[MÚsica] El milagro ocurre entre la promesa y su cumplimiento. Hoy vengo como mensajero del cielo para decirte, no es el comienzo lo que te define ni el final lo que te destruye. Es el trayecto el que pone a prueba tu fe.
en el desierto entre Egipto y la tierra prometida, donde Dios forma guerreros, donde revela quiÃĐn realmente confÃa, incluso cuando todo parece ir en contra. Nuestro Dios no abandona la obra que ha comenzado. Ãl es fiel para completar lo que iniciÃģ en tu vida.
Es fÃĄcil creer cuando todo comienza bien, cuando el bebÃĐ nace sano, cuando te casas con la persona de tus sueÃąos, cuando el negocio se lanza y todo es novedad. Aleluya. Hermanos, al principio todo parece perfecto.
El corazÃģn late con expectativa y la fe brota con facilidad. TambiÃĐn es fÃĄcil creer al final cuando la bendiciÃģn se manifiesta, cuando llega la victoria, cuando cruzas la meta. Pero hoy estoy aquà para predicar con valentÃa.
La verdadera fe se revela en el trayecto. Es en el trayecto cuando pasa el tiempo y no sucede nada. Cuando el hijo se vuelve un adolescente rebelde, cuando el matrimonio entra en crisis, cuando un diagnÃģstico mÃĐdico te deja sin aliento, es en ese lugar donde el enemigo intenta hacerte desistir.
Pero yo te digo con autoridad del cielo, es justo en ese punto donde Dios se mueve con mayor poder, porque ÃĐl sabe que tu fuerza estÃĄ siendo probada, tu fe estÃĄ siendo refinada y tu testimonio estÃĄ siendo construido. Aleluya, hermanos. Fue en medio del valle donde Ezequiel vio a los huesos secos volver a la vida.
Fue en medio de la tormenta donde JesÚs caminÃģ sobre las aguas. Fue en medio del horno ardiente donde los tres jÃģvenes hebreos vieron la gloria de Dios. Toma posesiÃģn de esta verdad.
El trayecto no es el final, es el escenario del milagro. Toma posesiÃģn y declara conmigo, no voy a rendirme en el trayecto porque mi Dios es fiel para cumplir cada promesa. Aunque no vea nada, sigo creyendo porque en medio del proceso el cielo estÃĄ obrando a mi favor.
Hermanos, escuchen con atenciÃģn. Lo que mÃĄs nos hace querer rendirnos no es un comienzo difÃcil ni un final que parece lejano. Es el peso del durante.
Esa etapa en la que oras y nada cambia, en la que ayunas, clamas, golpeas la puerta y todo sigue cerrado. Pero justo ahà es donde el cielo se estÃĄ moviendo tras bastidores. No interpretes el silencio de Dios como ausencia.
Muchas veces el cielo trabaja en silencio, preparando todo para una transformaciÃģn extraordinaria. Abraham tuvo fe para salir de Ur y tambiÃĐn para subir al monte con Isaac. Pero y los 25 aÃąos esperando que la promesa se cumpliera.
Fue en el trayecto donde necesitÃģ mÃĄs fe que nunca. Fue en el proceso donde tuvo que seguir creyendo, aÚn cuando el vientre de Sara ya no tenÃa condiciones humanas. Toma posesiÃģn de esta palabra.
Dios sigue obrando cuando la lÃģgica se agota. El EspÃritu Santo me trajo hoy aquà para decirte, no te rindas en el trayecto. Lo que Dios comenzÃģ, ÃĐl lo terminarÃĄ.
Lo que hoy parece demorado, maÃąana serÃĄ tu testimonio. EstÃĄs mÃĄs cerca de la promesa de lo que imaginas. Dios no se ha olvidado de lo que te prometiÃģ.
AÚn cuando no veas seÃąales, ÃĐl estÃĄ obrando. AÚn cuando todo parezca detenido, ÃĐl estÃĄ moviendo los cielos a tu favor. No es momento de retroceder, es hora de avanzar con valentÃa.
No es tiempo de quejarse, es tiempo de declarar con fe, porque tu milagro no se encuentra solo en el comienzo ni en el final, se manifiesta en medio del proceso. Cuando decides seguir creyendo, declara conmigo. En medio de la lucha declaro, Dios estÃĄ conmigo y mi milagro ya estÃĄ en movimiento.
Nada podrÃĄ detenerme, porque aquel que prometiÃģ es fiel para cumplir hasta el final. Muchas veces cuando enfrentamos dificultades parece que el mundo se nos viene encima. Las personas nos lastiman, surgen problemas financieros y las puertas que esperÃĄbamos que se abrieran parecen cerrarse.
En esos momentos es comÚn sentirnos desamparados y preguntarnos dÃģnde estÃĄ Dios. Sin embargo, es fundamental recordar que ÃĐl nunca pierde el control de la situaciÃģn. Incluso en medio de las tormentas, Dios permanece soberano, gobernando con sabidurÃa y amor.
NingÚn obstÃĄculo puede impedir los planes que ÃĐl ha trazado para nuestra vida. La promesa divina para cada uno de nosotros estÃĄ firmemente establecida, aunque a veces no logremos ver mÃĄs allÃĄ del caos que nos rodea. La fe no es solo para ejercitarla al principio, cuando todo parece prometedor, ni al final, cuando las victorias ya son evidentes.
La verdadera fe es la que permanece firme durante todo el camino, especialmente cuando enfrentamos desafÃos que ponen a prueba nuestra perseverancia y confianza en el SeÃąor. Hermanos, cuando Dios nos revela un sueÃąo, una visiÃģn o una promesa, nos muestra la meta final, el propÃģsito mayor, pero rara vez nos revela cada paso del camino. Esto sucede porque el trayecto hasta la realizaciÃģn no siempre es fÃĄcil ni agradable y si conociÃĐramos todos los obstÃĄculos de antemano, podrÃamos desanimarnos antes de empezar.
Por eso, el SeÃąor nos invita a confiar en ÃĐl, aunque no entendamos completamente lo que sucede en el camino. En la Biblia encontramos muchos ejemplos que ilustran esta verdad. MarÃa, una joven comÚn, fue agraciada con una misiÃģn extraordinaria, ser la madre del Salvador.
RecibiÃģ la promesa y el honor de llevar en su vientre al Hijo de Dios, pero no le fueron revelados los momentos de dolor, rechazo y miedo que enfrentarÃa. No sabÃa que su prometido casi la dejarÃa, que su hijo nacerÃa en un pesebre humilde, ni que tendrÃa que huir para proteger al bebÃĐ de un rey cruel. JosÃĐ, el hijo de Jacob, tambiÃĐn tuvo que enfrentar un camino difÃcil.
Aunque Dios le mostrÃģ que ÃĐl gobernarÃa una gran naciÃģn, JosÃĐ tuvo que soportar la traiciÃģn de sus propios hermanos, ser vendido como esclavo y sufrir injustamente en la cÃĄrcel antes de alcanzar la realizaciÃģn de la promesa. Estos episodios nos enseÃąan que las dificultades forman parte del proceso y que la victoria solo se manifiesta plenamente en quienes perseveran. Hermanos, en el camino de la fe, el inicio estÃĄ marcado por la esperanza y el entusiasmo, y el final es un momento de celebraciÃģn y triunfo.
Sin embargo, el medio, esa parte de la travesÃa llena de incertidumbres, retrasos y pruebas, es donde nuestra fe realmente se pone a prueba. No estamos solos en ese recorrido. Todos en algÚn momento enfrentamos ese desafÃo.
El secreto estÃĄ en aprender a mantener el enfoque en el propÃģsito, aunque el camino sea oscuro y confuso. El pueblo de Israel es un ejemplo clÃĄsico de ese cuidado y sustento divino durante el camino. Dios los liberÃģ de la esclavitud y les prometiÃģ la tierra prometida, pero no los abandonÃģ mientras caminaban por el desierto.
Les enviÃģ manÃĄ todos los dÃas para alimentarlos. proveyÃģ codornices cuando pidieron carne e hizo brotar agua de la roca para saciar su sed. Dios actuÃģ poderosamente para protegerlos y guiarlos, demostrando que no es solo el Dios del principio y del fin, sino tambiÃĐn del medio del camino.
Cuando nos sentimos atrapados, acorralados por problemas que parecen mÃĄs grandes que nosotros, podemos recordar que Dios es capaz de abrir caminos donde no los hay. Ãl puede transformar situaciones imposibles, proveer lo que parece faltar y garantizar que lo imposible se vuelva realidad. Como hizo con David, que enfrentÃģ al gigante Goliat a pesar del miedo y la persecuciÃģn, Dios actÚa a nuestro favor cuando mantenemos la fe.
Esa fe para el medio del camino es lo que diferencia a quienes alcanzan la victoria de quienes se rinden. Es fÃĄcil creer cuando todo va bien, pero es en el valle de la incertidumbre, el dolor y la demora donde la fe debe fortalecerse. Es en ese punto que Dios nos llama a confiar, no en las circunstancias, sino en su fidelidad, sabiendo que su tiempo es perfecto y que siempre estÃĄ obrando a nuestro favor.
Puede que estÃĐs atravesando ahora un mar rojo personal, una situaciÃģn que parece imposible de resolver, una batalla sin salida aparente. Pero asà como Dios abriÃģ las aguas para el pueblo de Israel, ÃĐl puede abrir un camino seguro para ti. Tal vez ahora no veas cÃģmo se resolverÃĄn las cosas, pero la promesa ya estÃĄ en camino.
La providencia divina nunca falla, aunque el tiempo y la forma sean diferentes a nuestros planes. Hermanos, no permitas que el desÃĄnimo o la duda domine en tu corazÃģn. El camino de la fe requiere valentÃa para continuar, aunque todo a tu alrededor indique lo contrario.
Recuerda las historias de aquellos que perseveraron y fueron recompensados. JosÃĐ, MarÃa, David y tantos otros que enfrentaron pruebas, pero mantuvieron la certeza de que Dios no los abandonarÃa. Lo que Dios planta en nuestro corazÃģn es una semilla que crecerÃĄ en el tiempo indicado de manera perfecta.
El proceso puede ser largo, lleno de curvas y desafÃos, pero es en medio de esa travesÃa donde se forma el carÃĄcter, se fortalece la fe y la victoria adquiere un significado verdadero. Por eso, aunque el momento sea difÃcil, mantÃĐn la mirada fija en la promesa y sigue dando pasos con confianza. No olvides, no estÃĄs solo en este camino.
Dios camina a tu lado sosteniÃĐndote en cada paso, abriendo puertas, proveyendo lo necesario y guardando sus promesas. La fe en medio del camino es lo que marca la diferencia entre el fracaso y el ÃĐxito, entre la desesperaciÃģn y la victoria. Ten valor, persevera y confÃa.
Lo que Dios prometiÃģ, ÃĐl cumplirÃĄ y tu historia serÃĄ un testimonio de su fidelidad. Tal vez hoy estÃĐs enfrentando una dificultad que parece no tener fin, una enfermedad, un conflicto familiar o incluso una batalla emocional silenciosa. Pero escucha con atenciÃģn.
Esta etapa es solo parte del proceso y ya tiene una fecha de caducidad establecida por Dios. El apÃģstol Pablo nos recuerda en Efesios que debemos revestirnos con la armadura de Dios para poder mantenernos firmes en el dÃa de la angustia. Eso significa que aunque todo parezca ir en tu contra, debes recordar que nuestro Dios tambiÃĐn ha seÃąalado el dÃa de la liberaciÃģn, el tiempo de la sanidad, el momento de la victoria.
El SeÃąor no te ha abandonado. Aunque tus ojos naturales no vean salida, ÃĐl estÃĄ obrando detrÃĄs del escenario de tu historia. estÃĄ alineando oportunidades, alejando personas que no forman parte de su propÃģsito y preparando el terreno para que se cumpla su plan perfecto.
Tal vez te sientas atrapado, olvidado o insignificante, pero Dios no necesita condiciones ideales para actuar. Ãl es especialista en transformar la esclavitud en autoridad, como lo hizo con JosÃĐ, y a los pastores en Reyes, como sucediÃģ con David. A veces sentimos que en lugar de avanzar estamos retrocediendo.
Pensamos, Dios, esto no tiene sentido. Pero el creador del universo no necesita explicarnos sus caminos. Ãl sabe exactamente lo que hace.
Sus planes son mÃĄs altos y su voluntad es siempre buena, agradable y perfecta. El Salmo 138 declara que es el SeÃąor quien cumplirÃĄ su propÃģsito en nuestra vida. Esto significa que no tienes que vivir ansioso ni intentar resolverlo todo por tu cuenta.
Descansa, porque quien estÃĄ en control es fiel para cumplir lo que prometiÃģ. En medio del valle, lo que mÃĄs necesitamos es fe. En medio del dolor, confianza.
En medio del silencio, esperanza. JosÃĐ, en el punto mÃĄs profundo de su abandono, podrÃa haber pensado que jamÃĄs verÃa cumplida su promesa. David, rechazado e ignorado, podrÃa haber creÃdo que nunca saldrÃa de los campos.
Pero incluso cuando nada parece tener sentido, Dios sigue obrando. Lo que tÚ crees que no tienes, influencia, capacidad, experiencia, Dios ya te ha dado lo mÃĄs importante, su aliento de vida. Y eso es suficiente para romper cualquier limitaciÃģn.
La escritura nos recuerda que pasaremos por el fuego y no seremos consumidos. Atravesaremos las aguas y no nos ahogaremos. ÂŋPor quÃĐ?
Porque el Dios que te sostiene en medio de la tormenta estÃĄ contigo. Puede que hoy estÃĐs rodeado de luchas y no solo hablÃĄndolas, sino viviÃĐndolas de verdad. Sin embargo, entiende esto.
Solo estÃĄs atravesando. Esa situaciÃģn no es tu destino final. El error de muchos es convertirlo temporal en permanente.
Se quedan atrapados en lo que solo debÃa ser una etapa. Se acomodan en el dolor, se detienen en la decepciÃģn y se rinden a mitad del camino. Pero esa no es tu historia.
No malgastes tu energÃa preocupÃĄndote por diagnÃģsticos negativos, situaciones laborales inestables o palabras hirientes. Todo eso pasarÃĄ. Tu llamado es mucho mÃĄs grande que esta temporada.
El camino de la fe no es lineal, pero sà seguro. Dios te estÃĄ preparando para algo mayor. Tal vez tÚ, como Abraham pienses que ya es demasiado tarde, que no hay posibilidad.
Pero el SeÃąor ya tenÃa a Isaac preparado, incluso cuando todo parecÃa imposible. De la misma manera, ÃĐl ya tiene lista la respuesta a tu clamor, la puerta correcta para tu nuevo comienzo, el momento exacto para tu restauraciÃģn. Aquello que a tus ojos parece inamovible, Dios lo transforma con una sola palabra.
Cuando crees, aunque no veas, lo sobrenatural se activa. Ãl te lleva a lugares que nunca imaginaste y te posiciona en niveles que tu capacidad humana jamÃĄs alcanzarÃa. Lo que crees que te falta, el favor de Dios lo suplirÃĄ.
Su unciÃģn sobre tu vida te capacita mÃĄs allÃĄ de cualquier talento natural. Lo importante es mantener la fe en medio del proceso, porque el final ya ha sido establecido desde el cielo. Cree.
La tribulaciÃģn que enfrentas hoy no es eterna. Dios ya ha marcado el tiempo para pasar la pÃĄgina. Asà como hay un tiempo de dolor, tambiÃĐn hay un tiempo de cosecha, un tiempo de abundancia, un tiempo de gozo.
Y ese tiempo se estÃĄ acercando. Camina por fe, aunque tus ojos aÚn no vean el milagro. Dios estÃĄ en medio de todo y por eso no serÃĄs derrotado.
En ciertos momentos de la vida nos enfrentamos a situaciones difÃciles que parecen querer paralizarnos. Problemas de salud, crisis familiares, presiones emocionales o luchas financieras pueden hacernos pensar que nada cambiarÃĄ. Es fÃĄcil caer en la trampa de los pensamientos negativos y creer que el dolor serÃĄ permanente o que el panorama jamÃĄs mejorarÃĄ.
Sin embargo, es precisamente en esos dÃas oscuros cuando la fe debe levantarse. Cuando decides creer, incluso sin ver, Dios comienza a actuar de maneras que superan toda comprensiÃģn. Ãl no necesita circunstancias perfectas para obrar milagros.
Es en medio del caos, de la confusiÃģn y de la desesperaciÃģn donde su poder se manifiesta con mayor fuerza. La palabra de Dios revela esta verdad en diversas ocasiones y una de ellas se encuentra en el evangelio de Marcos, capÃtulo 4. DespuÃĐs de un dÃa entero enseÃąando a una multitud, JesÚs se dirige a sus discÃpulos y les dice, "Pasemos al otro lado del lago.
" Todo indicaba que serÃa una travesÃa tranquila, pero en el trayecto una fuerte tormenta lo sorprendiÃģ. El viento era tan violento que parecÃa que la barca iba a hundirse. Las olas golpeaban con fuerza y el temor llenÃģ los corazones de los discÃpulos.
Pedro, desesperado, corriÃģ hacia JesÚs, quien dormÃa tranquilamente en la barca y clamÃģ, "SeÃąor, despierta. Estamos a punto de morir. " Es impactante pensar que incluso en medio del caos, JesÚs permanecÃa en completa paz.
Entonces ÃĐl se levantÃģ, reprendiÃģ al viento y al mar y todo se calmÃģ de inmediato. Lo mÃĄs notable de este relato es que JesÚs ya sabÃa que la tormenta vendrÃa. AÚn asÃ, eligiÃģ hacer el viaje y llevar consigo a sus discÃpulos.
Esto nos enseÃąa que la presencia de dificultades en el camino no significa la ausencia de un propÃģsito divino. Cuando JesÚs dijo, "Pasemos al otro lado. " Estaba declarando un destino.
Y cuando Dios determina un destino, ninguna fuerza del infierno puede impedir que llegues. La tormenta puede intentar retrasarte, pero no podrÃĄ cancelar lo que el SeÃąor ya ha decretado para tu vida. Los vientos pueden soplar con fuerza, pero Dios sigue teniendo el control.
Del mismo modo, cuando Dios pone una promesa en tu corazÃģn, puedes estar seguro de que ÃĐl ya ha preparado todo para cumplirla. Esto no significa que el camino serÃĄ fÃĄcil, pero sà que la victoria estÃĄ garantizada. Es necesario mantenerse firme, incluso cuando todo alrededor parezca estar en contra.
La fe no niega los problemas, los enfrenta con confianza en Dios. QuizÃĄs estÃĐs atravesando una de esas tormentas ahora mismo. Puede parecer que la barca de tu vida estÃĄ a punto de naufragar, pero asà como JesÚs estaba en aquella barca, tambiÃĐn estÃĄ contigo.
La calma llegarÃĄ. La orden de Dios fue clara. Vamos a cruzar.
Eso significa que no morirÃĄs en el camino. Vas a llegar al otro lado. Hermanos, Dios no pierde el control en medio de la tormenta.
Si aÚn no se ha levantado, es porque confÃa en que puede soportar este momento. Y cuando sea necesario, ÃĐl se manifestarÃĄ con poder y traerÃĄ paz. Nada escapa a su autoridad.
Ni siquiera los vientos mÃĄs violentos pueden derrotar a quien camina bajo la direcciÃģn del SeÃąor. Por eso, anÃmate, levÃĄntate con fe, no permitas que el miedo te detenga. El mismo Dios que calmÃģ el mar aquella noche estÃĄ contigo ahora.
Ãl te dice, "Tu dÃa de victoria se acerca. Tu liberaciÃģn estÃĄ en camino. Tengo gozo, descanso y paz preparados para ti.
Sigue adelante porque tu destino estÃĄ asegurado. Cuando atravesamos momentos difÃciles como tormentas en nuestra vida, es comÚn sentirnos desesperados, tal como Pedro clamando, "Dios, sÃĄlvame ahora. arregla todo de inmediato.
Sin embargo, el silencio de Dios no significa que estÃĐ distante o desinteresado. Al contrario, ÃĐl sabe perfectamente de lo que eres capaz y nunca permitirÃa que una prueba te hundiera. Esa dificultad estÃĄ ahà para fortalecer tu fe y madurar tu espÃritu.
Deja de angustiarte por situaciones que tienes la fuerza para afrontar, especialmente en el trabajo o en otras ÃĄreas de tu vida. Dios ya conocÃa la tormenta antes de que la enfrentaras y por eso no te estÃĄ despertando apresuradamente, sino enseÃąÃĄndote a confiar, a crecer y a desarrollar la fe necesaria para avanzar. Si ÃĐl resolviera todo de inmediato, nuestros mÚsculos espirituales jamÃĄs se fortalecerÃan y nuestra confianza verdadera nunca surgirÃa.
Mantener la calma en medio de las dificultades es seÃąal de una fe madura y equilibrada. Profetizo que una nueva etapa estÃĄ por comenzar en tu vida. Un tiempo marcado por el favor divino, la sanidad, nuevos comienzos, avances rÃĄpidos y restauraciones profundas.
Barreras que te han detenido durante aÃąos, incluso generaciones, serÃĄn derribadas. Talentos ocultos emergerÃĄn con fuerza. Tu influencia crecerÃĄ sin esfuerzo.
Se abrirÃĄn puertas y lo imposible se convertirÃĄ en tu testimonio. Los problemas que parecÃan eternos se transformarÃĄn de manera sorprendente y las relaciones rotas serÃĄn restauradas por la poderosa mano de Dios, porque en el momento justo el cielo actÚa a tu favor. Si hoy sientes que nada cambia, debes saber que estÃĄs mÃĄs cerca del cambio de lo que imaginas.
La transiciÃģn de la escasez a la abundancia, de la lucha a la paz, del vicio a la libertad, de la enfermedad a la salud, de la frustraciÃģn al favor, estÃĄ en camino todo en el tiempo perfecto que Dios ha establecido. La palabra dice que las promesas de Dios no se retrasan ni un segundo. Entonces, Âŋpor quÃĐ vivir ansioso o preocupado?
Aprende a confiar en el calendario celestial. No en el reloj humano. Si perseveras en obediencia, incluso bajo presiÃģn, declaro que entrarÃĄs en la estaciÃģn correcta en el tiempo determinado por Dios.
PrepÃĄrate para presenciar la manifestaciÃģn de tu milagro, que serÃĄ aÚn mÃĄs grande de lo que imaginaste. Cree y declara lo mejor estÃĄ por venir en el nombre de JesÚs. Angelita, Dios estÃĄ formando en ti a una guerrera firme en la fe, incluso cuando el camino parezca difÃcil y las puertas estÃĐn cerradas.
En medio de las pruebas, el EspÃritu Santo te fortalece para que no te rindas. Declaro que el SeÃąor renueva tus fuerzas cada maÃąana y que la victoria que ÃĐl prometiÃģ se estÃĄ manifestando ahora en tu vida. No veas el desierto como un final, sino como el lugar donde Dios escribe tu historia de triunfo.
Angelita, tu milagro estÃĄ en movimiento. No te detengas, porque Dios es fiel para cumplir sus promesas en ti. Georgina, el Dios de la fidelidad estÃĄ contigo en la etapa de espera.
Aunque el silencio parezca prolongarse. La fuerza que ÃĐl te da es mayor que cualquier batalla o desaliento. Declaro que la gracia del SeÃąor cubre tus pasos y que cada obstÃĄculo se convertirÃĄ en un peldaÃąo hacia tu ÃĐxito.
La promesa ya estÃĄ sobre tu vida y el SeÃąor estÃĄ abriendo puertas que nadie podrÃĄ cerrar. Georgina, levanta tu voz con fe y avanza porque lo mejor estÃĄ por venir. Julio, Dios estÃĄ preparando tu historia de victoria en esas batallas silenciosas que solo el cielo puede ver.
Aunque todo parezca perdido, el SeÃąor estÃĄ orquestando el momento de tu avance. Declaro que ninguna dificultad podrÃĄ impedir el cumplimiento del propÃģsito divino en tu vida. Asà como JosÃĐ fue exaltado despuÃĐs de la prisiÃģn, tu liberaciÃģn y bendiciÃģn llegarÃĄn en el tiempo exacto.
Julio, mantÃĐn tu fe porque Dios no abandona sus promesas. Wendy, el SeÃąor es tu refugio y fortaleza en medio de la tormenta. El Dios que nunca falla ni olvida sus promesas.
En este tiempo de espera, ÃĐl estÃĄ trabajando tras bambalinas para elevarte. Declaro que el poder de Dios rompe toda barrera y que tu milagro estÃĄ en camino preparado por el mismo creador. El camino puede ser largo, pero la victoria serÃĄ segura.
Wendy, cree con todo tu corazÃģn, porque el Dios de la promesa estÃĄ contigo hasta el fin. Quiero orar ahora contigo y por ti. Ya escribiste tu nombre aquÃ, entonces escrÃbelo para mà ahora mismo.
Asimismo, escribe en los comentarios esta frase profÃĐtica: "El tiempo de Dios me alcanzarÃĄ. " Escribe, "El tiempo de Dios me alcanzarÃĄ. " Aleluya.
Quiero que en este comienzo de dÃa abras tu corazÃģn y recibas esta oraciÃģn en tu espÃritu. Voy a orar contigo para que realmente puedas ver el tiempo seÃąalado por Dios. Dios Padre todopoderoso, hoy me presento ante ti orando por esta persona que me escucha, por esta vida que ha esperado tanto, Padre, que ha llorado en silencio, que ha pensado en rendirse porque creyÃģ estar olvidada por el cielo.
Hoy, SeÃąor, en el nombre de JesÚs, profetizo, el tiempo seÃąalado estÃĄ llegando. El tiempo de la sanidad, el tiempo del cambio, el tiempo de la respuesta que parecÃa no llegar, el tiempo de la restauraciÃģn que parecÃa imposible, el tiempo en que tu poder romperÃĄ el calendario natural y manifestarÃĄ lo sobrenatural. Oh Dios, entra ahora en esta casa, en este corazÃģn, en esta causa estancada.
Libera lo que estaba bloqueado, SeÃąor. Deshace el nudo de la espera. Levanta a quien estaba cansado.
MuÃĐstrale, SeÃąor, que el tiempo que parecÃa de retraso en realidad era tiempo de preparaciÃģn. Oh Dios, oro ahora por quien ha estado esperando que se abra la puerta, por quien estÃĄ ahogado en deudas, desempleado o sin saber de dÃģnde vendrÃĄ la provisiÃģn. Declaro, Padre, que el tiempo seÃąalado de la abundancia estÃĄ llegando a la vida de esta persona.
El tiempo de ver las cuentas pagadas, la nevera llena, el honor donde antes habÃa vergÞenza. Oro en este momento, Padre, por quien estÃĄ enfermo o con un diagnÃģstico mÃĐdico desfavorable. En el nombre de JesÚs profetizo, ha llegado el tiempo seÃąalado de la sanidad.
Lo que la medicina no pudo resolver, el SeÃąor lo resolverÃĄ. Lo que parecÃa permanente, Padre, se disolverÃĄ en tu presencia. TambiÃĐn oro, Padre, por quien estÃĄ solo, herido, rechazado, traicionado, abandonado.
SeÃąor, muestra que el tiempo de un nuevo comienzo emocional tambiÃĐn estÃĄ marcado. Trae alivio, trae consuelo. Y si es tu voluntad, trae tambiÃĐn, Padre, la restauraciÃģn de un amor antiguo o la esperanza de un nuevo amor, un amor enviado por ti con propÃģsito y paz.
Oro ahora, Padre, contra la ansiedad, la angustia, la desesperaciÃģn y la preocupaciÃģn por esa persona que no puede dormir, que se levanta cansada, que dice constantemente, "Ya no puedo mÃĄs. " Oh Padre, que hoy sienta tu descanso, que reciba tu renovaciÃģn, que respire profundo y entienda que el SeÃąor estÃĄ en control y que el tiempo del alivio estÃĄ llegando. SeÃąor, oro por quien tiene un hijo lejos, un matrimonio roto o una familia dividida.
Profetizo reconciliaciÃģn, Padre. Profetizo sanidad en los vÃnculos. Profetizo el tiempo de la restauraciÃģn familiar.
Oro, Padre, por esta persona que tiene su propio negocio, su comercio, para que viva un tiempo de ventas multiplicadas, SeÃąor, de clientes creciendo, de comisiones aumentando. Padre, oro por esa fe que estaba casi apagÃĄndose, esa fe que decÃa, "Conmigo no va a pasar. " Padre, enciende de nuevo la esperanza en ese pecho.
Renueva la confianza en el corazÃģn de esta persona ahora y dile, permanece firme. Sigue confiando, sigue orando, porque quien persevera verÃĄ la gloria de Dios. que continÚe orando, creyendo, confiando y manteniÃĐndose firme en la fe, porque el cambio estÃĄ en camino.
Declaro, decreto y profetizo, estÃĄs saliendo de la estaciÃģn del todavÃa no y entrando en el tiempo del ya llegÃģ. Dios te sorprenderÃĄ y dirÃĄs, Dios, el SeÃąor verdaderamente hizo mucho mÃĄs de lo que pedÃ, pensÃĐ e imaginÃĐ. En el nombre de JesÚs, ora conmigo asÃ.
Padre nuestro que estÃĄs en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hÃĄgase tu voluntad como en el cielo, asà tambiÃĐn en la tierra. el pan nuestro de cada dÃa. Danoslo hoy.
Y perdÃģnanos nuestras deudas, como tambiÃĐn nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentaciÃģn, mÃĄs lÃbranos del mal. Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria por todos los siglos.
AmÃĐn. Respira, suelta el aire, toma posesiÃģn de todo lo que escuchaste hoy aquÃ. Ya estÃĄs protegido y blindado por el EspÃritu Santo del SeÃąor.
Ahora deja que Dios te use. SÃĐ luz en la vida de siete personas. Copia el enlace de esta oraciÃģn y envÃalo a siete contactos en tu WhatsApp.
Estas personas serÃĄn bendecidas y esas bendiciones volverÃĄn multiplicadas a tu vida. Escucha, Dios hizo que este mensaje llegara a ti hoy y no fue casualidad. Ãl vio a personas aquà llorando en secreto por la noche.
Vio gente cansada, desanimada, que incluso querÃa rendirse de todo. Por eso hoy ÃĐl te hablÃģ. Fue una confirmaciÃģn.
Por eso, respira profundo. Toma posesiÃģn de tu bendiciÃģn, de tu milagro, de tu victoria. Dios hoy levantÃģ tu cabeza.
Dios hoy restaurÃģ tu fe y reviviÃģ tu esperanza para que estÃĐs preparado esperando el tiempo seÃąalado de la abundancia, la prosperidad y la doble honra de ÃĐl en tu vida. ÂŋLo crees? Entonces di, "Yo creo, hermano.
" PrepÃĄrate para vivir el dÃa mÃĄs increÃble, tremendo, ungido, prÃģspero y bendecido de tu vida. Recibe ahora este abrazo. Te amo en Cristo JesÚs.
Que Dios te guarde y te bendiga poderosamente en nombre de JesÚs. AmÃĐn y amÃĐn. El que habita al abrigo del AltÃsimo morarÃĄ bajo la sombra del Omnipotente.
DirÃĐ yo a JehovÃĄ, esperanza mÃa y castillo mÃo, mi Dios, en quien confiarÃĐ. Ãl te librarÃĄ del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirÃĄ y debajo de sus alas estarÃĄ seguro.
Escudo y adarga es su verdad. No temerÃĄs el terror nocturno, ni saeta que vuele de dÃa, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del dÃa destruya. CaerÃĄn a tu lado 1000 y 10,000 a tu diestra, mas a ti no llegarÃĄ.
Ciertamente con tus ojos mirarÃĄs y verÃĄs la recompensa de los impÃos, porque has puesto a JehovÃĄ, que es mi esperanza, al AltÃsimo por tu habitaciÃģn. No te sobrevendrÃĄ mal, ni plaga tocarÃĄ tu morada. Pues a sus ÃĄngeles mandarÃĄ cerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.
En las manos te llevarÃĄn, para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el leÃģn y el ÃĄspid pisarÃĄs. OllarÃĄs al cachorro del leÃģn y al dragÃģn.
Por cuanto en mà ha puesto su amor, yo tambiÃĐn lo librarÃĐ. Le pondrÃĐ en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. me invocarÃĄ y yo le responderÃĐ.
EstarÃĐ con ÃĐl en la angustia, lo librarÃĐ y le glorificarÃĐ. Lo saciarÃĐ de larga vida y le mostrarÃĐ mi salvaciÃģn. AmÃĐn.
Deja tÚ. AmÃĐn.