os constantemente, las noticias deportivas, los hilos de Twitter o los reportajes e entrevistas de nuestros artistas favoritos. Sin embargo, todavía seguimos temblando al enfrentarnos al temido comentario de texto. Si quieres quitarte ese miedo y aprender a analizar correctamente un texto por niveles, esta es tu vídeoelección.
El texto es la unidad máxima de comunicación. Para crearlo, utilizamos la lengua que funciona como un sistema. Decimos que la lengua funciona como sistema porque está formada por distintos elementos: ponemas, monemas, palabras, sintagmas, oraciones y por último el texto.
Todos estos elementos deben tener sentido por sí mismos y relación con los demás. Por eso, aunque analicemos un texto por niveles, todos estos tienen que tener sentido entre ellos. Hoy vamos a ver el nivel fónico, aquel que atañe al uso de los fonemas.
Llamamos nivel fónico, aquel que tiene que ver con los fonemas y los sonidos. El fonema es la articulación mínima de un sonido vocálico o consonántico. Los fonemas se oponen entre sí porque representan palabras distintas.
Siempre se escriben entre barras. El fonema B se opone al fonema P porque de ellos resultan palabras distintas. No es lo mismo una bala que una pala.
El sonido se parece bastante al fonema, pero no es lo mismo. El fonema es una abstracción porque no todo el mundo lo va a pronunciar igual. Ni siquiera tú mismo pronuncias igual un mismo fonema.
Depende de las letras que lleve al lado, la relajación o no de las consonantes. El sonido es cada una de las pronunciaciones individuales de ese fonema. Aunque esto es importante, la mayor parte de las veces te enfrentarás con un texto escrito.
Así que tu análisis sobre las cuestiones fónicas no estará tanto en lo que escuchas, sino en cómo se consigue el ritmo en tu texto. En los textos poéticos se consigue principalmente a través del análisis métrico. Hagamos un repaso sobre cómo se analiza métricamente un poema por si lo tienes algo oxidado.
Fíjate en el siguiente fragmento de Garcilaso. moviola el sitio hombroso el manso viento, el suave olor de aquel florido suelo. Las aves en el fresco apartamiento vio descansar del trabajoso vuelo.
Se caba entonces el terreno aliento, el sol subido en la mitad del cielo. En el silencio solo se escuchaba un susurro de abejas que sonaba. En primer lugar, debemos contar el número de versos a lo que se le denomina tirada.
En este caso, tenemos una tirada de ocho versos en una única estrofa. Tras esto debemos contar las sílabas de cada uno de los versos. Recuerda que para esto hay varias reglas.
Si la última palabra del verso es aguda, debemos sumar una sílaba más. Si es esdújula, debemos restar una sílaba. En este caso, todos los versos terminan en palabra llana, así que no tenemos que hacer nada.
Además, y aunque esto no es obligatorio, los autores suelen juntar las vocales colindantes de dos palabras. Por ejemplo, en el primer verso debemos juntar la a de Moviola y la e de él en lo que se conoce como sinalefa. Si hacemos todo esto, veremos que todos los versos tienen 11 sílabas.
Son endecasílabos. El hecho de que todos los versos tengan una medida similar o se repitan en alternancia favorece el ritmo poético. Pero hay otro método de favorecerlo, la rima.
Para establecer la rima debemos fijarnos en los sonidos que se repiten a partir de la vocal tónica de la última palabra de cada verso. En este poema tenemos rima consonante porque se repiten los sonidos vocálicos y consonánticos con esquema métrico A B A B A B C. Por último, debemos ver si el poema sigue una forma métrica fija, es decir, un tipo de estrofa.
En este caso, por la tirada, el tipo de verso y la rima, estamos ante una octava real. El análisis métrico nos ayuda a ver si el ritmo poético se cumple, pero no es el único elemento en el que debemos fijarnos. ¿Acaso los poemas escritos en verso libre no tienen ritmo?
Claro que lo tienen. Es aquí donde interviene el segundo elemento de nuestro análisis fónico, los recursos literarios. Pero ojo, debes centrarte solo en aquellos que tienen que ver con los sonidos.
En este poema hay uno muy claro. Fíjate en los últimos versos. En el silencio solo se escuchaba el susurro de abejas que sonaba.
Aquí Garcilaso usa un recurso que se conoce como aliteración. Se trata de la repetición del sonido S. Gracias a ella, el poema evoca el zumbido de las abejas.
Otro recurso es el de la paronomasia, que consiste en emplear palabras con sonidos similares, pero con significado distinto. Ocurre en esta parte de una canción de Estopa: Tanta tinta tonta que te atenta y que te atonta. Pura poesía.
Una variante de la paronomasia es el poliptotón, que consiste en repetir una misma palabra, pero con variaciones, como en estos versos de Salinas. Lo que queremos nos quiere, aunque no quiera querernos. Si eres capaz de señalar y explicar estos recursos de tu poema después de haber realizado el análisis métrico, habrás completado el análisis fónico.
Hagamos un breve repaso. El análisis fónico es el que se encarga de los fonemas y los sonidos. Como la mayor parte de los textos que analizamos son escritos, debemos fijarnos en el ritmo.
Para establecer el ritmo de un poema, podemos hacer su análisis métrico. Debemos contar el número de estrofas y el de sílabas, establecer el tipo de rima y ponerle si tiene nombre a la estrofa. Por último, debemos fijarnos en aquellos recursos literarios que atañen al plano fónico, como la aliteración, la paronomasia o el poliptotón.
Y así llegamos al final. No olvides hacer los ejercicios del test para ponerte a prueba. Mucha suerte con los comentarios de texto.
Hasta pronto.