El libro de Deuteronomio. Es el quinto libro de la Biblia y el último libro de la Torá. Después del éxodo de Egipto, Israel estuvo en el Monte Sinaí por un año entrando en un pacto con su Dios.
Y luego, tuvieron un desastroso viaje a través del desierto, y la generación del éxodo, se descalificó a sí misma para entrar en la tierra prometida de Abraham. Así que Deuteronomio, inicia con Moisés delante de esta nueva generación explicándoles la Torá. Y es a partir de aquí, que el diseño y el propósito del libro se desarrollan.
Deuteronomio, está formado por una serie de discursos de Moisés, donde él está solicitando a la nueva generación de Israel a ser fieles al pacto con su Dios. En el centro del libro, está una colección de leyes, las cuales son los términos del pacto entre Dios e Israel. Algunas de las leyes son nuevas, pero muchas son repeticiones de las leyes dadas anteriormente en el Monte Sinaí.
Y de este hecho es de donde el libro recibe su nombre, de la palabra griega "Deuteronomium", que significa "Segunda ley". Alrededor de estas leyes, se encuentran dos secciones externas con discursos de Moisés. Cada una de estas están divididas en dos partes.
Profundicemos y veamos cómo funciona todo esto. Así que, primero que nada, Moisés resume la historia hasta ahora y resalta lo rebelde que fue la anterior generación, contrastando con la gracia constante de Dios y su provisión en el desierto. Y Dios, sí trajo su justicia sobre ellos, pero no abandonó sus promesas del pacto.
Después de esto, siguen una serie de sermones muy apasionados, donde Moisés llama a esta nueva generación a ser más fieles al pacto que lo que sus padres habían sido. Y les recuerda los 10 mandamientos, y luego, el centro de esta sección es una famosa enseñanza llamada, "El Shemá". Moisés dice: "Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es.
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza". Esta se convirtió en una oración diaria muy importante en el judaísmo y esta, une todos los temas de este libro. Así que la palabra "escucha", "shemá" en hebreo, significa mucho más que solo oír.
Su significado incluye responder a lo que oyes o en español diríamos: "obedece". Y la palabra, "amarás" en hebreo, también significa mucho más que solo una emoción o sentimiento. Se trata de una decisión devota de todo corazón a Dios, la cual involucra tu voluntad y tus emociones, tu mente y tu corazón.
Ahora, para Israel, su obediencia y devoción a Dios, servían a un propósito mucho más grande. La obediencia a las leyes de Dios, haría a Israel un pueblo único entre las naciones. Justo como dijo Dios en el Monte Sinaí: "Ellos se convertirán en un reino de sacerdotes".
Y Moisés ahora dice: "¿Cómo? Israel tiene la oportunidad de mostrar al mundo entero la sabiduría y la justicia de Dios, obedeciendo sus leyes". Y la otra idea clave en El Shemá, es que Israel estaba llamado a obedecer y ser devotos únicamente al Señor, o como literalmente dicen en hebreo: "El Señor uno es".
Ahora, tomando en cuenta el contexto, el punto central es que el Señor es el único Dios a quien Israel debe adorar y obedecer. Israel está a punto de entrar a la tierra de Canaán, donde las personas adoraban ídolos que representaban a todos los diferentes aspectos de la creación, el sol, el clima o el sexo y la guerra. Y en la perspectiva de Moisés, el adorar a esos dioses, degrada a los humanos y destruye las comunidades.
Pero adorar al Dios de Israel, quien es el creador y el redentor, esto, guiará a la vida y a la bendición. Y así llegamos a la gran colección de leyes en el centro del libro. Y estas están más o menos acomodadas por temas.
Así, la sección inicial es acerca de la adoración de Israel a su Dios. Ellos debían tener un templo central donde el único Dios sería adorado, y Dios también debía ser adorado mediante el cuidado que Israel proveyera a sus pobres. Por ejemplo, todos los israelitas debían apartar un décimo de su ingreso anual para el templo, pero otro décimo, debía apartarse cada tres años y ser dado a los pobres.
Y estas eran la clase de leyes que ponían a Israel en la vanguardia de la justicia, en comparación con sus antiguos vecinos. Y todo estaba conectado con la adoración a Dios. La siguiente sección describe las cualidades de carácter de los líderes de Israel.
Así que los ancianos, los sacerdotes y los reyes, estaban bajo la autoridad de las leyes del pacto, las cuales Dios dijo que él haría cumplir enviando profetas, para pedirle cuenta a los líderes. De manera que en contraste con los vecinos de Israel, donde los reyes eran considerados como divinos y como la ley misma, los líderes de Israel estaban subordinados a la ley y a los profetas. Lo que continúa es una larga sección de leyes acerca de la vida civil de Israel.
Reglas sobre el matrimonio, la familia y los negocios, también sobre la justicia social, sobre su sistema social y cómo debían proteger a los huérfanos y a los extranjeros. Y luego estas reglas, concluyen con más leyes sobre la adoración. Ahora, aquí hay algunos consejos para leer todas estas leyes.
Recuerda, primero que nada, que estos son los términos del pacto del Sinaí, dados específicamente al Israel antiguo, quien vivía en una cultura que es muy diferente a la tuya. Y en segundo lugar, no será útil que compares estas leyes con las leyes modernas de una cultura muy diferente. Más bien, estas leyes fueron dadas para apartar a Israel.
Así que debemos comparar estas leyes con las de los vecinos de Israel, como Asiria y Babilonia. Y cuando haces eso, de repente, las leyes que parecen duras o extrañas se hacen mucho más claras. Puedes darte cuenta que Dios está empujando a Israel a un más alto nivel de justicia que el que se conociera hasta la fecha.
Y finalmente, intenta discernir los principios centrales de sabiduría o justicia, que están debajo de cualquier ley en particular, y descubrirás algunas cosas bastante profundas. Así que, aquí tienes una tarea para obtener créditos extra. Ve a ver cómo el apóstol Pablo hace esto en su Primera carta a los Corintios, capítulo 9, versículo 9.
Y él cita una ley de Deuteronomio, capítulo 25, versículo 4. Es muy interesante. Volvamos a Moisés.
Después de abordar todas estas leyes, emite el reto final de que Israel debe escuchar y amar a su Dios. Él emite primero una advertencia y un ultimátum. Si Israel escucha y obedece a su Dios, todo irá genial.
Habrá mucha bendición divina. Pero si ellos no obedecen y se rebelan, habrá hambre, plagas, devastación y eventualmente exilio de la tierra. Y luego Moisés, los obliga a tomar una decisión.
Él les dice: "Hoy he puesto delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia, amando al Señor tu Dios y escuchando su voz". Pero luego Moisés dice esto: "Yo sé que después de mi muerte se corromperán y se apartarán de Dios y terminarán en el exilio".
Lo que es un poco decepcionante, pero él ha estado con esta gente durante décadas y es bastante claro que sus esperanzas no son muy altas. "Pero no todo está perdido", dice Moisés. "Un día, cuando Israel esté en el exilio, en algún punto", dice Moisés, "ellos pueden volverse a Dios, quien ha dicho con sus propias palabras que circuncidará sus corazones para que puedan amarle con todo su corazón y toda su alma, y así tengan vida".
Ahora, esta es una vívida metáfora que está diciendo que algo está fundamentalmente mal con el corazón de Israel. Es necio y duro, y es lo mismo que está mal con el corazón de toda la humanidad. Esto regresa a la rebelión de los humanos en el jardín del Edén.
Los humanos eligieron separarse de Dios, ellos quisieron definir por sí mismos el bien y el mal. Y como resultado, arruinaron el mundo bueno de Dios. "Pero un día", dice Moisés, "Dios hará algo para transformar los corazones de su pueblo, para que puedan realmente escuchar y amar a Dios con todo el corazón.
Y entonces serán llevados de vuelta a la vida verdadera". Esta es la promesa que retoman los profetas bíblicos posteriores, Jeremías y Ezequiel. La esperanza de un nuevo corazón.
Así que Moisés termina su discurso con un poema de advertencia y luego de bendición. Luego sube a una montaña y muere. Y así termina la Torá.
Todas las tensiones de los temas en la historia bíblica, son colocados en su lugar, pero se quedan sin resolver. ¿Cuándo vendrá el descendiente de la mujer y derrotará al mal? O, ¿cómo rescatará Dios a todo el mundo y bendecirá a todas las naciones a través de esta familia?
Y, ¿cómo pueden reconciliarse la santidad de Dios con personas que son rebeldes continuamente? Y, ¿cómo transformará Dios los corazones de su pueblo? Para saberlo, deberás seguir leyendo.
Pero, por ahora, de eso trata el libro de Deuteronomio.