llega un momento en la vida en que miramos atrás y nos damos cuenta de que hemos cargado con un montón de peso innecesario no hablo solo de cosas físicas sino de pensamientos expectativas y preocupaciones que hemos ido acumulando a lo largo de los años pensando que formaban parte del paquete de la vida Cuando pasé de los 60 me di cuenta de que ya no necesitaba vivir con tanta presión y que aún me quedaba mucho tiempo para ser feliz pero para eso necesitaba desaprender algunas cosas y renunciar a otras fue como quitarse una pesada mochila de
la espalda después de años caminando sin parar poco a poco me di cuenta de que había hábitos que arrastraba y que francamente ya no tenían sentido fue como si se encendiera una luz y por fin entendiera que vivir bien no es hacer más sino hacer menos de lo que no suma y mira cuando estos cambios empezaron a suceder mi vida se transformó por completo no sucedió de la noche a la mañana por supuesto a veces estos cambios suceden casi sin darnos cuenta como si el tiempo nos enseñara silenciosamente que no todo es urgente que no
todo es tan importante como parece Y quizá lo más hermoso de este proceso es que no va acompañado de un manual sino de Pequeños descubrimientos que se van revelando poco a poco es es como si cada elección abriera espacio para una nueva oportunidad de ser más ligera y feliz ahora cuando miro atrás Me doy cuenta de que el secreto no era Añadir cosas nuevas sino dejar de hacer lo que ya no tenía sentido lo que voy a compartir Aquí son las 10 cosas que dejé atrás Después de los 60 cada una de las cuales supuso
un cambio significativo para mí quizá te sientas identificado con alguna de ellas y y si es así espero que esto te Inspire a ti también a mirar la vida de otra manera número uno dejé de preocuparme por lo que piensan los demás durante muchos años me preocupé demasiado por la opinión de los demás era casi automático pensar y si hago esto y dicen algo malo al respecto o Pensarán que es raro pasé tanto tiempo intentando ser la persona que los demás esperaban que fuera que acabé distanciándola liberarme de esta necesidad No fue fácil porque estamos
condicionados desde pequeños a buscar la aprobación pero cuando empecé a desprenderme de esta preocupación fue como quitarme un gran peso de encima de repente empecé a preguntarme Pero qué quiero yo y fue Entonces cuando mi vida empezó a cambiar Y sabes qué es lo curioso cuando dejas de preocuparte tanto por lo que piensan los demás te das cuenta de que la gente está más ocupada ocupándose de su propia vida que juzgando la tuya la mayoría de los miedos que tenía eran cosas que me inventaba en mi cabeza imaginaba críticas que nunca se producían y sufría
por anticipado cuando te das cuenta todo empieza a tener más sentido me di cuenta de que vivía prisionera de una idea equivocada y que la libertad estaba ahí todo el tiempo esperándome eso no quiere decir que me haya vuelto Insensible a lo que piensen los demás pero la diferencia es que ahora eso ya no es lo que Define mis decisiones aprender a decir no sin sentirme culpable y a seguir adelante con aquello en lo que creo ha sido una de las cosas más liberadoras que he hecho por mí misma Este cambio también me ha ayudado
a acercarme a personas más auténticas cuando dejas de esconderte detrás de máscaras para agradar los que se quedan a tu lado son los que realmente te quieren por lo que eres y no por lo que pretendes ser esto crea vínculos más fuertes y sinceros porque ya no existe esa tensión de intentar impresionar poco a poco dejé ir a personas y situaciones que ya no tenían sentido y en su lugar encontré una paz que ni siquiera sabía que necesitaba hoy vivir con ligereza significa permitirme ser quien soy sin miedo a ser juzgada y la verdad es
que a quien le gustas le gustas De verdad y a quien no bueno esa persona nunca fue realmente parte de tu viaje número dos dejé de aplazar mis sueños durante gran parte de nuestras vidas nos convencemos de que siempre habrá un momento adecuado para hacer realidad esos sueños que hemos guardado en el cajón cuando me jubilé lo haré cuando las cosas se calmen empezaré Y así seguimos empujando nuestros deseos hacia un futuro que nunca llega pero después de los 60 me di cuenta de que el momento perfecto nunca llega el tiempo nunca se detiene y
esperar las condiciones ideales Es como estar en una estación esperando un tren que ya ha pasado me di cuenta de que tenía que empezar con lo que tenía exactamente donde estaba los sueños no envejecen pero nosotros sí y cada día que posponemos es un día menos para vivir lo que puede hacernos felices Así que decidí que era hora de dejar de esperar y fue Entonces cuando todo empezó a cambiar lo que yo pensaba que eran grandes obstáculos eran en realidad excusas disfrazadas de prudencia por supuesto no siempre se puede hacer todo a la vez pero
me di cuenta de que cualquier paso por pequeño que fuera me acercaría a mis sueños empecé a hacer esas cosas que siempre había querido hacer pero que antes había pensado que eran una tontería o me sentía demasiado insegura para intentarlo y Para mi sorpresa no era tan complicado como había imaginado lo más difícil fue dar el primer paso superar ese miedo interno que me decía que no era lo suficientemente joven o que ya había pasado el momento de hacer ciertas cosas una vez que empecé me di cuenta de que no era la edad lo que
me limitaba sino la creencia de que las oportunidades tenían fecha de caducidad Y saben lo que descubrí que la vida no da garantías a nadie pero es generosa Con quienes tienen el valor de intentarlo realizar esos sueños grandes o pequeños me proporcionaba una alegría que ya no recordaba no importa si era empezar un nuevo Hobby viajar a ese lugar al que siempre he querido ir o simplemente permitirme hacer algo por puro placer sin mayor propósito Es como si hubiera recuperado una parte de mí que había estado dormida durante mucho tiempo y lo mejor es que
me he dado cuenta de que nunca es demasiado tarde No importa si tienes 60 70 u 80 años lo que importa es que no dejas lo que amas para más tarde porque más tarde es un tiempo incierto que quizá nunca llegue y el único tiempo que realmente tenemos es ahora número tres dejé de acumular cosas y empecé a valorar las experiencias durante mucho tiempo creí que tener cosas era una forma de seguridad acumul ropa que casi nunca me ponía objetos guardados para algún día y recuerdos materiales que en el fondo ya no me daban ninguna
alegría la casa estaba llena pero mi corazón no con el tiempo me di cuenta de que todo lo que guardaba no me servía como yo pensaba era como si cada objeto representara una promesa de algo que nunca llegaba a suceder una pieza nueva que dejaba para una ocasión especial un mueble precioso que solo ocupaba espacio o incluso viejos recuerdos de momentos que ya habían desempeñado su papel en mi vida y entonces caí en la cuenta no necesitaba más cosas necesitaba vivir más momentos que merecieron la pena ser recordados empecé a soltar poco a poco sin
prisas pero con la certeza de que quería transformar mi relación con lo que tenía cada pieza que se iba hacía espacio no solo en mi casa sino también en mi mente es increíble como el desorden que nos rodea refleja el que tenemos dentro y cuando liberamos espacio las cosas empiezan a fluir de otra manera me di cuenta de que ya no quería acumular trastos ni vivir esperando el momento perfecto para utilizar lo que tenía la vida sucede ahora y no tiene sentido guardar cosas esperando a que llegue el momento adecuado y así empecé a valorar
lo que realmente importaba las experiencias los encuentros las risas los viajes y esos momentos sencillos que hacen la vida más sabrosa Hoy puedo decir que que tengo menos cosas pero siento que tengo más vida ya no me dejo atrapar por la idea de que necesito tener mucho para ser feliz de hecho me he dado cuenta de que cuanto menos necesito más libre soy he elegido vivir con menos objetos y más recuerdos porque son las experiencias las que realmente permanecen una cena en familia una tarde Charlando con un amigo un paseo al aire libre son las
cosas que al final me llenan y me hacen fiz no nos llevamos nada con nosotros cuando dejamos este mundo y darse cuenta de esto es liberador Cada día que elijo vivir más experiencias y acumular menos objetos es un día en el que me siento más ligera más presente y sobre todo más conectada con lo que realmente importa número cuatro dejé de comparar mi vida con la de los demás durante mucho tiempo incluso sin darme cuenta caí la trampa de comparar mi vida con la de los demás era como si siempre hubiera una vara de medir
invisible y yo estuviera constantemente evaluando si estaba a la altura de los estándares que la sociedad o incluso mis allegados establecían miraba las vidas de amigos parientes y vecinos y pensaba Por qué no he conseguido eso habría sido diferente mi vida si hubiera hecho aquello cada comparación era una forma silenciosa de devaluar mis propias elecciones y esto me creaba la sensación de que siempre me estaba quedando atrás lo irónico es que cuando comparamos solo vemos una parte de la historia de la otra persona normalmente la que parece perfecta y acabamos olvidando que todo el mundo
tiene sus luchas y dificultades llega un momento en la vida en que te das cuenta de que todo el mundo tiene un camino único y la comparación no solo es injusta sino también inútil empecé a darme cuenta de que todo lo que he vivido de la forma en que lo he vivido me ha traído exactamente hasta aquí y eso es suficiente lo que ocurrió en la vida de otras personas no cambia el valor de mis experiencias dejé de pensar en cómo las cosas Podrían haber sido diferentes y empecé a aceptar que todo lo que pasé
era necesario para aprender y en el fondo comprendí que lo que trae la paz no es tener lo que otro tiene sino reconocer Y valorar lo que es mío cada logro cada error cada momento formaba parte de un viaje que solo me pertenece a mí y eso es algo que nadie Puede quitarme fue liberador darme cuenta de que la felicidad no reside en la comparación sino en la gratitud hoy me siento más tranquila porque ya no persigo criterios que no son los míos si otra persona tiene más o ha conseguido algo diferente Eso no disminuye
el valor de lo que yo he vivido cada historia es única y preciosa a su manera y entender Esto me ha traído una paz que nunca imaginé encontrar en lugar de preguntarme qué me faltaba empecé a preguntarme qué había aprendido Y qué podía mejorar la vida se vuelve mucho más ligera cuando dejas de medir tu propia valía según Los criterios de los demás y empiezas a vivir tu propia historia con orgullo Y la verdad es que cuando dejas de compararte encuentras algo aún más valioso la libertad de ser quien realmente eres sin tener que demostrar
nada a nadie número cinco dejé de resistirme al cambio durante mucho tiempo intenté que las cosas siguieran como estaban la idea del cambio siempre me asustaba un poco como si salir de la rutina significara arriesgarme a perder el control era más fácil aferrarme a lo que conocía que abrirme a lo nuevo porque lo desconocido trae incertidumbre y con ella miedo pero con el paso de los años me di cuenta de que resistirme al cambio no me protegía De nada Solo me hacía gastar mucha energía intentando aferrarme a lo que ya no tenía sentido la vida
tiene su propio ritmo y luchar contra ese flujo es como intentar retener el agua entre las manos siempre se escapa me di cuenta Por así decirlo de que el cambio se produce nos guste o no y que el secreto reside en aprender a fluir con él en lugar de luchar contra él aceptarlo fue como abrir una ventana en una habitación que había estado cerrada durante mucho tiempo dejando entrar aire fresco y cuando dejas de resistirte te das cuenta de que el cambio no es un enemigo muchas de las cosas que al principio me asustaban acabaron
trayendo nuevas posibilidades que ni siquiera había imag ad la jubilación por ejemplo era algo que temía porque pensaba que significaría perder una parte importante de mi identidad y sí al principio fue una transición difícil pero con el tiempo descubrí que este nuevo capítulo de La vida me permitía explorar otros intereses que antes no había tenido tiempo de cultivar el cambio solo fue doloroso mientras intenté contenerlo cuando por fin lo solté se convirtió en una oportunidad y lo mismo ocurrió con muchas otras situaciones relaciones que terminaban momentos de pérdida incluso pequeñas cosas como adaptar mi rutina
a nuevas condiciones de salud cuando dejé de luchar contra ello encontré una serenidad que nunca antes había sentido hoy veo los cambios con más calma sin esa desesperación de querer que todo siga Igual me he dado cuenta de que la vida está hecha de ciclos y de que cada final trae consigo el de algo nuevo aunque no podamos verlo de inmediato y más que eso me he dado cuenta de que no soy la misma persona que era a los 20 a los 40 o incluso a los 50 y eso está bien el cambio no es
solo algo que ocurre a nuestro alrededor sino también en nuestro interior cuando aceptamos esto resulta más fácil navegar por las olas de la vida porque te das cuenta de que no Tienes que controlar el mar solo aprender a remar con él y al fin y al cabo cada cambio trae consigo una lección una nueva oportunidad de descubrir quién eres y qué es lo que realmente importa número seis dejé de querer controlarlo todo y a todos durante mucho tiempo tuve la necesidad de tenerlo Todo bajo control pensaba que si planeaba cada detalle y organizaba la vida
de los que me rodeaban las cosas saldrían bien y todo el mundo estaría bien era casi una forma de Cuidado O al menos eso creía pero la verdad es que esa necesidad de control me agotaba más de lo que pensaba intentar anticiparme a todos los problemas e interferir en todas las situaciones me agotaba y lo más frustrante era darme cuenta de que por mucho que lo intentara la vida siempre encontraba la manera de escapar a mis planes porque el control es una no puedes proteger a todo el mundo no puedes predecir cada detalle y desde
luego no puedes moldear la vida a tu antojo tardé un tiempo en asimilarlo pero cuando por fin lo entendí fue como respirar aliviada después de contener la respiración durante años también me di cuenta de que cuando intentamos controlar demasiado a las personas acabamos asfixias con las mejores intenciones quería ayudar quería guiar y evitar que los que quería cometieran errores pero en el fondo era una forma de imponerles mi forma de vida y eso no es justo cada uno tiene su propio camino sus propios aprendizajes e intentar evitar que la gente se enfrente a retos solo
les priva de crecer poco a poco fui soltando el control Aprendiendo a confiar más en el proceso de la vida y en las decisiones de quienes me rodeaban fue un ejercicio de paciencia y un humildad porque por difícil que sea tenemos que aceptar que no tenemos poder sobre todo y saben qué la gente que me rodeaba también se sintió más libre cuando dejé de intentar resolverlo todo por ellos lo que yo creía que eran preocupaciones era en realidad una carga que nadie tenía que llevar hoy he aprendido a apreciar la incertidumbre no es fácil por
supuesto pero me he dado cuenta de que la vida tiene una hermosa forma de organizarse aunque no siempre salga como yo había planeado comprender que no tengo que controlarlo todo fue una de las mayores lecciones que aprendí esto no significa que haya dejado de preocuparme sino que ahora sé respetar el tiempo y el espacio de las cosas cada situación tiene su propio ritmo y cada persona tiene derecho a vivir su propia historia soltar el control no era solo liberar a los demás también era liberar a mí misma hoy me siento más ligera porque ya no
cargo con la responsabilidad de tener que arreglar el mundo la vida fluye mejor cuando dejamos de remar contra corriente y aprendemos a confiar en que todo sucede como tiene que suceder número siete dejé de culparme por el pasado durante muchos años cargué con el peso de las decisiones que tomé y las oportunidades que dejé pasar era como si cada vez que miraba atrás una voz interior me recordara lo que podría haber sido diferente y si hubiera actuado de otra manera y si hubiera elegido otro camino y estos Y sí se convirtieron en una especie de
prisión invisible me culpaba por errores que cometía por cosas que no hacía e incluso por situaciones que ni siquiera estaban bajo mi control y Cuanto más alimentaba esa culpa más difícil me resultaba ver el presente con claridad era como arrastrar una maleta llena de remordimientos que me impedían disfrutar de lo que tenía delante me llevó tiempo y mucha reflexión darme cuenta de que nadie Vive sin cometer errores y que culparme no cambiaría nada de lo que ya había pasado lo que aprendí Es que la culpa es una forma cruel de mantenernos atascados en algo que
ya no podemos arreglar cada uno hace lo mejor que puede con lo que sabe y las condiciones que tiene en ese momento y lo que no funcionó o lo que resultó diferente de lo que esperaba también formó parte de mi proceso de aprendizaje son estos fracasos los que me han traído hasta aquí y me han hecho crecer no tiene sentido mirar atrás y torturarse por cosas del pasado lo más importante no es lo que hiciste mal sino lo que aprendiste de ello y me di cuenta de que la mayor lección que nos puede dar el
pasado es la oportunidad de avanzar con más ligereza el perdón sobre todo el que nos damos a nosotros mismos es una de las mayores liberaciones que existen y créanme la vida se transforma cuando dejamos atrás este peso hoy elijo mirar al pasado con cariño sin culpa Pero con gratitud por todo lo que he vivido incluso las partes que no salieron como me hubiera gustado cada paso cada error y cada acierto me llevaron a donde estoy ahora Y eso es lo que realmente importa ya no me culpo por las decisiones que he tomado porque sé que
todas me han enseñado algo valioso y lo mejor de todo es que cuando dejas de castigarte por lo que ha pasado antes empiezas a ver el presente con más amor y aceptación te das cuenta de que la vida es un viaje lleno de altibajos y que al final lo que importa no es que lo hayas hecho todo bien sino que hayas hecho lo que has podido con el corazón abierto y sobre todo que aún estás a tiempo de hacer las paces contigo mismo y escribir nuevos capítulos sin que la sombra del pasado se interponga en
el camino número ocho dejé de aislarme y volví a conectar con mis seres queridos Hubo un tiempo en que empecé a alejarme de la gente sin darme cuenta al principio parecía una opción natural una comida cancelada aquí una llamada ignorada allá y de repente me convencí de que estar sola era más fácil me decía a mí misma que era mejor evitar ciertas relaciones sociales para no aburrirme o que tal vez la gente ya no me necesitaba tanto y así poco a poco construí un pequeño muro a mi alrededor pensaba que estar sola era una forma
de protección pero no me daba cuenta de que en realidad me estaba robando algo muy valioso el calor de las conexiones que dan sentido a la vida el aislamiento puede ser cómodo al principio pero con el tiempo se convierte en un peso silencioso y empiezas a echar de menos las cosas más sencillas una sonrisa una conversación un abrazo sincero solo después de algunos momentos difíciles me di cuenta de lo importantes que eran las personas que me rodeaban había días en que echaba de menos cosas que antes me parecían banales una tarde de café con los
amigos una charla distendida con un familiar incluso esas llamadas telefónicas inesperadas que antes me resultaban molestas y sabe qué fue lo más revelador darme cuenta de que la gente seguía ahí esperando a que volviera dispuesta a acogerme con la misma calidez de antes redescubrir Esos vínculos me hizo darme cuenta de que estar juntos no consiste solo en la presencia física sino en abrir el corazón para compartir la vida con sus alegrías y sus dificultades no siempre tenía que estar bien para estar con los demás solo tenía que ser yo misma y esa fue una de
las lecciones más hermosas que aprendí hoy me esfuerzo por cultivar estos vínculos con más intención me he dado cuenta de que la felicidad no es un camino que tengas que recorrer solo y que estar rodeado de personas a las que quieres es una de las mayores riquezas que pu de ofrecer la vida no importa si son encuentros rápidos o largas conversaciones lo realmente importante es no dejar que la rutina nos aleje de aquellos que son importantes para nosotros He aprendido que nadie tiene que llevar sus cargas solo y que compartir lo que sentimos ya sea
alegría o tristeza es lo que nos hace más fuertes y la verdad es que al fin y al cabo son estas conexiones las que hacen que merezca la pena vivir ahora aprovecho las oportunidades de estar cerca de mis seres queridos sin esperar a ocasiones especiales porque cada momento juntos es un regalo número nueve dejé de preocuparme excesivamente por mi salud y empecé a cuidarme de forma equilibrada durante un tiempo me obsesionaba la idea de que tenía que vigilar cada detalle de mi salud para evitar cualquier problema con cada nuevo síntoma por pequeño que fuera ya
me imaginaba lo peor exámenes citas dietas estrictas parecía que la vida giraba en torno a tenerlo Todo bajo control Como si eso garantizara que nada malo fuera a ocurrir pero esta preocupación constante acabó convirtiéndose en una enorme carga emocional en lugar de vivir el presente vivía el futuro esperando una enfermedad que quizá nunca llegaría y en el fondo esta ansiedad por mantener una salud perfecta me hacía perderme momentos importantes porque en lugar de disfrutar de los días Buenos gastaba demasiada energía intentando evitar algo que ni siquiera sabía que iba a ocurrir Fue entonces cuando me
di cuenta de que cuidarse es importante pero el miedo a enfermar no puede impedirnos vivir con el tiempo me di cuenta de que la salud es en realidad una cuestión de equilibrio no se trata de inar todo riesgo ni de seguir reglas estrictas al pie de la letra sino de Escuchar al cuerpo y saber encontrar un punto en el que el cuidado no se convierta en una obsesión la vida está hecha de elecciones conscientes pero también de momentos de placer descubrí que cuidarme también significa permitirme comer ese dulce que me gusta sin sentirme culpable descansar
sin sentirme improductiva reír a carcajadas sin miedo a parecer tonta fue liberador darme cuenta de que no necesito ser perfecta solo estar atenta la salud emocional y mental es tan importante como la física y darme cuenta de ello ha marcado la diferencia hoy hago mis exámenes sigo mi rutina de cuidados pero ya no dejo que me robe la Paz Al fin y al cabo cuidarme también significa darme el derecho a ser ligera ahora cada día es una oportunidad para encontrar ese equilibrio si no me encuentro bien respeto mi cuerpo y hago lo que puedo pero
sin pánico ni prisas y cuando estoy bien disfruto de ese bienestar sin imaginar problemas que quizá nunca lleguen no podemos controlarlo todo y vivir con miedo es desperdiciar la oportunidad de ser feliz hoy lo importante es encontrar un término medio entre cuidarse y dejarse estar entre prevenir y disfrutar hoy elijo vivir tranquila sabiendo que cada día es una bendición y que cuidarme es también disfrutar de la hora Porque de nada sirve pasarse la vida intentando estar sano si al final te olvidas de ser feliz por el camino número 10 dejé de creer que la felicidad
tiene fecha de caducidad durante mucho tiempo creí que la felicidad era algo que ocurría en fases de la vida como si hubiera una ventana de tiempo ideal para ser feliz y que a partir de cierta edad empezara a cerrarse crecemos oyendo que la juventud es la fase más bonita que los mejores momentos suceden pronto y acabamos cayendo en la trampa de pensar que a partir de cierto punto lo único que queda es conformarse y esperar a que pase el tiempo esta idea se arraigo tanto en mí que durante unos años llegué a pensar que mis
posibilidades de experimentar grandes alegrías habían quedado atrás era como si la felicidad tuviera fecha de caducidad y si no la había disfrutado Antes no tenía sentido esperarla pero poco a poco me di cuenta de que era una creencia errónea Y de lo mucho que me quedaba por experimentar y descubrir la verdad es que la felicidad no depende de la edad sino de la forma de ver la vida Cuando empecé a prestar atención me di cuenta de que los momentos más sencillos e inesperados me proporcion aban auténtica alegría no se trataba de logros grandiosos o acontecimientos
espectaculares sino de Pequeños momentos que antes no había valorado como tomar un café por la mañana Disfrutando del Silencio sentir la brisa en la cara mientras paseo o reírme de tonterías con mis seres queridos estos momentos que parecían insignificantes empezaron a tener un peso diferente porque me di cuenta de que la felicidad no es un acontecimiento es una elección diaria Y esa elección está al alcance de cualquiera en cualquier etapa de la vida incluso ahora hoy ya no espero a que un gran acontecimiento me haga feliz elijo Vivir la alegría que existe en la vida
cotidiana sin preocuparme de si es demasiado tarde me he dado cuenta de que cada etapa de la vida tiene su propia belleza y que la felicidad no es algo que se agota con el tiempo sino que se renueva cada vez que le abrimos nuestro corazón no importa si estoy empezando algo nuevo o simplemente Disfrutando de un momento de descanso lo que importa es que me permito ser feliz sin miedo a aparecer fuera de tiempo la felicidad no tiene fecha límite ni manual ni reglas y lo más hermoso es que cuando dejamos de creer que hay
un momento adecuado para ella empezamos a verla en lugares que antes pasaban desapercibidos hoy sé que aún quedan muchas alegrías por vivir y que mientras haya vida siempre habrá tiempo para ser feliz mirar atrás y darme cuenta de todo lo que he dejado atrás me hace ver como la vida es un viaje de aprendizaje constante cada cosa que decidí dejar de hacer no fue una pérdida sino una Liberación un paso hacia una versión más ligera y verdadera de mí misma y lo más más hermoso es que estos cambios no se produjeron porque la vida lo
exigiera sino porque yo elegí transformarme decidí que ya no quería llevar cargas innecesarias la libertad que he encontrado no está en hacer más cosas o alcanzar más metas sino en simplificar en aceptar que la vida es suficiente tal y como es y que no necesito perseguir nada más para ser feliz fue un proceso de Volver a empezar desde dentro de permitirme vivir con más presencia y menos expectativas dándome cuenta de que cada día es un regalo y de que aún queda mucho por disfrutar Hoy puedo decir que la vida después de los 60 no es
un final sino un nuevo comienzo lleno de posibilidades todas las decisiones que he tomado me han traído hasta aquí y ahora con menos prisa y más conciencia puedo disfrutar de verdad de lo que importa el secreto no está en cambiar el mundo que nos rodea sino en cambiar nuestra forma de ver lo que ya tenemos Y la verdad es que nunca es tarde para reinventarse para dejar ir lo que ya no tiene sentido y hacer sitio a lo que realmente trae Paz No importa si se trata de una gran transformación o de un pequeño Cambio
Diario cada paso hacia una vida más ligera es un paso hacia una mayor felicidad y la gran lección que nos queda es esta la vida vida sigue ofreciéndonos nuevas oportunidades de ser felices siempre y cuando tengamos el valor de desprendernos de lo que ya no necesitamos y disfrutemos de lo que está aquí y ahora