En este vídeo, vamos a estudiar cuáles son los principales factores que afectan a la cantidad que los consumidores desean adquirir de los distintos bienes, así como los que determinan la cantidad que los productores desean ofrecer. Veremos cómo se alcanza el equilibrio en los mercados y analizaremos varias posibles intervenciones que puede llevar a cabo el estado en el mecanismo de mercado, si se considera que los resultados que arroja el mismo no son los más deseables. Estas intervenciones afectarán de manera desigual al bienestar de los distintos agentes económicos, por lo que será necesario que comprendamos su funcionamiento.
Un mercado, tal y como lo entendemos en economía, no es un lugar físico donde acuden los consumidores a adquirir todo tipo de productos: pescado, verdura, carne, etc. , sino que el mercado está compuesto por un grupo de oferentes: los vendedores; de demandantes: los compradores, de un determinado bien y servicio. En el mercado, los individuos han de entregar una determinada cantidad de dinero para obtener los bienes que desean.
Eso es el precio. El precio de un bien por tanto es el número de unidades monetarias que se necesitan para obtener una unidad de dicho bien. La cantidad que los consumidores desean adquirir de un determinado bien o servicio dependerá de muchos factores, aunque a nadie se nos escapa que el precio del mismo será un factor fundamental.
El resto de factores: la renta con la que cuente el consumidor, sus gustos o preferencias, etc. , también serán muy importantes para determinar cuál es la cantidad que los consumidores desean adquirir. Dado que la función de oferta la vamos a poder representar también referenciada a los precios, optaremos por buscar la relación entre los precios y las cantidades demandadas, considerando el resto de factores como dados; posteriormente, procederemos a analizar qué es lo que ocurre cuando algunos de ellos varían.
La demanda, por consiguiente, nos indica cuál es la cantidad que los consumidores desean adquirir a cada nivel de precios; es por tanto la relación entre la cantidad demandada y su precio, ceteris paribus, es decir cuando el resto de variables permanecen constantes. La relación existente entre los precios y las cantidades generalmente es una relación inversa: cuando aumentan los precios, menor es la cantidad que los consumidores desean adquirir de un determinado bien. Lo podemos ver en esta figura que tenemos aquí.
Al aumentar el precio desde P1 a P2, la cantidad demandada disminuye desde Q1 hasta Q2, desplazándonos a lo largo de la curva de demanda, desde el punto 1 hasta el punto 2; por el contrario, cuanto menores son los precios, mayor será la cantidad demandada; esto es lo que nos indica la ley de la demanda. La demanda depende básicamente de: el precio del bien, las preferencias y gustos de los consumidores, los ingresos o rentas de los mismos, incluso considerando las rentas futuras y de los precios de los demás bienes, sean estos complementarios o sustitutivos. Como acabamos de ver, los cambios que se producen en los precios, dado que esa es la variable que hemos optado por poner en el eje de ordenadas, generan desplazamientos a lo largo de la curva de demanda.
Si las variaciones se producen en cualquier otro de los factores que habíamos considerado constantes, observaremos que se producen desplazamientos de la curva de demanda en su totalidad. Así, por ejemplo, si es un bien que se pone de moda, las preferencias y gustos de los consumidores hacia el mismo aumentarán, por lo que a cada nivel de precios desearán adquirir una cantidad mayor, es que es lo que representamos en esta figura que tenemos aquí. Al precio P1, los consumidores estaban dispuestos a adquirir Q1 unidades.
Al ponerse de moda ese bien, desearán comprar Q2 unidades, pasando del punto 1 al punto 2; esto ocurrirá para cada nivel de precios. La función de demanda se desplazará por tanto desde D a D´; del mismo modo, si aumenta el precio de bienes sustitutivos o si disminuye el precio de bienes complementarios, la función de demanda se desplazará hacia la derecha; también lo hará si aumenta la renta de los consumidores, siempre que se trate de un bien normal; en algunos casos, como estudiaremos en otro vídeo, al aumentar la renta disminuye la cantidad demandada en un bien y viceversa, esos son los bienes inferiores, en los que ya nos detendremos con más detalle en su momento. La demanda se desplazará hacia la izquierda, como en esta figura que tenemos aquí, si disminuyen los gustos, la renta de los consumidores, siendo un bien normal, si disminuye el precio de los bienes sustitutivos o si aumenta el precio de los bienes complementarios.
La cantidad que los productores desearán fabricar de un determinado bien dependerá de varios factores, como la tecnología con la que cuenten, el precio de los factores productivos necesarios, etc. El precio al cual pueden venderlo, por supuesto, será un factor determinante; así, cuanto mayor sea este, más cantidad desearán vender los productores y más productores estarán dispuestos a ofertar ese bien. Del mismo modo que hicimos con la demanda, referenciaremos la cantidad ofertada al precio de dicho bien, dejando en principio constantes las otras variables.
La oferta, por consiguiente, es la relación entre el precio de un bien y las cantidades que las empresas desearían ofertar de ese bien, céteris paribus, es decir dejando el resto de variables constantes. Los principales determinantes de la oferta por tanto son: el precio del bien, el coste de los factores productivos y el nivel tecnológico. Como acabamos de ver, los cambios que se producen en los precios, dado que esa es la variable que hemos optado por poner en el eje de ordenadas, generan desplazamientos a lo largo de la curva de oferta; estos desplazamientos se muestran en esta figura, que nos muestra la relación entre el precio y la cantidad ofertada.
Si las variaciones se producen en cualquier otro de los factores que habíamos considerado constantes, observaremos que se produce un desplazamiento de la curva de oferta, como ocurre aquí: veis que es un desplazamiento de la curva, no un desplazamiento a lo largo de la misma. Así, por ejemplo, si el coste de los factores productivos disminuye, o si mejora la tecnología y pueden producir a menores costes, los productores estarán dispuestos a vender una cantidad mayor a cada nivel de precios. Es lo que representamos aquí.
Al precio P1, los productores estaban dispuestos a ofertar Q1 unidades, al disminuir el coste de los factores productivos necesarios para fabricar ese bien, a ese mismo nivel de precios están dispuestos a ofertar Q2 unidades, pasando del punto 1 al punto 2. Esto ocurrirá para cada nivel de precios. La función de oferta se desplazará consecuentemente desde O a O´.
Del mismo modo, si mejora la tecnología y son capaces de producir más eficientemente, la función de demanda se desplazará hacia la derecha. La oferta se desplazará hacia la izquierda como ocurre en esta figura si aumenta el coste de los factores productivos, incluyendo aquí incluso un aumento de la fiscalidad sobre las empresas por ejemplo, o si se utiliza una tecnología más ineficiente. Para cada nivel de precios de un bien existirá una cantidad de dicho bien que los consumidores desearán adquirir, lo que nos señalaba la función de demanda, y una cantidad que los productores estarán dispuestos a producir, lo que nos indica la función de oferta.
El precio para el que la cantidad demandada y la cantidad ofertada coinciden es el precio de equilibrio. A ese precio los consumidores adquieren todo lo que desean comprar, y los productores venden todo lo que desean vender. La cantidad intercambiada es la cantidad de equilibrio.
Veamos la representación de ambos en esta figura. Si el precio, P1, fuese superior al precio de equilibrio, existiría un exceso de oferta o escasez de demanda, pues los productores estarán dispuestos a vender una cantidad Qo superior a la de equilibrio, mientras que los consumidores desearán adquirir Qd, una cantidad inferior a la misma, como vemos en esta figura. Si por el contrario, el precio, P2, fuera inferior al de equilibrio, P*, como cuando se fijan por parte de las autoridades precios máximos, los consumidores desearían adquirir una cantidad superior, mientras que la cantidad que estarían dispuestos a vender los productores sería menor a la de equilibrio; nos encontraríamos por tanto con un exceso de demanda como vemos aquí.
Si no existen rigideces en el mercado por ningún motivo, la tendencia de los mercados es la de alcanzar el equilibrio; en efecto, si el precio es demasiado alto, los empresarios tenderán a abaratar el precio del producto para no acumular demasiadas existencias o para no perder parte de la producción si ésta es perecedera, por ejemplo; por el contrario, si el precio es demasiado bajo y hay un exceso de demanda, los empresarios estarán interesados en producir más unidades y venderlas a un precio mayor, pues los consumidores están dispuestos a adquirirlas y a pagar mayores precios. Analizaremos a continuación qué ocurre con el precio y la cantidad de equilibrio cuando se produce una variación en algunas de las variables que afectan, ya sea la demanda, ya sea la oferta. Si aumenta la renta de los consumidores, por ejemplo, y se trata de un bien normal, la función de demanda se desplazará hacia la derecha; siendo esto así, al precio de equilibrio vigente inicialmente, se producirá un exceso de demanda, que en este gráfico sería la distancia entre Q1 y Q3, por lo que surgirán las fuerzas que nos lleven de nuevo a un equilibrio.
En efecto, al existir un exceso de demanda, los productores se animarán a fabricar más unidades, pero esto se producirá a un precio mayor. Al aumentar el precio hasta P2, la cantidad demandada por los consumidores disminuirá de Q3 a Q2. Se tenderá por tanto a alcanzar el equilibrio, que como vemos se produce en el punto 2.
Como es la función de demanda quien se mueve, los puntos de equilibrio estarán situados sobre la función de oferta, desplazándonos a lo largo de ella, desde el punto 1 hasta el punto 2. Siempre que se produzca una variación en la demanda, el precio y la cantidad de equilibrio evolucionarán en el mismo sentido; en este caso, al incrementarse la demanda, tanto el precio como la cantidad de equilibrio aumentarán. Si la demanda se redujese, también lo harían el precio y la cantidad de equilibrio.
No ocurre así cuando es la oferta quien se mueve; en este caso el precio y la cantidad de equilibrio evolucionan en sentido inverso, como vemos en este ejemplo. Aquí, supongamos que se produce una mejora tecnológica, por lo que la función de oferta se desplaza hacia la derecha; en este caso se producirá un exceso de oferta, que es la distancia entre Q1 y Q3, al precio inicialmente vigente, por lo que las empresas se verán forzadas a disminuir su precio. Al hacerlo, la cantidad que los consumidores deseen adquirir aumentará, tendiéndose a alcanzar el equilibrio, que, como vemos, se produce en el punto 2.
Como es la función de oferta quien se mueve, los puntos de equilibrio estarán situados sobre la función de demanda, desplazándonos a lo largo de ella. Aquí lo vemos, que nos desplazamos desde el punto 1 hasta el punto 2. El resultado por tanto corrobora lo expuesto anteriormente: al desplazarse la función de oferta, el precio y la cantidad de equilibrio evolucionan en sentido inverso; en este caso concreto, el precio disminuye y la cantidad aumenta.
Lógicamente, si la función de oferta se hubiese contraído, el precio habría aumentado y la cantidad disminuido. Si se produce un movimiento tanto de la función de oferta como la función de demanda, no podremos decir con exactitud cuál va a ser la evolución del precio y de la cantidad de equilibrio, sino sólo de uno de ellos, dependiendo el otro de la amplitud de los desplazamientos. En el ejemplo que tenemos representado aquí, como veis, ante un desplazamiento hacia la derecha tanto de la función de oferta como de la función de demanda, hemos representado que la cantidad aumenta, algo que indudablemente iba a ocurrir pues ambos desplazamientos lo provocan, pero hemos mantenido constante el nivel del precio.
Sin embargo, podríamos haber representado que el precio aumentase, como ocurre en esta otra figura. Igualmente, podríamos representar que el precio disminuyese, y aquí lo tenemos. Esto es así porque el desplazamiento de la oferta hace que el precio disminuya, mientras que el desplazamiento de la demanda opera en sentido contrario, provocando su aumento; el resultado por tanto dependerá de cuál de los dos efectos actúe con más fuerza sobre el precio.
No podemos afirmar taxativamente que el precio vaya a subir, bajar o permanecer constante, a diferencia de lo que ocurre con la cantidad, que, obligatoriamente, va a aumentar pues lo hará como consecuencia tanto del movimiento de la función de oferta como del desplazamiento de la función de demanda.