo y lo no vivo. Si seguimos estrechando el cerco y pasamos de estudiar los seres vivos en general a estudiar el hombre en particular, obtenemos la antropología filosófica. Y si concretamos aún más el objeto de estudio, obtenemos en los últimos años la filosofía de la mente, que se ocupa exclusivamente del problema de la conciencia y de su relación con el cerebro.
Ésta es también una de las ramas filosóficas donde hay actualmente más debate. Abandonemos el gran objeto de la realidad y pasemos al del conocimiento. ¿Cuáles son las ramas que estudian la verdad y el conocimiento?
De modo principal, dos: la lógica y la epistemología. La lógica estudia los primeros principios del conocimiento y las leyes del razonamiento válido, es decir, qué condiciones tiene que cumplir un argumento para que, si las premisas son verdaderas, la conclusión también lo sea. Se estudian también los distintos tipos de argumentos, como la deducción, la inducción o la abducción.
. . ¡ABDUSCAN!
Y por contraste, las falacias o los paralogismos lógicos, es decir, las inferencias inválidas. La lógica se ha considerado casi siempre como el instrumento principal de la filosofía, eso que tienes que dominar sí estudia, por su parte. .
. pues eso: el conocimiento. ¿Qué es el conocimiento?
, ¿qué podemos conocer? , ¿cuáles son los límites de nuestro conocimiento y cuáles son sus condiciones de posibilidad? , ¿qué tipos de conocimiento hay?
, ¿conocemos de verdad lo real? , ¿qué es un concepto? , ¿por qué soy yo tan inteligente?
, etcétera, etcétera. Dentro de la epistemología podemos distinguir una subdisciplina que es bastante reciente: la filosofía del lenguaje. Ésta estudia el lenguaje en sus aspectos más generales y universales: por ejemplo, su relación con el mundo, con el pensamiento, con el carácter social del ser humano, sus límites, la posibilidad de la comunicación, ¿qué significa el significado?
, si la conexión entre palabras y cosas es natural o arbitraria, etcétera. Llegados a este punto, hay tres disciplinas híbridas a medio camino entre el campo de la realidad y el del conocimiento. La primera es la filosofía de la ciencia, que es una de las ramas más pujantes hoy en día.
Habitualmente se coloca la filosofía de la ciencia como una subdisciplina de la epistemología, pero esto sólo es representativo de la filosofía de la ciencia del siglo XX. En la actualidad, y con el renacimiento del realismo científico en las últimas décadas, los filósofos de la ciencia han retomado inquietudes metafísicas y en el fondo han redescubierto lo que es la filosofía de la naturaleza. Lo que hoy se conoce, pues, como filosofía de la ciencia tiene dos dimensiones.
Por un lado, una dimensión metafísica que coincide prácticamente con la filosofía de la naturaleza. Aquí se indaga acerca de qué condiciones tiene que cumplir el mundo material y empírico para que el conocimiento científico de él sea realmente posible. Por ejemplo, ¿hay que atribuir poderes causales a las cosas para explicar realmente lo que la ciencia nos dice de ellas?
, ¿cuál es el estatuto ontológico de las leyes de la naturaleza? , ¿cómo hay que interpretar lo que la física nos dice el mundo? , etcétera.
Y, por otro lado, tiene la dimensión epistemológica de siempre, que estudia el conocimiento científico y la actividad científica en sí mismas. Aquí se pregunta cuáles son los presupuestos filosóficos de la ciencia, cómo se originan las ideas científicas, qué condiciones tiene que cumplir una hipótesis para ser considerada científica, cómo suceden los cambios de paradigmas, etcétera. En segundo lugar, tenemos la filosofía de las matemáticas, a la que le sucede algo parecido.
Tiene una dimensión epistemológica en la que se indaga acerca de la naturaleza del conocimiento matemático, pero tiene también una dimensión metafísica en la que se pregunta acerca de la relación entre las matemáticas y el mundo y cuál es el estatuto ontológico de los objetos matemáticos. ¿Existen en una especie de tercer reino distinto del material y el mental, como pensaba Platón o más recientemente Quine? ¿Son meras abstracciones del mundo físico que no existen aparte de éste?
Las matemáticas, ¿se inventan o se descubren? L: Las descubrí yo, obviously. Y en tercer lugar estaría la filosofía de la historia, que es una disciplina super compleja.
Y aquí vuelve a suceder lo mismo. Hay una dimensión metafísica en la que se pregunta acerca de la naturaleza del ser en el tiempo, de la temporalidad, de la historia, de si la historia tiene un fin, una dirección; si se puede hablar de progreso histórico o de ciclos históricos. Y una dimensión epistemológica que indaga cómo nos aproximamos los seres humanos a la historia, cómo miramos al pasado o cómo lo manipulamos, qué es la memoria.
. . so on and so on.
Pasemos ahora al tercer gran bloque: el estudio del bien o la acción. Aquí entra la filosofía práctica, que tiene dos grandes ramas: por un lado, la ética o filosofía moral y, por el otro lado, la filosofía política. La ética es la rama de la filosofía que estudia la dimensión moral de la conducta humana, esto es, los actos humanos en tanto son buenos o malos.
En la ética nos preguntamos acerca del bien humano: en qué consiste la felicidad o la vida buena, si hay algún fin último de la vida humana y qué hay que hacer para alcanzarlo, qué es la virtud, qué es el deber, si hay alguna ley moral natural, cuál es y cómo se conoce, etc. Podemos distinguir en ella tres subdisciplinas: L: Primero, la ética normativa, que se pregunta por cómo debemos actuar. E: Segundo, la ética aplicada, que utiliza todas estas reflexiones para intentar dar respuesta a problemas morales concretos, como el aborto, la eutanasia, la pena de muerte, el transhumanismo, el trato hacia los animales, etcétera.
Aquí encontramos la disciplina por ejemplo de la bioética. L: Tercero, la metaética, que se pregunta sobre el estatuto ontológico de los valores morales, si son objetivos o subjetivos, y por el origen y el significado del lenguaje moral. Y luego también está la metametaética y la metametametaética y la metametametametaética y también.
. . E: ¡Para, para!
¿Estás bien? L: Sí, perdón. He entrado en bucle.
La filosofía política, por su parte, traslada la reflexión ética al conjunto de la sociedad. Se pregunta, por ejemplo, acerca de los distintos regímenes políticos, cuál es el mejor de ellos y cómo hay que organizar la vida en sociedad para alcanzar el bien común. Reflexiona sobre la realidad del poder, la libertad, la justicia, la violencia, la legitimidad, la ley, los derechos y las obligaciones del ciudadano, y también acerca de cuáles tienen que ser las relaciones entre los Estados o los pueblos.
L: También se pregunta si el filósofo tiene que gobernar. . .
La respuesta es sí. Sobre todo si ese filósofos soy yo, claro. Dos subdisciplinas de la filosofía política son la filosofía del Derecho, que estudia la realidad jurídica y la filosofía de la economía, que estudia la realidad económica.
Y terminamos por fin dando el salto al último grupo, el de la belleza. La rama de la filosofía que estudia la esencia y la percepción de la belleza es la estética. ¿Qué es la belleza?
, ¿es objetiva o subjetiva? , ¿cómo la percibimos y por qué? Estudia también el fenómeno del arte: ¿qué es una obra de arte y qué no?
, ¿cuándo una obra es hamparte? , ¿qué relación hay o tiene que haber entre el arte y la belleza? , ¿qué constituye al artista?
, ¿hay algún baremo objetivo por el cual juzgar una obra de arte? , ¿qué hace que una obra perdure a lo largo de los siglos y siga cautivándonos sin importar el tiempo que pase? Este es, pues, el árbol de la filosofía, un árbol frondosísimo, con hojas, ramas, flores, frutos, tronco.
. . ¡todo lo que tú quieras!
Seis ramas principales y sus distintas subdisciplinas. ¡Y se acabó! Y bien, ¿qué te ha parecido?
¿Cuál de estas ramas es la que tú personalmente disfrutas más y por qué? ¿Crees que me he dejado alguna disciplina importante? ¿Hubieras organizado éstas de otra manera?
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¡Agur, amigos! Toc, toc.