Hermanos, hermanas, ahí está muy fuerte. Buenos días. Buenos días, hermanos. Buenos días, hermanas. Eh, estoy muy gozoso, hermanos, porque yo pensé que ya el domingo anterior había sido la última clase que compartía después de mucho tiempo, ¿verdad? se había acabado el mes de enero y bueno, perdón, de febrero y este y ya le correspondía este mes de marzo a alguien más, pero le doy gracias a nuestro Dios que este día, este mes, Nuevamente estaré este con ustedes para eh continuar, hermanos, con el el hilo que llevamos en cuanto a las lecciones sobre el libro del
profeta Daniel. Creo que cada uno de nosotros nos ha traído mucha enseñanza. En lo personal, como se los he compartido, hermanos, cuando veía estos estos capítulos, que ya los había leído varias veces, este, no profundizaba de verdad y a la manera en que lo hemos visto los últimos Domingos con la simbología, ¿verdad?, que hemos este aprendido, que hemos entendido, que hemos estudiado el significado de estas profecías que Daniel nos trae en su libro. Eh, ahora creo que podemos reforzar, ¿verdad?, esa enseñanza y podemos reforzar ese aprendizaje. Y es bonito, hermanos, porque cuántas veces no vemos
justamente en la palabra de nuestro Dios eh, sobre todo en los libros proféticos y no entendemos lo que estamos leyendo. Entonces, le damos vuelta a la página y así nos vamos. Ya no entendimos lo que decía el capítulo anterior y luego ya no entendí. Hermanos, es importante poder este comprender, ¿verdad? eh a la raíz la raíz de la palabra de nuestro Dios, el aprendizaje que él tiene preparado para cada uno de nosotros. En esta mañana, hermanos, vamos a poner un poquito de pausa en cuanto a la mucha simbología que hemos venido estudiando en los Capítulos,
por ejemplo, el capítulo 2 de Daniel, el capítulo 7, el capítulo 8. Y aunque este capítulo nueve, hermanos, de Daniel también es profético, pero lo vamos a dividir en dos partes. Sí, esta primera parte que será la lección de este día, la oración eficaz descansa en las promesas de Dios. Vamos a escudriñar más, hermanos, en torno a la oración, pero no una oración, hermanos, e Podemos decirlo de alguna manera, una oración este pues que ni siquiera llega al techo, ¿verdad? Muchas veces se nos ha comentado eso, que hay oraciones que ni siquiera llegan al techo
por diferentes razones, circunstancias. Vamos a estudiar, hermanos, este día sobre la oración eficaz. La oración eficaz y todo, hermanos, eh hablando en cuanto a lo que nos enseña el profeta Daniel. Sí, este libro, hermanos, del profeta Daniel ha traído Mucha enseñanza para nosotros. primeramente lo ha traído para mí en estos últimos domingos que he tenido la oportunidad de compartir eh estas lecciones y estoy seguro que también para cada uno para cada uno de nosotros. Hermanos, en la Biblia podemos encontrar muchas oraciones, diferentes tipos de oraciones. ¿Alguien dígame alguna oración eh famosa o alguna oración que
a usted le ha llamado la atención? que encontramos en la Biblia. Alguna de esas oraciones que rápidamente viene a nuestra mente. Oración de confesión. Pero, ¿quién quién la hizo? David. Ahora sí. Así es. Cuando fue Sí, ¿verdad? Cuando fue llevado. Así es. Pequeñito al templo. Otra oración, hermanos. La oración de Javes, hermano Raúl. Así es. Abrán de Venez. Sí. Claro, hermanos. toca nuestro corazón cuando el Señor Jesús no solamente ora por los discípulos que le estaban siguiendo, sino también por los que habían de creer o de venir, es decir, nosotros, ¿verdad? Es es bello saber
que el Señor Jesús también nos incluyó en su oración. ¿Alguna otra oración, hermanos? ¿Quién? Perdón, la oración de Rahab, la hermana, la oración de Ana. Así es, hermanos, la Oración de Jesús en el Getsemaní, ¿recuerdan que sudó hasta como gotas de sangre, verdad? Por esta pena, por este ah incertidumbre que estaba viviendo en ese momento. La oración, hermanos, también eh ay, se me está se me fue la mente. La traía en la en la mente la oración de Jesús del Getsemaní. Eh, esta oración, hermanos, de Daniel, la oración del Padre Nuestro, también cuando el Señor
Jesús les enseña a sus Discípulos a orar y les da el Padre Nuestro, que hoy en día, hermanos, sé que algunas eh ah algunos lo saben, pero no lo dicen como una oración, sino como algo que tuvieron que aprenderse, ¿verdad? como un rezo, una letanía, algo repetitivo. O sea, a veces, hermanos, ni siquiera entienden el significado del Padre Nuestro y es bueno aprenderlo, hermanos, pero para vivirlo, para experimentarlo en nuestra vida. Hoy vamos a estudiar, hermanos, Sobre una oración que hizo el profeta Daniel. Pero esta oración, hermanos, como dice aquí, fue eficaz. ¿Qué es esta
palabra eficaz, hermanos? ¿Qué le viene a la mente cuando escucha eficaz? Eficacia. Así rápida. Este, así, hermanos, mande una oración con fe, una oración este genuina, una oración que nos va a traer resultados, Una oración efectiva, etcétera, ¿verdad? Vamos a aprender, hermanos, sobre esta oración de Daniel y por ello les comento que vamos a dividir este capítulo 9 de Daniel. Hoy vamos a ver la parte en cuanto a la oración y el próximo domingo estaremos estudiando, hermanos, la respuesta de nuestro Dios a esta oración que hizo Daniel. Van enlazados, hermanos, esta clase y la del
próximo domingo van entrelazadas. Hoy veremos la petición, La oración y el próximo domingo estudiaremos sobre la respuesta que nuestro Dios le da al profeta Daniel. Hermanos, para esta mañana, título de la lección, la oración eficaz descansa, hermanos. Descansa en dónde, en las promesas de Dios. Cuando escuchamos esta palabra, hermanos, descansa, descansar, se me viene a la mente rápidamente el salmo 23, ¿verdad? Que nos habla que en estos pastos nos hará Descansar, ¿verdad? Reposo, tranquilidad, confianza. Eh, ¿qué más podemos pensar en cuanto al cuando pensamos en la palabra descansar, verdad? Un sin fin junto a aguas
de reposo nos hará descansar. Hermanos, nos habla de la confianza. Una oración eficaz, hermanos, descansa en las promesas de nuestro Dios. La eficacia, hermanos, de nuestra oración depende de la comunión Que tengamos con ¿quién, hermanos? Con Dios. Sí. Esto es muy importante, hermanos, porque no basta, no basta, por ejemplo, en el día hacer una oración en comiendo mi día y ya salgo de casa y ya no vuelvo a orar hasta el otro día. No basta, hermanos, con leer la Biblia solamente el domingo y el miércoles que venimos al templo. No basta, hermanos. La comunión con
Dios se hace cada día, se va construyendo. Haga de cuenta que vamos poniendo un ladrillito. ¿Cómo se construye un templo, hermanos? Como este, hay muchos ladrillos. ¿Quién puede decir cuántos hay? La verdad yo no lo sé. Pero, hermanos, cada ladrillito fue sumando, fue contando, se fue armando este templo consagrado para nuestro Dios. Y asimismo, hermanos, la comunión con Dios se hace cada día. Sí, cada día. Voy poniendo un ladrillito, otro día, otro la oración, leo la Biblia, adoro a Dios, alabo, medito, reflexiono, Comparto la palabra de Dios y entonces voy armando una comunión con Dios
grande, ¿verdad? Pero eso, hermanos, por nuestra oración eficaz, hermanos. Marco objetivo de esta mañana. El pensamiento central es la eficacia de nuestra oración. Depende de la comunión que tengamos con Dios. Por eso es, hermanos, que a veces cuando no gozamos y no vivimos una comunión con Dios firme, fuerte, por eso, hermanos, tituamos en nuestro camino espiritual, Porque nuestra comunión con Dios, las bases de nuestra espiritualidad no están bien arraigadas, no están bien fundamentadas. Texto para esta mañana, hermanos, Daniel 99. Lo vamos a leer todos juntos, hermanos. ¿Qué nos dice ahí? de Jehová nuestro Dios es
el tener misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos revelado. Hermanos, Daniel 99, hermanos, qué texto tan Bonito. Lo lo vemos y y amamos que nuestro Dios sea un Dios de misericordia y perdonador. Damos gracias a él porque es tan misericordioso y perdonador. nos dice la Biblia que si por nuestros pecados fuese la ira de nuestro Dios ya nos hubiera consumido y nadie estaría aquí, hermanos, nadie. Pero damos gracias, hermanos, porque como nos dice este texto de Daniel 99, de Jehová nuestro Dios es el tener Misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos
revelado, sí hemos pecado, le hemos fallado, hemos flaqueado. Y esto, hermanos, nos habla en cuanto al pueblo de Israel, este pueblo elegido, llamado por Dios, pero que también fue rebelde y pecador delante de Dios. Y así como este pueblo nos ilustra la vida de cada uno de nosotros. Tres objetivos, hermanos. ¿Alguien puede ayudarme a leer el primero? Conocer algo más sobre la vida de oración de Daniel. ¿Qué podemos decir, hermanos, de la oración de Daniel? ¿Cuántas veces oraba Daniel al día que ya hemos estudiado en domingos anteriores? Por lo menos tres veces, por lo menos.
Yo creo que hasta ahora va más a lo mejor, ¿verdad? Pero por lo menos tres veces. También hemos aprendido que Daniel oraba de rodillas, oraba con su ventana abierta, no le importaba si había algún edicto o Impedimento, pero él tenía que orar. Sí, amaba orar delante de nuestro Dios. Número dos, hermanos, comprender en qué consiste, hermanos, cuáles son los ingredientes para preparar una oración. eficaz. Lo podemos ver de esta manera. Cuando vamos a cocinar algo, tenemos que tener todos los ingredientes y todo bien medido, porque si ponemos un poquito más de sal, ¿qué pasó con
ese pastel o con Ya no sirve? Yo soy muy malo para la cocina, Hermanos, la verdad. Ahí pregúntenle a mi mamá. Yo nada más entro a la cocina a comer, pero no a cocinar, ¿verdad? Pero, hermanos, ¿cómo se puede preparar una oración eficaz? ¿En qué consiste? ¿Qué compone una oración eficaz? Lo vamos a ver esta mañana. Y número tres, hermanos, tiempo a la oración y a orar apropiadamente decidir, hermanos. Esto nos habla de que es algo que deben hacer en nosotros, que Depende de nosotros. Sí. Eh, vimos en domingos anteriores también los obstáculos para una
oración, para orar y vimos diferentes cosas que nos impedían orar, la falta de tiempo, el trabajo, el celular, ¿qué más? Las ocupaciones de la casa. ¿Qué más habíamos dicho? este el deseo, eh, etcétera, diferentes cosas vimos ese día que son obstáculos que nos impiden orar. Pero, hermanos, aquí nos habla de una palabra muy importante. Decidir. Decidir, hermanos, es algo que deben hacer en nosotros. No porque nos diga nuestra mamá, nuestro hijo, nuestro esposo, la esposa, tienes que orar. No, hermanos, esto tiene que ser una decisión personal y nacer en cada uno de nosotros. Decidir a
dedicar más tiempo a la oración y a orar apropiadamente. Que salga de nuestro corazón, ¿sí? No una vana repetición o no, padre, te pido. Amén. No, o sea, hermanos, ¿en qué consiste esa oración apropiada? Lo vamos A estudiar en esta mañana, hermanos. Generalidades para este día. Personas que veremos hoy. Tenemos aquí a un hombre. ¿Quién creen que sea, hermanos? Daniel. Lo vemos ahí en su ventana que está orando. Eh, vamos a estudiar sobre Daniel, pero también veremos al ángel del quien estudiamos el domingo anterior. ¿Recuerda el nombre de este ángel mensajero? Gabriel. El ángel Gabriel.
Vamos a Estudiar también un poco sobre el ángel Gabriel. El autor de este libro, hermanos, el profeta Daniel, la fecha durante el primer año de Darío, rey del imperio medopersa. Esto lo estudiamos también el domingo pasado, aproximadamente en el 538 antes de Cristo. Y el lugar, hermanos, donde se suscita esta oración de Daniel, justamente en Babilonia, él todavía seguía seguía, hermanos, eh seguían en Babilonia, hermanos, llevados Cautivos, ¿verdad? Ellos todavía estaban cautivos en Babilonia cuando estuvo el imperio medo persa. Hermanos, la enseñanza de esta mañana, si queremos que el Señor nos responda, debemos acercarnos a
él con una actitud humilde como lo hizo quién, hermanos? Daniel. Y cuántas veces, hermanos, queremos que Dios nos responda a la de ya. ¿Cuántas veces nos ha pasado, Dios, ya necesito esto, dámelo ya, ¿qué esperas para responderme? Queremos, hermanos, que nuestro Dios nos conteste, pero terminando la oración y ya tener la respuesta y favorable. Y a veces, hermanos, nosotros estamos tan mal delante de nuestro Dios, hermanos, que estas cosas, nuestras oraciones ni siquiera suben al techo, ¿verdad, hermanos? Si queremos que el Señor nos responda, debemos acercarnos a él con una actitud humilde, como lo hizo
el profeta Daniel. Este profeta Daniel Que le vemos aquí, hermanos, en una edad ya muy avanzada. Él fue llevado joven desde Judá. Fue llevado joven, hermanos, en este cautiverio por los babilonios. Y aquí le vemos ya siguiendo cautivo, pero ya en su vejez. Y a pesar de eso seguía orando a nuestro Padre Dios. Hermanos, introducción. La oración eficaz descansa en las promesas de Dios. Si algo debe conmovernos de Daniel es que él no oraba solo en momentos de inquietud y Necesidad. Él estuvo dispuesto a ser echado dónde, hermanos? Al foso de los leones. ¿Recuerdas que
vimos aquí? Inclusive hicimos como un tipo foso de leones aquí atrás y aprendimos cómo era imposible que las personas pudiesen salir de ese foso. No podían ni siquiera escalar ni poner un palo para subir y al momento de caer desde arriba sus huesos se quebraban, quedaban inmunes ante el ataque de los Leones. Pero Daniel, hermanos, estuvo dispuesto a ser echado al foso de los leones antes que renunciar a la práctica de saciar las necesidades de su alma en oración. Hermanos, hay muchas clases de oración, pero como veremos hoy, la oración de Daniel es un modelo
de verdadera qué, hermanos? Intercesión. Esta palabra, hermanos, interceder cuando alguien hace algo por nosotros, intercede por mí, pide por mí, ayúdame. Sí, esta oración de Daniel, una verdadera oración de intercesión. Pero, ¿por quién? ¿Por quién estaba pidiendo Daniel en esta oración eficaz? Si era una si era una oración de intersión, o sea, él estaba pidiéndole a Dios, pero ¿por quién? Lo vamos a ver, hermanos, en la clase de este día eh, por el pueblo de Israel en el capítulo 9. Vamos a la primera parte de la lección, hermanos. La oración eficaz descansa en las promesas
de Dios. Primera parte, hermanos, la historia y la profecía orientan la fe. Sí, la historia y la profecía orientan la fe. Pero para esto, hermanos, es importante que tomemos en cuenta lo siguiente. Estos son respuestas, hermanos, al título que vemos arriba. Son respuestas. Si las quiere ir anotando también ahí en su en una hojita que traiga, son respuestas, hermanos, a la oración eficaz y lo vamos a aprender por medio De la lección de este día. Sí, esto lo vamos a aprender por medio de nuestra de nuestra lección. La historia y la profecía orientan la fe.
Aquí vamos a hablar de profecía, hermanos. Un poquito de profecía. Nos habla, hermanos, de un profeta que también es uno de los profetas mayores. Sí. Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, los cuatro profetas mayores de la Biblia. Jeremías, hermanos, no acompañó a los que fueron llevados a Babilonia. Es decir, cuando los de Babilonia llegaron, hermanos, eh no se llevaron a todos, se llevaron a los más jóvenes, los más fuertes, los los que se veían mejor, ¿verdad? Bien alimentados. Se los llevaron a Babilonia, entre ellos a Daniel, a sus amigos, pero otros se quedaron en su lugar.
Jeremías, por ejemplo, no acompañó a los que fueron llevados a Babilonia, sino que se sino que decidió, con permiso de Nabucodonosor, quedarse en el remanente De Judá. Él luchó para que el pueblo de Israel se arrepintiera de su rebelión y evitar así el destierro. Cuando esto no fue posible, dio al pueblo un mensaje de juicio de parte de Dios. Daniel, hermanos, no solamente tuvo un corazón abierto a la palabra del Señor, sino convicción profunda del tiempo del Señor. Vamos a Jeremías 25, hermanos. Vamos a Jeremías 25, versículo 11. Vamos ahí, hermanos. Jeremías 25, versículo 11.
Si alguien lo encuentra, Por favor, dele lectura. Esto es lo que habla el profeta Jeremías 11. Toda esta tierra será puesta en santo. Así es, hermana. Muchas gracias. Vamos allí, hermanos, a la Biblia, libro de Daniel. Leeremos, hermanos, los versículos 1 y 2 para comenzar. Daniel 9, versículos 1 y 2, nos habla la oración de Daniel por su pueblo. Daniel iba a ser estaba haciendo una oración de intercesión por su pueblo Israel cautivo. nos dice, "En el año primero de Darío, hijo de Asuero, de la nación de los Medos, que vino a ser rey sobre
el reino de los caldeos en el año primero de su reinado, yo, Daniel, miré atentamente en los libros el número de los años que habló Jehová al profeta Jeremías, que había de cumplirse la desolación, las desolaciones de Jerusalén. ¿En cuántos años, hermanos? Hermanos, tenemos aquí algo previo a la oración de Daniel. ¿Qué hizo Daniel, hermanos? ¿Qué hizo Daniel? Tomó la las profecías de Jeremías, las abre estudiando, hermanos, estudiando la palabra de nuestro Dios. ¿Y qué decía esta profecía? En Jeremías 25:11, el versículo que nuestra hermana Lupita nos dio lectura, "Toda esta tierra será puesta en
ruinas y en espanto y servirán estas naciones al rey de Babilonia 70 años." Pero luego, hermanos, para que no digan Que ay, Jeremías le atinó ahí, ¿no, hermanos? Jeremías lo confirma en el capítulo 29, versículos del 10 en adelante. Yo solamente puse del 10 al 11 por falta de espacio, pero habla hasta unos cinco versículos más. Nos dice Jeremías, "Porque así dijo Jehová, cuando en Babilonia se cumplan los 70 años, yo os visitaré y despertaré sobre vosotros mi buena palabra para hacerle para haceros volver a este lugar. Porque yo sé los pensamientos que tengo para
Vosotros. Dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis. ¿Cuántos años iba a durar la cautividad, hermanos, de Israel en Babilonia? Hermanos, 70 años. 70 años. Daniel fue llevado joven con su fuerza física de joven, ¿verdad? Su apariencia de joven duró 70 años en Babilonia. Y cuando se cumplieron los 70 años, Daniel antes de orar abre esta profecía de Jeremías que fue escrita aproximadamente 60 o 70 años Antes de que aconteciese. ¿Sí, hermanos? Entonces, vemos como el profeta Jeremías se enlaza con la clase de este día, Jeremías y Daniel,
hermanos. Y vemos, por ejemplo, hermanos, como antes de la oración, Daniel estudió la palabra de Dios, tomó estos rollos, los abrió. ¿Y cómo oramos nosotros a veces, hermanos? A veces andamos a las carreras, no nos damos el tiempo y ay, nada más para orar y rapidito me voy a trabajar y para no salir de casa sin la Bendición. Hermanos, debemos de tener cuidado cómo nosotros comenzamos una oración. Daniel, sí, sí, así es. Aprovechar el tiempo. A veces nos levantamos muy de madrugada, hermanos, para ver las noticias, el celular. Ya nos despertamos y ya agarramos el
celular luego luego en lugar de agarrar la Biblia, ¿verdad? y de meditar, hermanos, nos dice aquí Daniel 9 1 y 1 y 2 nos dice, "En el año primero de su de su reinado, yo, Daniel, miré atentamente en los libros, es decir, que él tomó estos rollos que él llevaba y él vio el número de los años que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en 70 años. Ni uno más, hermanos, ni uno menos. 70 años exactos. Y entonces dice aquí la Biblia que Jehová, ¿qué iba a hacer, hermanos?
¿Qué nos dice ahí? Jeremías 29 10 y 11 nos dice, "Cuando en Babilonia se cumplan los 70 años, yo os visitaré. Jehová iba a visitar a su pueblo Israel cautivo. Los iba a visitar y despertaré sobre vosotros mi buena palabra. para hacer qué, hermanos? Volver. Se iba a acabar, hermanos, la cautividad. Se iba a acabar la esclavitud, se iba a acabar, hermanos, esta ausencia del pueblo de Israel de su tierra Judá. Hermanos, Nos dice ahí Jeremías 25:11, lo tenemos aquí Jeremías justamente escribiendo este en su rollo. Lo tenemos ahí. Toda esta tierra será puesta en
ruinas y en espanto y servirán al rey de Babilonia 70 años. 70 años, hermanos. Tenemos una profecía que ya se había cumplido. Inciso B, hermanos, la palabra nos compunge el corazón para orar. Después de haber expresado su reconocimiento de la grandeza de Dios como un verdadero Intercesor, Daniel se identifica con los pecados y la desobediencia de su pueblo. Vamos allí, hermanos, a Daniel 9, versículos 3 y 7. Me siguen con su vista, hermanos. Dice, "Y volví mi rostro a Dios, el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, silicio y ceniza. Y oré a Jehová
mi Dios, e hice confesión, diciendo, "Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos, Hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente y hemos sido rebeldes y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. No hemos obedecido a tus a tus siervos, los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra. Tuya es, Señor, la justicia y nuestra la confusión de rostro, como en el día
de hoy lleva todo hombre de Judá, los moradores de Jerusalén y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras a donde los has a echado a causa de su rebelión, con que se rebelaron contra ti. Hermanos, qué cosas, qué cosas vemos en esta parte de la lección, hermanos. Dice aquí, "Lo peor, lo peor que pudo hacer el pueblo de Israel fue desobedecer a los profetas, quienes les habían hablado de parte de Dios. Todos los hijos de Israel eran responsables de esta falla, los reyes, Los príncipes, los padres y los hijos.
Es probable que el menos culpable de todo fuera quién, Daniel. el que menos la debía, el que menos había hecho. Pero, hermanos, ¿qué pasa con Daniel? Se incluye, se incluye, se incluye con los pecadores. ¿En qué otra parte de la Biblia, hermanos, vemos a un justo Incluyéndose con los pecadores o siendo haciéndose pecador? Hermanos, ¿en qué otra parte de la Biblia? En el Nuevo Testamento vemos a un justo haciéndose pecador por los pecados de todos al Señor Jesús. Vemos una ilustración de lo que el Señor Jesús haría por su pueblo elegido, por sus elegidos. Sí.
Daniel se estaba haciendo a sí mismo pecador. Él se estaba contando como pecador, aunque nos Dice aquí que él probablemente fuera el menos pecador y el menos culpable de todo el pecado y la rebeldía de Israel. Pero nos dice aquí, hermanos, nos habla de esta oración, de esta oración que hizo Daniel. Vamos ahí al versículo número cuatro. Quiero que me vayan diciendo, hermanos, qué hizo Daniel en su oración. Por ejemplo, dice Daniel, "Y oré a Jehová mi Dios." Primeramente nos dice, Bueno, perdón, desde el versículo 3, ya me adelanté. Versículo 3, ¿qué nos dice primero?
Alguien que lo lea. Gracias, hermana. Primeramente nos dice, "Hermanos, volví mi rostro a Dios, el Señor." Por eso le vemos en la ventana, buscando el rostro de nuestro Dios. Buscando el rostro de Dios. Volví mi rostro a Dios. Es decir, busqué a Dios. Sí. ¿Qué continúa diciendo aquí Daniel 3, hermanos? Buscándole, le buscó en oración y ruego. Cuando Nosotros, hermanos, rogamos es porque tenemos una necesidad ya muy apremiante, ¿verdad? Cuando estamos ya rogándole a alguien por algo, es que ya no vemos la salida de un problema. Daniel, hermanos, estaba viviendo esta situación tan apremiante. ¿Cómo
imaginamos su vida ya en la vejez siendo cautivo, alejado de su pueblo, de su gente, de sus lugares? Hermanos, él ya necesitaba la respuesta de nuestro Dios. ¿Qué continúa diciendo ahí, hermanos? Después de que oró a Jehová eh en oración y ruego, ¿qué más nos dice ahí, hermanos? Ayuno, hermanos. Esta palabra, esta palabra por todos conocida. ¿Quién ha ayunado, hermanos? Creo que todos hemos ayunado, ¿no? Recuerdo que tuvimos cuando fui cuando fui comisión de oración hace unos años, tuvimos una cuarentena de oración. Y en esa cuarentena de oración tuvimos ayuno Y era difícil los primeros
días, era difícil levantarte y no poder comer ahí una galleta, un yogur, este, algo, una fruta, lo que fuera. Ya. Y como sabías que no podías comer, todavía más ganas tenías. Pero estábamos ayunando. Estábamos, hermanos, ayunando. Y vamos a hacer aquí, hermanos, una pequeña pausita. El ayuno, hermanos, todos lo hemos visto, es bíblico. Y el ayuno, hermanos, Representaba o representa, porque aún hasta hoy en día se puede hacer y lo podemos hacer, representa la negación de los deseos físicos para centrarse en la oración y en la búsqueda de Dios. Es un sacrificio que hacemos para
Dios. Si de verdad queremos nosotros una respuesta a algo, tenemos una herramienta, el ayuno. Sí. ¿Cuántas veces ayunamos? hasta las 12 del mediodía no probamos bocado. Hay Gente, hermanos, que ayunan, pero por salud o por verse bien físicamente. Tengo un compañero, a lo mejor me está viendo por ahí, con su esposa, empezaron a ayunar, pero para este por razón de peso y no sé en cuánto tiempo lograron bajar. Mucho, mucho, de verdad se veía. Pero hermanos, el ayuno de ellos no fue un ayuno como el de Daniel. Este ayuno, hermanos, fue espiritual y fue, hermanos,
eh representaba su negación al deseo físico de alimentarse para Centrarse en la oración y la búsqueda de Dios. Hermanos, ¿qué continúa diciendo ahí el pasaje después del ayuno? En silicio, hermanos. Ay, esta palabra silicio no es la primera vez que lo vemos en la Biblia, lo vemos tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Pero, ¿qué es eso, hermanos? ¿Qué es el silicio? A ver, ¿qué será el silicio? ¿A qué nos Suena? Suena como a un elemento de la tabla periódica. Suena, pero no. ¿Qué es el silicio, hermanos? Es una representación. Es una representación,
hermanos. Así de fe, así de fe el silicio. El silicio, hermanos, era una túnica que parecía un saco como de costales que vemos ahora. Y el silicio era generalmente hecho de de pelo de cabra o de camello. Es decir, que era muy rasposo, Era muy áspero. Quien lo portaba, hermanos, eh estaba todo el día inquieto. Su espíritu estaba, no podía estar a gusto. Ocasionaba inclusive heridas leves como raspones, como rosaduras en la piel, enrojecimiento. Pero hermanos, quien usaba el silicio era una prenda rústica y muy incómoda, usada en el Antiguo Testamento y en el Nuevo
para mostrar luto público o arrepentimiento. A medida se acompañaba con la ceniza. Vamos a dejar aquí el el silicio a ver si no se nos cae. Así de rasposo yás, pero estaba, hermanos, no crea que que es porque por el por el cartón, hermanos. Se vistió Daniel, se puso ese silicio, se lo puso encima y así, hermanos, busco, hermanos, porque proviene de una región que se llamaba eh Sicilia, por eso el el nombre este de pues del silicio, ¿verdad, hermanos? Generalmente se usaba el silicio acompañado con algo más. Y vamos A leer, a terminar ahí
el versículo, hermanos, por favor. Estamos en Daniel 9:3. ¿Qué nos dice? En silicio y en ceniza. Se cubrió en ceniza. Por eso lo vemos en ese color todo cenizo. No es porque su ropa estuviera vieja o sucia, hermanos. Se cubrió en esta tela áspera de camello o de cabra. Inclusive, hermanos, este hoy en día, bueno, algunos algunos este al sectas o creencias lo usan como Penitencia el silicio, pero lo usan como con como con alambre, ¿sí? Como una red de alambre. Pero aparte, hermanos, Daniel puso ceniza sobre su cabeza. Y esto, hermanos, cuando las personas
en el Antiguo Testamento usaban la ceniza, hermanos, eh era en simbolismo de luto, de tristeza, de una pena muy grande, de una eh de un lamento muy fuerte en su interior. Si vemos, por ejemplo, a David, David él Lo hizo, tanto el silicio como la ceniza también Job. Lo vemos también en el Antiguo Testamento, hermanos. La ceniza, el significado bíblico se refiere al origen del cuerpo humano. Este término también es usado como expresión de humillación. Por eso es frecuente encontrar la palabra ceniza junto a silicio, pues denota reconocimiento del propio pecado y penitencia o bien
relacionado al dolor y Al luto. La ceniza en la cultura bíblica se usaba, expresa, perdón, arrepentimiento. Cuando se cometía alguna falta contra Dios y se quería hacer penitencia, las personas se cubrían con ceniza. Tomaban ceniza, hermanos, la arrojaban y les caía. Yo tengo la clase con con niños, hermanos, los tengo aquí atrás durante la semana y y veo cómo andan jugando entre la ceniza y levantan ese polvo y Ellos andan jugando, pero ya se llenaron todos de ceniza. Pero hermanos, ellos lo hacen por fuego. Pero hermanos, Daniel lo hizo por esta causa de humillación. se
cubrió de ceniza. Vemos aquí cómo él oró a Dios, cómo él buscó a nuestro Dios, hermanos. Y esto, hermanos, a pesar de que él era el que menos el que menos la debía y el que menos la temía. Hermanos, Daniel describe la maldad de Israel. Así, ¿qué nos dice el inciso A, Hermanos? Hemos pecado. El inciso B, hemos cometido iniquidad. El C D. Y el E Todo esto había hecho el pueblo de Israel. Por esta causa, hermanos, por estos estas transgresiones delante de nuestro Dios, habían sido llevados cautivos a Babilonia. fue un castigo porque habían
pecado, habían cometido iniquidad, habían hecho impíamente, Habían sido rebeldes y se habían apartado de los mandamientos de nuestro Dios. ¿Cuántas de estas cosas hemos hecho nosotros? ¿Cuántas, hermano? Es para que cada uno nos respondamos. Esto es para ver al interior de cada uno de nosotros. Todos hemos fallado en alguna o en dos o en tres o en las cinco. Hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente. Hemos sido rebeldes, nos hemos apartado de los Mandamientos. No somos diferentes al pueblo de Israel. Sí, muchas veces hemos cometido, me incluyo, en esto, hemos pecado contra nuestro Dios.
Pero, hermanos, ¿qué nos decía el texto Daniel 9? De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos revelado. Es decir, hermanos, que gracias a nuestro Dios por su misericordia, él nos perdona por estas estas faltas que Cometemos delante de él. Todo esto había hecho el pueblo de Israel y Daniel se incluía dentro de todo eso, aunque Daniel no lo había hecho. Daniel había permanecido firme, recto delante de nuestro Dios. Hermanos, Daniel cita a los que sufrieron el destierro y esto lo encontramos aquí mismo en los versículos del 3
al 7. dice, "A los de Judá," o sea, por no haber mejorado sus caminos después de que las tribus del norte fueron esparcidas por los asirios casi 200 años atrás. Es decir, hermanos, que el cautivo de Babilonia no fue el único que vivió Judá. El pueblo de Judá fue esparcido por las regiones cercanas. Fueron divididos. Sí. No todos estaban aquí, otros estaban más por allá regados en diferentes partes. Pero todo, hermanos, por el pecado que habían cometido delante de nuestro Dios. Inciso B. Moradores de Jerusalén que vivieron en carne propia Las invasiones babilonias y los
ataques mortales. ¿Sí recuerda usted que veíamos el domingo pasado de este personaje Antioco Epífanes 4? ¿Qué hizo este hombre? Antioco Epífanes hermanos. Este hombre asesinó judíos. Sí. Los los esclavizaba, se burlaba de ellos, los obligaba a hacer cosas que ellos no les agradaban. El comer carne de cerdo es algo muy mencionado por los historiadores. Los judíos tenían Prohibido comer carne de cerdo, pero este hombre Antioco Epífanes les hacía comer carne de puerco. Y si no lo hacían, los degollaron. Sufrieron ellos, hermanos, los ataques mortales en Jerusalén, los que se quedaron en Jerusalén. y los de
todo Israel, los de cerca y los de lejos, quienes fueron desterrados a distintas partes del mundo por su maldad. Por eso lo vemos, hermanos, aquí En la profecía de Jeremías. No se le escapa nada, no se le escapó nada. Dice ahí, "Y despertaré sobre vosotros mi buena palabra para haceros volver a este lugar." Sí, de donde estuvieran. Jeremías decía que Dios los iba a regresar a su pueblo Judá después de haber estado cautivos. Hermanos, afianzamiento y aplicación. ¿Cómo nos ayuda la lectura, reflexión y meditación de la palabra del Señor cuando oramos, hermanos? ¿Cómo nos Ayuda?
Nos prepara antes de orar. Nos prepara, ¿verdad? nos abre nuestro entendimiento, nuestro espíritu, nos va guiando para que esa oración como la que hizo Daniel sea eficaz, ¿verdad? Así nos ayuda la lectura, la reflexión de la palabra de Dios, la meditación. Número dos, ¿por qué decimos que Daniel se identificó con los pecados y desobediencia del pueblo? Hermanos, ¿por qué lo decimos? Él se incluyó, hermanos, se incluyó como Pecador, como parte del pueblo de Israel. Era la parte del pueblo de Israel, de Judá, y se incluyó con ellos. Lo estamos viendo, hermanos. Él como si estuviera
cumpliendo una penitencia, vestido de silicio, cubierto de ceniza, había ayunado, buscó a Dios en oración, volvió su rostro a Dios como si él tuviese esa necesidad por el pecado que hubiese cometido. Sí, él se incluyó como un pecador más del pueblo de Israel. El Reinado de Cristo es para siempre. La oración eficaz busca la misericordia y el perdón de Dios. Vamos ahí, hermanos, a Daniel 9, versículos 8 al 14. Dice aquí, hermanos, oh Jehová, nuestra es la confusión de rostro de nuestros de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres, porque contra ti pecamos.
de Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos revelado. Y no obedecimos a la voz de Jehová Dios para Andar en sus leyes que él puso delante de nosotros por medio de sus siervos, los profetas. Hermanos, continúa versículo 11. Dice, "Todo Israel traspasó su ley apartándose para no obedecer tu voz. Por lo cual ha caído sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios, porque contra él pecamos y él ha cumplido la palabra que habló contra nosotros y contra nuestros
jefes que nos gobernaron, trayendo sobre Nosotros tan grande mal. Para, perdón, pues nunca fue hecho debajo del cielo nada semejante a lo que se ha hecho contra Jerusalén, conforme está escrito en la ley de Moisés. Todo este mal vino sobre nosotros y no hemos implorado el favor de Jehová nuestro Dios para convertirnos de nuestras maldades y entender tu verdad. Por tanto, Jehová veló sobre el mal y lo trajo sobre nosotros. Porque justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras Que ha hecho, porque no obedecimos a su voz. Hermanos, vemos aquí parte de la plegaria,
parte del ruego de Daniel. Sí, Daniel estaba reconociendo, hermanos, en todo lo que había fallado este pueblo de Israel. Este pueblo amado por Dios, elegido por Dios, apartado por Dios, pero también pecador en contra de nuestro Dios, también eh rebelde en contra de nuestro Dios. Y nos podemos asimilar juntamente Con este pueblo. Muchas veces nosotros también hemos cometido falta delante de nuestro Dios. Sí, lo hemos hecho, pero vemos en Daniel, en el ejemplo de Daniel, lo que tenemos que hacer en cuanto a nuestro pecado. Dice la segunda parte de nuestra lección, el secreto está en
reconocer y confesar el pecado. Reconocer y confesar el pecado, pero no ir, hermanos, con el sacerdote, no ir con el pastor y confesarle nuestros pecados directamente Con nuestro Dios. Debemos acercarnos a Dios reconociendo y confesando con sinceridad nuestro pecado. Vamos ahí, hermanos, Lucas 18:13. Alguien en el Nuevo Testamento. Vamos a Lucas 18:13. Si alguien lo encuentra, por favor, dele lectura. tanto lejos no quería que todos. Gracias, hermano. Dios sé propicio a mi pecador. Publicano estaba reconociendo, Hermanos, su pecado. Cuántas veces nosotros reconocemos eh nuestros pecados. Yo sé, hermanos, que no nos gusta que nos digan
nuestras fallas. Yo a mí no me gusta. Creo que a nadie de nosotros nos gusta. Pero hermanos, por eso tenemos que reconocer nosotros mismos nuestro pecado, reconocer que somos pecadores, ir con sinceridad, como dice aquí, con nuestro Dios y reconocer nuestro pecado. Daniel reconoció y confesó el pecado de Su pueblo, incluyéndose él mismo como partícipe de los hechos que habían ofendido a Dios. Esto nos da un gran ejemplo que todos debemos imitar. Todos debemos imitar. Ya no solamente la oración que hacía Daniel, sino también el confesar los pecados delante de nuestro Dios. Cuando nos acercamos
a Dios, hermanos, como lo hizo el fariseo de Lucas 18, que leímos hace un momento, con una actitud de autosuficiencia, autoexaltación y mirando por debajo de Nosotros a los que están a nuestro alrededor, como que todos son pecadores y solo nosotros impecables solo nos engañamos a nosotros mismos, hermanos. Ninguno de nosotros somos, hermanos, eh inmunes a pecar. Ninguno. Ninguno. Cada uno de nosotros tiene sus errores, cada uno tiene sus faltas, sus fallas. Y nosotros no somos para ver esas fallas entre nosotros. O sea, tú fallas en esto, tú fallas en aquello, tú eres así. Cada
uno de nosotros, hermanos, tiene que reconocer su pecado y confesarlo a nuestro Dios. Sí, esto es directamente con nuestro Dios. Saber que somos pecadores, saber y tener esa humildad para no pensarnos más que los demás, no pensarnos, no, yo soy mejor que todos los demás. Yo nada más peco una vez a veces, pero todos los demás, ninguno de nosotros, hermanos, debe tener esta actitud delante de nuestro Dios. Debemos reconocer y confesar el pecado como lo hizo Daniel por el pecado de su pueblo. El éxito consiste en dar a Dios la gloria en todo. Lamentablemente, hermanos,
muchos se hunden cada día más y más en el pecado, pero lejos de volverse a Dios y humillarse ante él, se alejan más del Señor. Daniel entendía muy bien que la dureza de corazón e indiferencia de Israel habían provocado la ira de Dios. Por lo cual habían sido castigados duramente. Dios había Utilizado a los babilonios, donde estaban cautivos en Babilonia, las consecuencias de la desobediencia descritas en Levítico 26 al 35. Habían sido vividas en los ya casi 70 años de cautiverio. Había una promesa divina de misericordia y restauración. Levítico 2640 al 45. pero con la
condición de que hubiera de que hubiera, hermanos, un arrepentimiento. O sea, hermanos, que no nada más estaba Esta profecía de Jeremías, también había otra profecía en Levítico. Sí. Y hermanos, ambas hablaban de lo mismo, de este cautiverio que había de vivir el pueblo de Israel. Pero nos dice aquí algo muy importante al comenzar esta parte. Lamentablemente, hermanos, muchos seen cada día más y más en el pecado, pero lejos de volverse a Dios y humillarse ante él, se alejan más del Señor. ¿Qué hacemos nosotros cuando pecamos, hermanos? ¿Qué hacemos cuando pecamos? En lo personal, luego luego
viene, nos sentimos así, ¿verdad? No nos sentimos bien, sabemos que hemos hecho algo malo y inmediatamente se viene a nuestra mente, he pecado, hice mal, ¿verdad? Sentimos que estamos mal delante de nuestro Dios. ¿Qué debemos de hacer? Buscar a nuestro Dios, hermanos, como lo vimos en la parte anterior de la lección, confesar Nuestro pecado delante de él, humillarnos, como nos dice acá, humillarnos ante él. para que sean perdonados nuestros pecados. Afianzamiento y aplicación, hermanos. ¿Quiénes deben reconocer y confesar su pecado cuando oran, hermanos? ¿Quiénes? Todos. Porque todos somos pecadores. Todos hemos pecado. Sí. Cada uno
de nosotros habrá de reconocer, confesar su pecado cuando esté orando, hermanos. Cuando esté orando. ¿Cómo va a orar? Decía nuestra hermana Lupita, cuando es de noche y estamos bien tranquilos, puede ponerse a cuentas con Dios y ya antes de dormir orar y confesar sus pecados. O inmediatamente que ha pecado, podemos hacer lo mismo, confesar nuestro pecado delante de nuestro Dios. Dios sabe que hemos pecado y él sabe lo que hemos fallado, pero él quiere que seamos humildes y que reconozcamos nuestras fallas delante de él. Por eso quiere que Nosotros confesemos nuestros pecados para con él.
Número dos, hermanos, ¿qué nos dice ahí? ¿Qué nos enseña? Vamos ahí, hermanos. Alguien busque, por favor, primera de Juan 19:9, casi antes de terminar eh la Biblia, por ahí por Apocalipsis y 2 Vamos ahí, hermanos. Confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Este es un texto, hermanos, que nos aprendemos en Los embajadores y es eh cuando estamos presentando el plan de salvación. ¿Qué nos dice, "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad." Y dos, y él
es la propiciación por nuestros pecados y no solamente por los nuestros, sino también por lo de todo él. Gracias, hermana. hace referencia al Señor Jesús. Él es, hermanos, el que lava, el que perdona todos nuestros Pecados. Y aquí nos dice algo muy bonito, primera de Juan 1:9, este, si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Limpiarnos. Cuando alguien lava, hermanos, su ropa, ¿cómo quiere que quede la ropa? ¿Qué pasa, hermanas? Digo, hermanas, porque sé que son las que más lo hacen. No dudo que algunos hermanos
lo hagan. Yo lo hago. Yo también lavo mi ropa. Pero, ¿qué pasa cuando lavamos? Queremos quitar una manchita ahí y ya la lavamos y no se le quitó. ¿Qué hace usted? Se queda. Ah, ya se quedó así. No, hermanos, estamos ahí hasta que se quita y ya nos dolieron los nudillos y ya le echamos no sé cuántos jabones hasta que se quita esa mancha. Dígamelo a mí, hermanos. Toda mi ropa que tengo tiene por lo menos una manchita de pintura. Trabajo con pintura todos los días. Entonces, hermanos, ahí estoy y a veces tengo la esperanza
que Se vaya a quitar esa mancha, pero a veces no se quita. Pero, hermanos, así nos limpia nuestro Señor Jesucristo de los pecados, nos limpia de toda maldad. Y es bonito, hermanos, tener estos textos que nos dan esa confianza. Sabemos que si pedimos el perdón de los pecados, él nos va a perdonar. Tercera y última parte de la lección, hermanos. La oración eficaz descansa en las promesas de Dios. La oración eficaz, hermanos, ¿qué nos dice aquí? Se somete a los Propósitos de Dios. En la primera parte de la lección vimos que la oración eficaz se
basa en los hechos de la palabra de Dios. Lo vimos en la profecía de Jeremías, como Jeremías había dicho que a los 70 años del cautiverio ellos iban a ser librados de ese cautiverio. Sí. Y ni un año menos ni un año más. A los 70 años la oración se basaba en la palabra de Dios. En la segunda parte de la lección, la oración Eficaz busca la misericordia y el perdón de Dios. Lo acabamos de ver. confesar nuestros pecados nos da el perdón de Dios. En esta última parte veremos que la oración eficaz se somete
a los propósitos de Dios, no a lo que nosotros queremos, no a lo que nosotros anhelamos, no a que Dios, yo quiero el carro tal y que sea tal y tal año, pero si Dios nos da otro vehículo que no es, estamos molestos porque no se respondió la oración como nosotros queremos, sino, Hermanos, como son los propósitos de Dios, lo que él tiene para nosotros. Tercera parte y última de la lección, hermano. Dios tiene un propósito firme para su pueblo. Vemos aquí esta ilustración. Con mano poderosa sacaste a tu pueblo de Egipto. Vemos ahí al
pueblo pasando por el Mar Rojo, hermanos. Luego te hiciste un hombre como hasta hoy. Por último, hemos pecado, hemos hecho impíamente. Vemos ahí a Judá Destruido, Jerusalén y vemos la profecía y el pueblo ahí derrotado. Dios tiene un propósito firme para su pueblo. Daniel 9 del 15 al 19. Hermanos, para terminar la lección, dice, "Ahora pues, Señor Dios nuestro, que sacaste a tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, te hiciste renombre cual lo tienes hoy, hemos pecado, hemos hecho impíamente. Oh, Señor, conforme a todos tus actos de justicia, apártese ahora tu Ira
y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalén, tu santo monte. Porque a causa de nuestros pecados y por la maldad de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio de todos en derredor nuestro. Ahora pues, Señor nuestro, oye la oración de tu siervo y sus ruegos, y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado por amor del Señor. Inclina, oh Dios, oh Dios mío, tu oído y oye. Abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad Sobre la cual es invocado tu nombre. Porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras
justicias, sino en tus muchas misericordias. Oye, Señor, oh Señor, perdona, presta oído, Señor, y hazlo. No tardes por amor de ti mismo, Dios mío, porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo. Hermanos, se me viene a la mente rápidamente cuando Daniel pide que resplandezca sobre Jerusalén, ¿se acuerdan a qué dirección oraba Daniel? Lo vimos en las lecciones pasadas. Él se arrodillaba, pero no se arrodillaba en cualquier dirección, se arrodillaba en la dirección a su pueblo Jerusalén, hacia el templo de Jerusalén. Él se arrodillaba y lo mismo, él miraba por la ventana.
Exactamente. Por eso por ahí lo veían que oraba. Lo vemos aquí en su ventana, en sus aposentos orando y y pide que Resplandezca sobre su santuario su el rostro de Jehová. Hermanos, tenemos aquí una un resumen de lo que Dios hizo con su pueblo. Primero lo sacó de la esclavitud de Egipto. Dios se hizo el nombre como hasta hoy. Y Israel, Israel pecó. hicieron impíamente y Dios les dio el castigo que merecían. Dios tiene un propósito firme para su pueblo. Muchas veces pasamos por situaciones difíciles donde los problemas y las necesidades nos golpean Tan fuertemente
que no podemos entender cuál propósito puede tener Dios al permitirnos pasar por tales situaciones. ¿Por qué situaciones ha pasado usted, hermano, hermana, que le han hecho preguntarse, "Pero, ¿por qué Dios me hizo pasar por esto?" luto, la pérdida de un ser querido, la falta de dinero, enfermedad. Enfermedad. ¿Qué otras situaciones, hermanos? Situaciones, hermanos, que nos han quitado el sueño, nos hacen estar inestables, ¿verdad? Pero, hermanos, atrás de todo eso, nuestro Dios tiene un propósito y por ello nos permite pasar por diferentes situaciones difíciles. Cuando pasemos por aflicción, oremos con su misión. Pues, ¿qué es más
importante? ¿Que Dios nos quite la aflicción o que Aprendamos la lección que él nos quiere enseñar por medio de los sufrimientos? Recordemos lo que escribió el apóstol a los romanos. Sabemos que a los que aman a Dios, hermanos, iba a tapar aquí para que no lo vean, pero era hermanos. Este lo sabemos de memoria y es un texto que tenemos que usar, hermanos, todo el tiempo, todo el tiempo, porque a veces nos encontramos en aflicciones, pero dice aquí, "Sabemos Que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien." Esto es, a
los que a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28. No nos preguntemos el por qué estamos pasando por una situación difícil. El por qué. Preguntémonos para qué, qué nos quiere dar nuestro Dios a entender y cómo nos va a ayudar a salir de ese problema, de ese problema por el que estamos eh pasando. Hermanos, aquí en Daniel 9 15 y 16, hermanos, Daniel hace alusión a todo esto que acabamos de ver. Daniel menciona todo esto que acabamos de ver y nos dice, "Oh, Señor, conforme a todos tus actos de justicia, apártese ahora
tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalén, tu santo monte. Porque a causa de nuestros pecados y por la maldad de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio." ¿Qué quiere decir oprobio, hermanos? No es la primera vez que lo vemos en la Biblia. Oprobio, hermanos, era como podemos decir como burla. Sí, como pues sí estaban siendo denigrados, estaban siendo burlados, sí se encontraban en oprobio. Dice que toda la gente de alrededor se burlaba de Jerusalén, esta ciudad tan hermosa que había sido construido, el templo tan hermoso de nuestro Dios, hermanos, que
había construido Salomón, un templo cubierto De oro por dentro. Hermoso, hermanos, con oro, todas las paredes, sus telas de tela fina, sí, sus hermosos el candelabro de oro, la mesa de los panes, las cucharas, los cucharones para los sacrificios. Todo había sido destruido, hermanos, por el pecado. El templo de Dios se destruyó en este momento cuando fueron llevados a Babilonia. Después lo construye Sorobabel. Lo vamos a ver en unas Lecciones después, eh, en la en unos momentos, bueno, unas lecciones más delante. Pero el templo había sido destruido, hermanos. Era la burla de las naciones de
alrededor. Hermanos, el santuario y Jerusalén son símbolos de adoración. La oración de Daniel no es una petición egoísta y personal. Los motivos y argumentos que presenta en los versículos 16 y 17 son elementos de interés especial en el plan de Dios. Son elementos en el plan de Dios. Vemos ahí, Hermanos, Jerusalén. ¿Qué dice ahí? Tu santo monte, el templo de nuestro Dios con esas columnas labradas con granadas arriba. Yo me preguntaba por qué por qué ya no existe nada de eso. Bueno, todo eso fue destruido, todo el bronce, todo el oro fue despedazado, fue repartido,
se perdió. ¿Quién tendrá un poquito de ese oro? ¿Quién sabe? Todo eso fue destruido, hermanos. El pueblo de Israel, hermanos, Que justamente se encuentra en guerra desde antier, hermanos, esto es parte de la profecía, de lo que estamos viendo. Justamente estamos viendo profecía. Sí, estamos viendo profecía Israel se encuentra dentro de estas profecías que se están cumpliendo en nuestros días. Tu rostro resplandece sobre tu santuario. Vemos la petición de Daniel. Por amor del Señor. El santuario, hermanos, y Jerusalén son símbolos de adoración. ¿Cómo adoramos Nosotros a nuestro Dios? Cuando vamos a orar, hermanos, también es
bueno que adoremos. Es bonito que adoremos a nuestro Dios con palabras que reconocen su poder, su grandeza, lo que él ha hecho con nosotros, lo que habrá de hacer, ¿sí? Reconocerle por lo que él es. Una oración eficaz, hermanos, va acompañada con adoración. Sí, adoremos a nuestro Dios en la oración. No solamente pidamos, abramos esa lista de Peticiones, hoy quiero esto y esto y esto y esto y dámelo. No, acércate a Dios con adoración y haz tu petición. El en es el deseo y el propósito de Dios que su pueblo se congregue para adorarle y
expresarle los deseos de su corazón por medio de la oración. Hermanos, el los cultos que hacemos en el santuario no es simplemente para venir a vernos y a saludarnos. Es el deseo y el propósito de Dios que su pueblo se congregue para adorarle y Expresarle los deseos de su corazón. Desde que estaban, desde que habían sido, hermanos, este pueblo de Israel salido de Egipto, de la esclavitud, en el desierto, hermanos, Dios pidió que se les pusiese un tabernáculo. Y este tabernáculo, es decir, esta tienda improvisada, este templo improvisado, tenía que ser de telas, de ciertos
animales, de ciertos colores y y había estado, hermanos, en el centro de donde estaba todo el pueblo de Israel. ¿Para qué? Para que todo el pueblo pudiera ir y dar su sacrificio. Sí. encontrarse en el altar de Dios, acudir. El templo, hermanos, este lugar que ha sido edificado, no es solamente para vernos, saludarnos. Ay, si quiero voy, si tengo tiempo voy, si tengo espacio en mi agenda voy. No, el deseo y el propósito de Dios es que nos congreguemos como estamos hoy aquí para adorarle y expresarle los deseos de Su corazón por medio de la
oración. Desafortunadamente, hay personas que le restan importancia a la casa de Dios. Algunos dicen que en todas partes está nuestro Dios, que no es necesario ir a un templo para orar y adorarle. Pero si hubiese sido así, nuestro Dios no hubiese establecido el el tabernáculo desde un principio, ¿verdad? Y hasta hoy en día gozamos de la casa de nuestro Dios. Es cierto que Dios está en todas partes, hermanos, pero también lo que es Lo que él se regocija cuando sus hijos expresan como el salmista, "Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos. Anhela
mi alma y aún ardientemente desea los atrios de Jehová." Esto lo encontramos en el salmo 84 1 y 2. Un versículo que nos habla a congregarnos, a no faltar, a acudir al santuario de nuestro Dios. No para saludarnos, no para platicar, no para etcétera, etcétera, sino para darle honra y gloria a nuestro Dios, porque él Lo merece. Él lo merece. Hermanos, no dejemos el domingo de lado. Y si ya vamos a venir al templo, hay que hacerlo de la mejor manera. Hay que acudir de la mejor manera. Sí. Esta lección de este día nos habla
de la importancia de de acudir al santuario de nuestro Dios Daniel. ¿Ustedes no creen que él anhelaba regresar al templo de Jerusalén, hermanos? 70 años había estado separado en la Cautividad en Babilonia, lejos del templo donde él adoraba de joven, de niño. Iba con sus padres al templo de Jerusalén y ahora ese templo estaba destruido por los babilonios. destruido, quemado. El oro había sido saqueado, pero Daniel tenía esa esperanza de regresar al templo de nuestro Dios. Hermanos, tenemos una invitación. Te esperamos el miércoles de oración. En mi angustia Invoqué a Jehová y clamé a mi
Dios. Él oyó mi voz desde su templo y mi clamor llegó delante de él a sus oídos. Y tenemos esta invitación, hermanos, porque justamente nuestra clase nos habla de oración. Y el miércoles es miércoles de oración. Venimos el miércoles a orar, a poner delante de él nuestras peticiones, nuestros nuestros problemas, nuestras preocupaciones. Y qué bueno es saber que están en manos eh ponemos estas Peticiones en manos de Dios que resuelve y responde a nuestras a nuestras peticiones. Hermanos, preguntas y respuestas. Preguntas y respuestas. Número uno, ¿por qué Daniel tuvo la visión de las 70 semanas?
Esto lo vamos a ver, hermanos, en la próxima clase. ¿Sí? Así que tenemos estas preguntas para que usted vaya viendo de lo que vamos a hablar el próximo domingo. Y le voy a decir las respuestas, hermanos, para que vea que soy que soy buena onda, Como decimos por ahí. Este, obviamente usted va a tener que leer este capítulo 9, pero lo que sigue, es decir, del versículo 20 al versículo al versículo 27, ¿sí? Ahí tenemos lo que vamos a ver el próximo domingo, la respuesta de Dios a esta oración que hizo Daniel. Hoy vimos la
oración, el domingo que viene vamos a ver la respuesta. ¿Por qué Daniel tuvo la visión de las 70 semanas? Fue respuesta a su oración. en el año 538 Antes de Cristo. Sí, la visión que vamos a ver el domingo es una respuesta a la oración que vimos, que estamos viendo este día. Número dos, ¿cuándo podemos contar con el perdón de Dios? Cuando reconocemos y confesamos nuestros pecados a Dios. Ahí encontramos el perdón de Dios cuando reconocemos nuestros pecados y los confesamos. No basta con reconocer que soy pecador. Tengo que confesarlos delante de Dios. Número tres.
¿Quién además de Daniel pensaba que lo que le pasaba a Israel le era muy merecido? Hermanos, ¿quién cree? El profeta Jeremías. Él también pensaba que lo que estaba pasando Israel en Babilonia lo tenían bien merecido por su pecado, por no prestar oídos a la voz de nuestro Dios, por ser un pueblo rebelde, se encontraban en ese castigo del cautiverio en Babilonia. Así que el Profeta Jeremías, quien escribió esa profecía que vimos hace un momento, él también pensaba que estaban pasando eh pues por el castigo que merecía. Número cuatro, ¿qué provocó la ira de Dios, hermanos?
¿Qué provocó la ira de Dios? ¿Por qué fueron llevados como cautivos a Babilonia? Y el pueblo de Judá fue esparcido por diferentes partes, por la dureza de corazón y la indiferencia de Israel. Sí, por eso fue provocada la ira De nuestro Dios. Número cinco y última pregunta. ¿Qué hecho histórico mencionó Daniel a Dios para presentar su petición de liberación? ¿Recuerdan lo que vimos hace un momento? La primera imagen cuando Israel estaba ¿qué? Cuando Dios sacó a Israel de Egipto, Daniel lo trae a la a la memoria, hermanos. Daniel lo trae a la memoria y reconoció,
mencionó Daniel este hecho histórico de Israel desde que salieron Hasta que estaban en la esclavitud. Próxima clase, hermanos, próximo domingo. No se pierda esta lección, de verdad estamos viendo lecciones muy interesantes, que como les digo hace un momento, a veces vemos las lecciones de profecía, vemos los capítulos que hablan de profecía y como no entendemos le damos vuelta a la hoja y ya se nos fue una enseñanza muy importante y estamos estudiando estas lecciones que hablan de los últimos tiempos, que nos hablan de Los tiempos que estamos viviendo, hermanos. Lo estamos viendo con esta guerra
que acaba de surgir en Israel, ¿sí? En Irán y en y con Estados Unidos. Acaba de comenzar antier, pero esto que está pasando ya está establecido. Decía nuestro hermano pastor en la oración hace un momento, no vamos a pedir para que Dios elimine la guerra, porque así tiene que pasar, así está profetizado que va a pasar, sino que pidamos la protección. De quienes habitan en esas tierras, sobre todo de quienes son hijos, hijos de Dios. Próxima clase, hermanos.