Existe una oración tan poderosa que fue retirada de las misas durante décadas. San Miguel Arcángel no consuela. San Miguel combate.
Durante años esta oración se rezaba al final de cada misa hasta que un día desapareció. Algunos dicen que era muy agresiva, otros creen que recordaba algo incómodo, que el mal existe. La oración.
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale, Dios.
Pedimos suplicantes. Y tú, príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Si buscas frases bonitas, esta no es. Si buscas protección, esta sí. No funciona como magia.
Funciona con respeto, intención y constancia. Tal vez por eso esta oración incomoda, porque no pide que el mal se vaya, pide que sea expulsado. Guárdala, compártela y recuerda, no estás solo en la batalla.
M.