Podría ser sin duda la palabra adoración. La palabra adoración. Sabemos, hermanos, que para cada uno de nosotros como hijos de Dios, como cristianos, la adoración debe ser algo básico, debe ser algo de cada día, como nos alimentamos, como tomamos agua, como descansamos. La adoración tiene que ser eh también Algo que que vaya incluido en cada uno de los días de nuestra vida. La adoración, hermanos, es algo que va de lo espiritual. Sí, ahorita mencioné, por ejemplo, el alimentarnos, el descansar, eso puede ser algo más como físico, pero la adoración, hermanos, es algo que nace del
corazón, es algo espiritual, es algo que no todas las personas en el mundo lo pueden vivir. Decíamos el domingo pasado que hay que la palabra se revela para Aquellas personas, sobre todo, hermanos, que tienen a Cristo en su corazón, aquellas personas espirituales. Y la adoración, hermanos, también es algo que solamente es para las personas espirituales. La adoración, hermanos, es de suma importancia para el cristiano. Lo he mencionado en otras ocasiones y lo repito hoy, hermanos, si nosotros, por ejemplo, no adoramos a nuestro Dios, nuestro Dios sigue siendo el mismo Dios. Él no cambia, ¿verdad? Él
sigue teniendo todas sus características. Él sigue siendo Dios poderoso, Dios soberano, Dios majestuoso. Pero si nosotros no adoramos a nuestro Dios, somos nosotros, hermanos, quienes deterioramos nuestra vida espiritual. Dios sigue siendo el mismo, pero nosotros somos quienes nos debilitamos, somos quienes nos vamos secando en nuestra vida espiritual. Por eso la adoración, hermanos, en esta mañana Vamos a aprender y vamos a estudiar de acuerdo a la Biblia cómo es de suma importancia para el cristiano, para cada uno de nosotros. Tenemos ahí el pensamiento que nos dice, "En la adoración, Dios recibe la alabanza y sacia las
necesidades de los creyentes. Dios recibe la alabanza." Vemos otra palabra, hermanos. Ya no solamente estamos viendo adoración, ahora estamos viendo la palabra alabanza. Y debemos recordar, Hermanos, que son dos palabras que aunque tienen eh cierta similitud, no son iguales. Sí, no son sinónimos. La adoración, hermanos, es adorar a nuestro Dios por lo que él es. Por lo que él es, ¿sí? Su grandeza, su poder, su misericordia, su omnisciencia, lo que a él le pertenece. Pero la alabanza, hermanos, es adorarle por lo que él hace en nuestras vidas, por sus cuidados, por su amor, por su
sustento, La salvación. Sí. Estos aspectos espirituales que él derrama en nuestra vida, esa es la diferencia entre alabanza y adoración. Sí, no son iguales. Son dos palabras eh que podemos implementar en un momento dado cuando cantamos, cuando oramos, también podemos adorar y alabar. Cuando decimos algún texto en esta actitud de adoración y alabanza, también las podemos implementar en Nuestra vida. Y vamos a basar, hermanos, en esta mañana nuestra clase en segundo libro de Crónicas en los capítulos 6 y si segundo libro de Crónicas capítulo 6 y 7. Para esta mañana, hermanos, tenemos el el texto
aurio. Lo encontramos en Salmo 11:4. Salmos 11:4, Jehová está en su santo templo. Jehová tiene en el cielo su trono. Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. Hermanos, este texto nos puede dar un amplio panorama en cuanto a La grandeza de nuestro Dios. Y no solamente hablando, hermanos, en el aspecto espiritual. Fíjense usted lo que dice este texto. Dice, "Jehová está en su santo templo." Pero dice también, "Jehová tiene en el cielo su trono." Jehová tiene en el cielo su trono. O sea, hermanos, la amplitud del cielo. No sé si
usted ha llegado algún momento de su vida a admirar eh lo que es la grandeza del cielo, Quienes a lo mejor hemos tenido la oportunidad de estar pues en un lugar, en un campo abierto donde se vea la amplitud del cielo. Y admiramos, hermanos, y sabemos que ahí el lugar justamente donde dice aquí el texto, tiene nuestro Dios su trono. Desde ahí nos ve, desde ahí nos examina, desde ahí nos cuida. Sí, dice aquí, "Sus párpados examinan a los hijos de los hombres." El cielo, hermanos, nos habla de la grandeza de Nuestro Dios. Vamos, hermanos,
en esta mañana a tener eh los siguientes tres objetivos de para esta clase, para esta lección. Primeramente, ¿quién eh ahí en las hojitas, hermanos? Aquí al frente tenemos nuevamente ya los objetivos. ¿Quién me apoya a leer el primero, hermanos? Así es. Gracias, hermana. Dice, "Valorar la importancia de mantenernos cómo, hermanos? Firmes. Firmes, hermanos. Esta palabra, no sé si usted vio en esta mañana eh se tuvo, bueno, se conmemoró, obviamente la independencia de nuestra patria y veíamos se transmitía el desfile eh militar, no sé quién lo pudo ver ahí en sus pantallas. Y había momentos, hermanos,
en que los militares antes de comenzar el desfile, pues estaban en esta misma posición, firmes Y no se movían por nada, hermanos, por nada del mundo se movían. No como nosotros cuando estábamos en la primaria que ya nos distraíamos y ya bailábamos y ya volteábamos a ver al amiguito de la y eso que estábamos en firmes. En realidad no estábamos firmes. Pero hermanos, este texto nos dice esta parte de la este primer objetivo nos dice valorar la importancia de mantenernos firmes dentro del plan de Dios. O sea, hermanos, no movernos del plan en que Dios
nos ha nos Ha estipulado para nuestra vida. No movernos para un lado, no movernos hacia el otro, sino mantenernos en ese camino en el que Dios ha estipulado para nuestra vida. Objetivo número dos, hermanos. Así es. Debemos reconocer, hermanos, que es importante adorar. y servir a nuestro Dios. En estos domingos pasados hemos estado mencionando la importancia del servicio a Dios y lo hemos mencionado que es Importante para nosotros que si estamos hoy aquí en el templo, si nuestro Dios nos ha llamado a su camino para aprender de su palabra, no es solamente, hermanos, para ocupar
un lugar en una banca de la iglesia, porque puede ser muy cómodo venir domingo tras domingo traer nuestros libros, sentarnos en nuestro lugar, lugar. Ya todos sabemos dónde tenemos nuestro lugar. El día que faltamos, ahí se queda nuestro lugar vacío. Pero, Hermanos, no es para esto que nuestro Dios nos ha llamado primordialmente. Claro, estamos hoy aquí para aprender y estamos nutriéndonos de su palabra, pero el servicio a Dios, hermanos, va más allá de estar sentados en una banca domingo tras domingo. es poner nuestra vida a trabajar con nuestros dones, con los talentos que nuestro Dios
ha puesto en cada uno de nosotros. Por eso dice aquí, reconocer la importancia de la adoración y el servicio a nuestro Dios. Hoy vamos a ver como la adoración, hermanos, es también tan importante como el servir a nuestro Dios. Y objetivo número tres, hermanos. Así es, hermanos. Siempre, siempre hay oportunidad de prepararnos mejor, sobre todo cuando vamos a servir a nuestro Dios. Siempre no va a haber alguien, hermanos, que diga, "Yo ya lo sé todo. Yo voy a ser el mejor maestro. Yo puedo ser el mejor predicador. A mí nadie tiene que enseñarme nada. Yo
me sé toda La Biblia de principio a fin y ya no hay nada que pueda encontrar nuevo para mí. Hermanos, este último objetivo nos dice que siempre va a haber oportunidad para que usted, para que yo, podamos cada día prepararnos más. Dice aquí, para el servicio a nuestro Dios. No debemos de jactarnos, hermanos, de que nosotros somos perfectos en el conocimiento y en el ámbito del servicio a nuestro Dios, porque siempre podemos servir Mucho mejor y siempre podemos aprender mucho más de la palabra de nuestro Dios. Mientras tengamos vida, hermanos, mientras que nuestro Dios nos
preste vida y salud, podemos seguir aprendiendo y preparándonos mejor, sobre todo para servir a nuestro Dios. El pensamiento central, hermanos, ya lo vimos hace un momento. La adoración es una experiencia en la que Dios desciende para recibir la alabanza de los creyentes y para saciar todas las necesidades de ellos. ¿Usted Cree, hermano, hermana, que nuestro Dios descienda literalmente baje a donde estamos nosotros cuando le adoramos? ¿Usted lo cree, hermano? La Biblia nos habla en diferentes momentos que la presencia de Dios descendió cuando se le adoró. y nos dice este pensamiento, la adoración es una experiencia,
yo añadiría ahí espiritual porque no es no Es algo que pueda vivir todo el mundo. Dice, "En la que Dios desciende, o sea, baja del cielo su presencia, a donde estamos adorando su nombre." Hoy lo vamos a ver en la lección de esta mañana, cómo aconteció así. Y tenemos ahí el texto aurio para esta mañana, hermanos. Tenemos aquí los personajes que veremos. Salomón, que es el rey, hijo de David, y tenemos a Jehová. Vemos aquí el autor del libro Esdras en el 900 antes de Cristo. Y el lugar donde Se desarrolla la historia es en
Jerusalén. Como enseñanza central, hermanos, tenemos lo siguiente. La asistencia a la iglesia, hermanos, empieza a ser una bendición cuando deja de ser una rutina religiosa y se convierte en una urgente necesidad del alma. Yo no sé cuántos de nosotros, hermanos, el día que no venimos al templo, que hay obviamente una actividad, ¿cómo se siente usted si se queda en Casa el día que hay que venir al templo? ¿Cómo se siente? Yo sé que puede haber momentos en que por cuestiones de salud, por ejemplo, eh pues nos puede ser imposible eh estar en el templo, ¿verdad?
Me ha pasado, nos ha pasado a cada uno de nosotros. También cuando estamos fuera de la ciudad es otro impedimento para estar este bueno aquí, pero podemos congregarnos en donde estemos. Pero hermanos, nos dice aquí que el Congregarnos, hermanos, dice aquí, la asistencia a la iglesia debemos tener cuidado, hermanos, cuando se convierte en una rutina religiosa. ¿Sabe usted lo que es una rutina, hermano, hermana? Lo que hacemos todos los días, eh, de lunes a viernes, siempre lo mismo. Nos despertamos, agarramos el cel, este, ya aprendemos las noticias, hacemos el cafecito, nos preparamos para Ir al
trabajo, etcétera, etcétera, etcétera. Es una rutina cada día, pero el asistir al templo, hermanos, no debe ser una rutina. Es bueno que nos congreguemos, es bueno que asistamos todos los domingos al templo, pero hay que tener cuidado cuando nuestra vida, el venir al templo es una rutina y no, hermanos, una urgente necesidad del alma. Que al despertar, hermanos, cada domingo sea este nuestro Pensamiento. Ah, ya es domingo, ya me voy a preparar. Y desde el sábado ya dejé lista mi ropa, mis zapatos, este, mi diezmo, mi ofrenda, mi Biblia, para que no se me pase
el tiempo y se me haga tarde, ¿eh? O tengo un obstáculo que no vaya a ir al templo. Tenemos, hermanos, que hacer de nuestra asistencia al templo una urgente necesidad para el alma, hermanos, para cada uno de nosotros, hermanos. Vamos a pasar a la introducción Comenzando nuestra lección, la adoración en la experiencia del cristiano. Jesús, hermanos, no solo prometió estar con su iglesia todos los días hasta el fin del mundo, sino que también envió al Espíritu Santo para morar en los creyentes. Dios guarda el pacto con los suyos, mora en el templo y en el
corazón del creyente y responde con poder del cielo al clamor de fe y a la actitud de la adoración. Es bonito saber, hermanos, porque la Biblia nos lo habla así, que cuando Cristo después de haber resucitado y estar 40 días en la tierra asciende, él dice, "Me iré, pero no los dejaré solos. Dejaré el Espíritu Santo para que more en cada uno de ustedes. Entonces, hermanos, tenemos esta seguridad de que quien ha aceptado a Cristo, el Espíritu Santo mora en su vida. Y otros Textos en la Biblia, hermanos, nos hablan que nuestro cuerpo es, ¿qué,
hermanos? templo es el templo del Espíritu Santo, o sea, es la habitación donde mora el Espíritu Santo. Por eso, hermanos, la importancia de cuidar nuestro cuerpo, hablando, hermanos, en el ámbito físico, ¿sí? Físico, cuida tu cuerpo. ¿Cómo cuida usted su cuerpo, hermano? ¿Se alimenta bien? ¿Hace ejercicio, camina? Este, descansa sus 8 horas diarias, hermano. Esos son aspectos en los que podemos cuidar nuestro cuerpo físico hablando, porque aquí mora el Espíritu Santo y en el aspecto espiritual también tenemos que cuidar eh esta habitación del Espíritu Santo. nos dice aquí, hermanos, Dios guarda el pacto con los
suyos, mora en el templo y en el corazón del creyente y responde con poder del cielo al clamor de fe y a la actitud de la adoración. La adoración, hermanos. ¿Cuántas veces podemos nosotros adorar a nuestro Dios en el día, hermanos? ¿Cuántas veces podemos adorar a nuestro Dios en el día? ¿Hay un límite para adorarle? No hay límite para adorar todo el día, hermano. Lo que usted esté haciendo, no solamente en su casa, puede usted estar en su trabajo, en la escuela, en la calle, regando las plantas, barriendo el patio y usted Puede tener una
actitud de adoración a nuestro Dios. No hay nada, hermanos, que nos impida adorar a nuestro Dios más que el no querer hacerlo. Nos dice aquí, hermanos, que Dios guarde el pacto con los suyos, mora en el templo y en el corazón del creyente y responde con poder del cielo al clamor de fe y la adoración del y la actitud de adoración. Hoy en día, hermanos, es muy fácil poder adorar a nuestro Dios. Y lo digo muy fácil porque Inclusive tenemos hoy a nuestra mano aquí pues todos tenemos un celular, muchas veces le damos un mal
uso eh al celular y lo hablábamos en en lecciones pasadas cuando hablábamos del ocio en nuestra vida, que por el ocio David pecó y su pecado fue creciendo cada vez más hasta llegar a matar a una a un hombre. Sí, pero ese pecado empezó con el ocio. Y hoy en día, hermanos, el ocio también está aquí. ¿Cuántas horas nos pasamos, Por ejemplo, en las redes sociales viendo videos, escuchando música, perdiendo el tiempo en lugar de dedicarlo a a la Biblia, a la adoración? Pero hermanos, también aquí lo podemos utilizar eh para adorar a nuestro Dios.
Cuando usted busca un himno, busca una reflexión, busca un coro, una alabanza y la pone ahí mientras que usted está lavando la ropa, haciendo un trabajo, está adorando También en ese momento. Sí. Por eso tenemos que saber cómo usar lo que Dios nos da, eh, lo que tenemos a nuestra mano. Dice aquí, hermanos, que el ejemplo de servicio a Dios de Salomón nos haga más responsables y dedicados a la adoración y a la obra de Dios. Vamos a ver cómo con su ejemplo podemos aprender para nuestra vida cómo podemos implementar la adoración en cada uno
de los días de nuestra vida. Primera parte, hermanos, de la lección, la Adoración en la experiencia del cristiano, nos dice la historia de la adoración bíblica. Hermanos, esto lo encontramos en segundo de Crónicas 6 del 1 al 17, la adoración de dedicación de Salomón. Historia de un pueblo, hermanos, una ciudad y un reino. Hizo Salomón, hermanos, la casa del Señor, al Señor, perdón, y la terminó. La casa que había edificado fue de 20 codos de largo, de 20 codos de ancho, de 30 codos de alto. Esto lo encontramos en segundo libro de Crónicas, capítulo capítulo
6, versículo del 1 al 11. Ahí, hermanos, esto lo leímos el domingo pasado en cuanto a que David tenía el deseo, hermanos, el rey David de construir justamente aquí, ya les traje lo prometido, hermanos, la maqueta del templo de Salomón, el primer templo. Ahorita lo vamos a a ir viendo, pero recordemos, hermanos, que este Templo lo quería construir el rey David. Sí, este lo quería construir el rey David, toda esta construcción, pero no le fue permitido por porque sus manos estaban manchadas de sangre. Por lo tanto, la encomienda le fue dada a su hijo Salomón
con los planos, los planos que ya David había hecho de este templo de Salomón. Sí, hermanos, nos dice aquí primeramente un Pueblo. Dios escogió a Israel como su pueblo, una nación especial para que fuera luz entre las naciones y testimonio de su amor y fidelidad. Esto creo que lo sabemos, hermanos, lo hemos estado estudiando desde que estamos hablando del rey David. Sí. Como este pueblo de Israel ha sido elegido por nuestro Dios desde el principio, nos dice aquí, para hacer luz entre las naciones y testimonio de su amor y fidelidad. También tenemos, hermanos, Una ciudad.
Jerusalén fue el centro de adoración donde se edificó el templo, un lugar de encuentro con Dios y de unidad para su pueblo. Hermanos, usted recuerda cuando Israel estaba dividido la las 10 tribus al norte, el reino del norte y dos tribus al sur. Cuando David estaba, hermanos, él estaba en las dos tribus del sur, ahí abajo de de la nación de Israel. Pero él quiso llevar la capital de ahí hasta Jerusalén, que se encontraba en la parte norte de Israel. Por eso, cuando él fue rey, hermano, se unificó todo el reino, las 12 tribus, y
entonces el templo se pudo construir en Jerusalén, donde estaba la parte norte del reino. Y nos dice aquí, por último, hermanos, un reino. El reinado de Salomón representó la bendición de Dios sobre su pueblo con sabiduría, prosperidad y un gobierno estable. Esto es, hermanos, lo que era La ciudad. de Jerusalén, un pueblo, una ciudad y un reino. Todo, hermanos, estaba concentrado ahí en Jerusalén. La monarquía, el gobierno, la religión era la capital, ¿sí? Era la capital de Israel. La adoración, hermanos, de un Dios que cumple promesas. La primera parte de la lección. Y vamos ahí,
hermanos, a leer e de los versículos. Vamos aquí a la hojita, hermanos, que usted tiene ahí. Se les ha dado hojita. ¿Alguien le hace falta, hermanos? Ojita. Bueno, vamos, hermana Rocío. Nos hace falta. Creo que hermano Pacheco, si nos puede de la parte de atrás hay hojitas para la hermana Rocío, por favor. Vamos aquí a la lectura, hermanos, que tenemos aquí abajo. Usted sígame con su vista, por favor. Dice ahí, segundo de Crónicas 6:14 en adelante. Jehová, Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el
pacto y la Misericordia con tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazón, que has guardado a tu siervo David, mi padre, lo que le prometiste. Tú lo dijiste con tu boca y con tu mano lo has cumplido, como se ve en este día. Mas tú mirarás a la oración de tu siervo y a su ruego, oh Jehová, Dios mío, para oír el clamor y la oración que tu siervo ora delante de ti. Que tus ojos estén abiertos sobre esta casa de día y de noche, sobre el lugar del cual dijiste, "Mi nombre
estará allí." que oigas la oración con que tu siervo ora en este lugar. Cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego de los cielos y consumió el holocausto y las víctimas, y la gloria de Jehová llenó la casa. Cuando vieron todos los hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Jehová sobre la casa, se postraron sobre sus rostros en el pavimento y adoraron. Y alabaron a Jehová diciendo, porque él es bueno y su misericordia es para siempre. Y apareció Jehová a Salomón de noche y le dijo, "Yo he oído tu oración y he elegido
para mí este lugar por casa de sacrificio. Si se humillare mi pueblo sobre el cual mi nombre es invocado y oraren y buscaren mi rostro y se convirtieren de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos y perdonaré sus pecados y sanaré su tierra." Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este Lugar. Hermanos, este texto, el versículo 14, trae a mi a mi memoria los momentos de pandemia. Cuando estábamos en medio de la pandemia, hermanos, este texto se compartía mucho en redes sociales. Dice, "Si se humillare mi pueblo
sobre el cual mi nombre es invocado y oraren y buscaren mi rostro y se convirtieren de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos y perdonaré sus pecados y sanaré Su tierra." Una esta, hermanos, palabras de nuestro Dios para el pueblo de Israel, para el pueblo que le busca. Hermanos, [resoplido] dice aquí, hermanos, pasando esta primera parte de la lección que lleva como título la adoración, dice como título, la historia de la adoración bíblica. Y el primer inciso es este, eh, la adoración de un Dios que cumple promesas. Hermanos, tenemos aquí, hermanos, Lo que
ha prometido a los creyentes ya es una realidad en la iglesia. Como usted habrá notado, siempre que un rey, profeta, apóstol escritor sagrado se refería a la fidelidad de Dios, hacía un recorrido histórico describiendo los hechos grandes y maravillosos del Señor a través de la historia. Nosotros en la exposición del mensaje evangélico también debemos apoyar la verdad salvadora por medio del Testimonio del poder divino. Hermanos, la adoración de un Dios que cumple promesas. Para esta parte de la historia, hermanos, de la nación de Israel, Dios ya había cumplido varias promesas importantes. Hemos estado mencionando una
de las promesas que Dios le dio a esta nación, inclusive, hermanos, desde que estaban ellos esclavos en Egipto. ¿Usted se acuerda cuál era la promesa para este pueblo al momento de salir de Egipto? ¿Cuál era la promesa que Dios les había dado, hermanos, al pueblo de Israel cuando iban a salir de Egipto? ¿Cuál era la finalidad de ellos? ¿Qué qué les había prometido Dios a ellos? Una tierra prometida, la tierra de Canaán. Y cuando David se siente en el trono, hermanos, y unifica todo el reino y destierra a las naciones, a los Pueblos que están
ahí, que no pertenecen a Israel, en ese momento, hermanos, se cumple esta promesa de la de la tierra de Canaán, la tierra prometida para la nación de Israel. Esa era una de las promesas que Dios había cumplido. Otra, hermanos, era justamente esto que estamos viendo acá. Es importante señalar, hermanos, que desde que Israel sale de Egipto, desde que salen de Egipto, de la Esclavitud, Dios está con ellos en todo momento. Y cuando ellos se detenían en un punto para acampar, nuestro Dios le dice a Moisés que construyese un tabernáculo. e inclusive le da a Moisés
las instrucciones de cómo debería ser construido, las cuerdas, los cueros, las telas, las medidas, el espacio. De manera, hermanos, que el tabernáculo, cuando ellos acampaban en el desierto por varios días, el tabernáculo tenía que estar al centro y todas las tribus rodeando el tabernáculo y la presencia de Dios estaba al centro de la nación de Israel. Y hermanos, cuando pasa cuando pasa el tiempo, Dios le sigue diciendo ahora que ya están en en en Jerusalén que él quiere seguir habitando con Ellos, pero ya no, hermanos, en un tabernáculo. El tabernáculo era algo pequeño, era un
pequeño templecito de tela, de lonas, como lonas hoy en día, eh, piel de de camello, de cabrito, etcétera. Pero ahora, hermanos, Dios había pedido un templo porque Dios dio las instrucciones. Me vas a construir un templo, tal medida, tal altura, tal anchura. Tal madera que esté recubierto de oro, que el piso sea de oro, etcétera, etcétera. Y aquí lo tenemos, hermanos. Este lo puse en la parte de atrás al momento de de que usted iba entrando podía verlo. Este esta pequeña maqueta de del templo, el templo de Salomón o el primer templo, hermanos. Sí, hubo
tres templos. Primeramente este que fue el templo de Salomón, que lo quería hacer David, pero no le fue concedido a David y lo Construyó Salomón. Después, hermanos, ese templo es destruido y después, hermanos, se construye el templo de eh Zorobabel cuando regresa Israel del cautiverio, fue el segundo templo. Y después se de, hermanos, eh viene un tercer templo que es el templo de Herodes, ¿sí? más cercano al tiempo de Jesús, que fue el templo que estaba cuando Jesús habitaba en Jerusalén, el templo de Herodes. Hermanos, este templo que usted ve aquí tiene varios espacios y
varios objetos que estos objetos también Dios instituyó que se construyesen, no fue por idea de Salomón de que, ah, bueno, vamos a poner aquí, no. Todo lo que le pertenecía al templo, Dios lo había estipulado como tal. Tenemos el patio donde podía estar toda la gente de Israel aquí en el patio alrededor. Sí, aquí podía estar entrar, hermanos, todos, hombres, mujeres, Niños, este, los sacerdotes podían estar aquí. Aquí vemos estos eh pequeños eh eh labavacros donde se lavaban las manos los sacerdotes para purificar las ofrendas. Tenemos aquí el mar de eh de bronce. Tenemos aquí
el lugar donde se quemaba, hermanos, eh los holocaustos. Aquí se quemaban los cabritos e los las ovejas. Este, por eso vemos como quemado aquí esta parte, ¿sí? Y después tenemos, hermanos, la entrada Al templo. Eh, aquí ven ustedes, bueno, ahorita lo voy a poner en la parte de atrás para que lo pueda ver con más detenimiento al finalizar la clase. Las dos columnas de bronce, ¿sí? Que habla mucho la Biblia. Y tenemos primeramente el lugar santo. En este lugar santo, que es este que está aquí, podían entrar, hermanos, solamente los sacerdotes. Ya el pueblo ya
no podía entrar aquí. Solamente los sacerdotes podían entrar aquí. Y aquí, hermanos, es eh este lugar estaba cubierto con esta el cedro del Líbano, todas las las paredes, la mejor madera. bien pulida, bien trabajada. E inclusive, hermanos, usted lo va a ver con más detenimiento, ya que está en la parte de atrás, tenía, hermanos, molduras de palmeras, de quererubines, o sea, no era nada más la madera limpiecita y ya tenía molduras todo este Lugar, toda esta parte del lugar santo. Y después tenemos el lugar santísimo, que era el lugar donde solamente, hermanos, podía entrar una
persona y era el sumo sacerdote. Aquí ya no podían entrar todos los sacerdotes que estaban aquí. Aquí solamente era el sumo sacerdote, hermanos. Sí. ¿Qué pasaba, hermanos, si el sumo sacerdote moría aquí dentro? Dice la Biblia, hermanos, que el sumo sacerdote tenía que entrar aquí con una cuerda amarrada a su pie, por si él entraba y moría ahí dentro, nadie más podía entrar a sacarlo. Tenían ellos que jalar la cuerda desde desde este lugar, jalar la cuerda para sacar al sumo sacerdote. ¿Por qué, hermanos? Porque aquí estaba la presencia de Dios. Aquí, hermanos, es donde
estaba el arca del pacto de la que ya hemos hablado, y Estaban eh dos querubines al lado del arca del pacto, que también los va a poder ver ahí se encuentran en esta maqueta. Entonces, hermanos, tenemos este templo que construyó Salomón con el atrio, el lugar santo y el lugar santísimo. Antes de entrar al lugar santísimo había aquí, hermanos, en la antes de las escaleras donde se quemaba el incienso. Es un Haga de cuenta como esto ha sido una construcción rectangular, ahí se Quemaba el incienso y llenaba todo el templo. Sí. Y después tenemos aquí,
hermanos, unas construcciones alrededor laterales por la parte de atrás. Ahí, hermanos, era donde habitaban los sacerdotes. Sí, donde se guardaban también las cosas especiales del templo. Este era el lugar, hermanos. Esta era una promesa que Dios había cumplido para su pueblo y que había sido ya contestada en este Momento. Dice aquí, hermanos, que lo que ha prometido a los creyentes es una realidad en la iglesia. Debemos preguntarnos, hermanos, ¿qué ha prometido Dios para mi vida? Que ya se ha cumplido, que ya es una realidad en mi vida. ¿Qué ha prometido Dios para ti, hermano? para
ti, hermana, que Dios ya ha cumplido la salvación, una vida cambiada, una vida dedicada, entregada a nuestro Dios. Hermanos, eso Es importante que tengamos en mente lo que Dios ha hecho para nuestras vidas. Tenemos aquí, hermano, ¿sabes quién es Dios? ¿Cuál es su voluntad? ¿Y qué lugar ocupa cada uno en el plan divino? El domingo pasado yo les preguntaba, hermanos, a los embajadores, teníamos la reunión y yo les preguntaba de manera personal, les decía, "¿Para ti quién es Dios?" Y empezaba uno, "No, pues para mí Dios es amor." Y otro me decía, "Para mí Dios
Es mi padre." Y alguien más decía, "Para mí Dios es todopoderoso." Y cada uno empezaba a decir para él, en lo personal, ¿quién era Dios para él? Si yo les pregunto ahora a ustedes, si alguien me quiere responder, hermanos, hermanas, para usted, ¿quién es Dios? Dios es uno. ¿Qué más podemos decir de Dios, hermanos? Dice esta pregunta, ¿sabes quién es Dios? Hermano Raúl, Dios es el creador y sustentador de todo lo que vemos y dice la Biblia, y de lo que no vemos, porque hay cosas que no vemos, pero también fueron creadas y sustentadas por
Dios. ¿Alguien más, hermanos, para usted, para ti, ¿quién es Dios? Un amigo. ¿Qué más podemos decir? Amor, amor, amor, un gigante, un gigante, como lo escribe la palabra De nuestro Dios. ¿Alguien más dijo algo por aquí? Santo. Hay muchas definiciones, hermanos, que podemos incluir. Rey de reyes. Así es. Mande, mi abogado majestuoso, poderoso, hermanos. Y podemos seguir un sinfín de adjetivos que podemos darle a nuestro Dios. Pero tenemos siempre, hermanos, que preguntarnos para nosotros quién es Dios. Tal vez algunos, hermanos han Vivido un momento muy fuerte en su vida. Podríamos mencionar momento de la enfermedad.
Y si usted le pregunta es, hermano, para para usted, ¿quién es Dios? Va a decir, Dios es mi sanador. Porque ha experimentado el poder de sanidad en la vida de él mismo, ¿verdad? Cada quien hemos conocemos a Dios, hermanos, de acuerdo a como él ha actuado en nuestras vidas de manera personal. Dice el inciso dos, hermanos, Menciona cosas que Dios te ha dado en cumplimiento en sus promesas. Ya lo decíamos ahorita, la salvación, su eh el sustento, la sanidad, el cambio en nuestra vida, etcétera. Podemos añadir la que usted quiera ahí. La adoración en la
experiencia del cristiano es el título para este día. Tenemos, hermanos, la adoración a un Dios que habita con su pueblo. ¿Por qué Dios, hermanos, quiso que se Construyese un templo ahí en Jerusalén? ¿Qué Dios no habita en todo el mundo? ¿Qué Dios no habita aquí en el templo, pero también está fuera del templo? Entonces, ¿por qué Dios quiso que se le construyese una casa? Esta casa donde estamos nosotros, el templo, el templo de nuestra iglesia, también aquí habita nuestro Dios. Sí, dice la adoración a un Dios que habita con su pueblo. Con su pueblo. Esto
lo encontramos según en segundo de Crónicas 6 al 27. Dice aquí, hermanos, adoramos a un Dios siempre presente. Ninguno de nosotros, hermanos, puede decir que Dios ha estado ausente en un momento de nuestra vida. Yo sé que hemos pasado por pruebas difíciles de luto, de enfermedad, de falta de dinero, de que a veces no hemos visto la solución a un problema, pero aún, hermanos, en medio de ese problema, Dios ha estado siempre presente. La Prueba es que hoy estamos aquí, nos ha ayudado a pasar por esa prueba y estamos hoy en día aquí. Dice, "Hermanos,
adoramos a un Dios siempre presente." En nuestra consideración de la adoración, hermanos, no se no se nos debe escapar la idea de que el Dios que trasciende la inmensidad del universo es también capaz de vivir dentro de nuestro corazón. Decía hace un momento, Dios habita en el universo. Podemos decir, este templo es la casa de Dios. Dios habita aquí. Vamos a otra ciudad, a otra iglesia, Dios habita en esa iglesia. Vamos a otro país y hay una iglesia cristiana bautista, eh, y también ahí habita nuestro Dios. Pero también Dios habita en el campo. Dios habita
donde usted vaya, también está ahí. Es la habitación de nuestro Dios. Pero, hermanos, nos dice aquí, vamos a entender en esta mañana Que Dios quería habitar en medio del pueblo. Dice aquí, "El Dios que trasciende la inmensidad del universo es también capaz de vivir dentro de nuestro corazón. Así como él habita fuera, en el mundo, también habita dentro de nuestro corazón." Lo maravilloso es, hermanos, que un Dios cuya presencia no la pueden contener los cielos y los cielos de los cielos ha tenido a bien visitar al hombre y quedarse a morar en el corazón de
este. ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Primera de los Corintios 3:16, ya lo citamos hace un momento. Que el Señor, hermanos, nos santifique y nos ayude a conservar nuestro corazón como el tabernáculo de su morada. Como el tabernáculo, hermanos, de su morada. El tabernáculo es lo que les mencioné en un principio, cuando Israel estaba en el desierto, que habían salido de Egipto, Dios pidió que se construyese Esa pequeña tienda, una tienda con cuerdas, con piel de animales, y ahí estaba la presencia de Dios. Era un
lugar simbólico, hermanos, al centro de la nación de Israel. Todo el que quisiese, hermanos, podía acercarse a la presencia de nuestro Dios. Aquí, hermano, nos dice que el Señor nos santifique y nos ayude a conservar nuestro corazón como el tabernáculo de su morada. Y muchas veces, hermanos, Guardamos de todo. Guardamos de todo en nuestro corazón, menos la presencia de nuestro Dios. La Biblia dice que tenemos que tener cuidado, hermanos, con lo que guardamos en nuestro corazón, porque de ahí, hermanos, mana todo, fluye todo. Hablando, hermanos, físicamente, pues la vida. Si no tuviésemos corazón, si el
corazón se detiene, No existimos ya más aquí. Pero hermanos, el corazón es como una caja donde usted va guardando. ¿Qué va guardando ahí? Rencores, penas, dificultades, ansiedades, eh rencillas, odio, necesidades, falta de perdón. ¿O qué guardamos? Amor a los demás. la paz de Dios, Eh esperanza, la fe, la confianza, el gozo, en fin, hermanos, todo eso lo vamos guardando aquí en esta en esta cajita, en este corazón. Por eso nos dice aquí que tenemos que tener cuidado cada uno de nosotros en conservar nuestro corazón como el tabernáculo de la morada de Dios. Si Dios habita
aquí, no tiene que haber lugar, hermanos, para nada. negativo, para nada pecaminoso en nuestra vida. Tengamos cuidado y Analicemos nuestro corazón porque es el tabernáculo donde habita nuestro Dios. Aquí habita nuestro Dios, hermanos. Según segundo libro de Crónicas, hermanos, del capítulo 6, versículo 19 al 27, nos dice lo siguiente: "Adoramos a un Dios que contesta la oración." Vimos, hermanos, adoramos a un Dios siempre presente. Primeramente, Dios quiso que se construyese el templo, hermanos, en Jerusalén, la Capital del reino de Israel, porque quería que la nación de Israel viese como un símbolo, hermanos, de que Dios
habitaba en medio de ellos. La presencia habit de Dios estaba ahí en ese lugar. Cuando nosotros nosotros no vemos a Dios con nuestros ojos humanos, ¿verdad? Por eso a veces hacemos cosas que no están bien. Si viésemos a Dios enfrente de nosotros, ¿haremos pecados, hermanos? No, si viésemos a Dios aquí al ladito de nosotros, ¿haramos algo malo? No. Dios quería que la nación tuviese algo visible, algo que pudieran tocar, algo donde sus pieles pudieran llevar para que dijeran, "Aquí está Dios, habita entre nosotros. Ahí está la presencia de Dios." Por eso este lugar, como dice
aquí, un Dios que estaba siempre presente en la Vida de la nación de Israel, así como lo está en la vida de nosotros. Pero tenemos también, hermanos, que debemos de adorar a un Dios que contesta la oración. Parte esencial, hermanos, de la adoración es la petición a favor de las distintas necesidades de la vida. Pero qué triste y desalentador sería no estar seguros de que la petición va a ser contestada. Cuando nosotros tenemos Un problema en nuestra vida, hermanos, difícil, que nos quite el sueño, que nos quita el hambre, porque hay problemas que nos quitan
hasta las ganas de comer, que nos quitan el apetito, el descanso, la paz. Debemos primeramente recurrir a la oración. Y cuando oramos también podemos recurrir a la adoración. ¿Se puede adorar, hermanos, en medio de una prueba? Yo les quiero preguntar, ¿podemos adorar a Dios pasándola mal? Sí, hermanos, la Biblia nos dice cuando los discípulos estaban encarcelados por predicar y cuando estaban encarcelados, hermanos, adoraron a Dios. Y los presos los escuchaban. Y por la adoración, hermanos, y la oración fueron rotas esas esos grilletes, hubo un terremoto, se abrió la cárcel y pudieron salir de la prisión.
Esto pasó por la oración y la adoración en medio de la prueba. ¿Está usted pasando hoy en día, hermano, hermana, por un problema difícil? Adore a Dios. Yo sé que es difícil sacar fuerzas para adorar, pero adore a Dios. Sí. Y va a haber el cambio en su vida. Qué triste, hermanos, y desalentador sería no estar seguros de que la petición va a ser contestada. Aquí nos habla de la fe. De la fe. Cuando usted Ora, hermano, y dice, "Bueno, Dios, yo te pido por esto y esto y esto, pero a lo mejor no me
lo vas a dar porque es muy difícil. Ahí, hermanos, ya fallamos con la fe. O terminamos de orar y luego pensamos, híjole, yo creo que Dios no me va a dar esto porque está muy complicado. Estamos, hermanos, demostrando una fe débil, una falta de fe. Por eso nos dice aquí que es triste Cuando no estamos seguros de que nuestra petición va a ser contestada. Siempre que oremos, tenga usted siempre la fe puesta en Dios. Dios, yo sé que tú lo puedes hacer. Nada hay imposible para ti. Si alguien puede ayudarme en este problema, eres tú.
Lo dejo en tus manos. Tú vas a hacer lo que sea mejor para mi vida. Para Salomón, hermanos, y para todo creyente, esa es una de las grandes preocupaciones. La oración es la vida del pueblo de Dios. Había algo que nuestro pastor Samuel Salce decía mucho aquí en nuestra iglesia referente a la oración. ¿Alguien se acuerda? Nuestro hermano pastor este decía, "Mucha oración, mucha bendición. Poca oración, poca bendición." Y dígame si no, hermano, cuando oramos muy poco, que ahí nos acordamos. Ay, ya comimos y todo. Ay, se me olvidó orar. Ya nos vamos a dormir
y nos despertamos a las 3 4 de la mañana. Ay, se me olvidó Orar antes de dormir. O nos levantamos con las prisas del día, hicimos ya todo menos orar. Hermanos, Salomón y todo creyente debemos saber que esa es una de las grandes preocupaciones. La oración es la vida del pueblo de Dios. Tenemos que preocuparnos, hermanos, por orar, tener una vida de oración cada cada momento de nuestra vida. Un pueblo que ora, hermanos, es más temido por el que todos los Sermones y programas que los creyentes puedan presentar. Y hermano, yo le quiero decir algo.
Cuando usted se ponga a orar, tenga una vida de oración, una vida que busque a Dios de verdad, que lea la palabra, que adore, va a ser muy más tentado por el porque a Dios no le gusta que usted esté ahí más cerca de Dios. Y el va a tratar, hermanos, pero mire, de sacarlo por aquí, de sacarlo por allá, pero usted tiene que permanecer. Cuando nosotros queremos dedicarnos a nuestro Dios, podríamos pensar que todo va a ser mucho mejor, pero hermanos, el va a querer sacarnos de de esa dedicación que estamos llevando a nuestro
Dios. La oración, hermanos, es el recurso principal del que podemos echar mano en cualquier hora y en cualquier lugar. Podemos orar aquí en el templo, hermano, pero también puede orar usted cuando esté en su casa, puede orar cuando esté En la escuela, cuando esté en el trabajo, cuando esté en la calle, cuando esté en cualquier sitio, usted puede orar. En cualquier hora y en cualquier lugar puede orar, hermano. Dice que es el recurso principal del que podemos echar mano. Afanciamiento y aplicación, hermanos. Definan los tres cielos de acuerdo con el versículo 18 y los otros
pasajes mencionados. Nos habla la Biblia, hermanos, Que hay tres cielos. En la eh uno es el que vemos, el azul, este cielito azul. Otro es, hermanos, el de los la los astros, donde están todos los astros, los planetas, las galaxias. Y el tercer cielo es donde está nuestro Dios. Si usted quiere llegar hasta la presencia de Dios, hermano, por sus propias fuerzas, nunca lo va a lograr. solamente es aceptando a Cristo para poder llegar a ese tercer cielo. Sí. Delante de la presencia de su trono Ahí en el tercer cielo. Se perdieron. Ajá. Se perdieron,
hermano, de ver eso que ellos deseaban. El tercer cielo, no volvieron a la tierra. Así es. Inclusive, hermanos, hay una sonda este que se llama Voyager. Esta sonda se lanzó hace, me parece que hace como 40 años. es el objeto más lejano, el el objeto humano, el objeto construido por el humano más lejano que Está del de nuestro planeta. Y creo que ahorita ya pasó este Plutón, ya va más por allá. Este, pero hermanos, es limitado, es limitado el poder del humano ante ante la grandeza de nuestro Dios. Sí. ante la grandeza de nuestro Dios.
Dice, "¿Qué es la trascendencia y qué es la inmanencia?" Hermanos, esto lo vimos en la primera parte de la lección. nos dice en la primera parte de la lección, hermanos, dice, [resoplido] "Dios es un ser trascendente y a la vez inmanente, como se como lo estamos viendo en la clase de hoy. Este maravilloso incidente de la dedicación del templo nos enseña mucho sobre esas dos características. La trascendencia, hermanos, y su inmanencia. La trascendencia, hermanos, como trascendencia, Dios sobrepasa toda la creación y está por encima de ella, como se lo expresó el Rey en su oración
en el en el capítulo 6, versículo 18. Y hermanos, la inmanencia lo busqué yo, es una palabra que casi nunca utilizamos, de hecho yo no la había escuchado antes. Este, y buscándola, la inmanencia proviene de latín inmanere, que significa permanecer en permanecer en inmanere. Es una característica, hermanos, que habla de la interioridad que se da en todo ser viviente. O sea, todo ser que vive tiene Inmanencia. Pues todo ser viviente, hermanos, lleva a cabo actividades cuyo efecto queda dentro de de sí mismo. Eso es lo que significa inmanencia, lo que ocurre dentro de sí mismo.
Hermanos, una palabra este medio complicada, pero bueno, así es también nuestro Dios inmanente y trascendente. Él trasciende, hermanos, no solamente ahorita hablamos de los cielos. Nosotros vemos el cielo azul, pero ese No es el cielo donde está Dios. Luego podemos estar en el espacio donde están las estrellas, pero ahí tampoco es donde está Dios. Él está el tercer cielo. Ahí es donde habita, donde está su trono, como lo vemos en el texto de esta mañana. Hermanos, la adoración en la experiencia del cristiano es el título de esta mañana, la adoración a un Dios que responde
con poder. Dígame usted, hermano, ¿Dios le ha sorprendido en alguna petición que le ha contestado con poder? ¿Le ha sorprendido en alguna petición? Yo lo he vivido también. cómo usted se pone a orar y Dios nos responde de maneras que ni siquiera pensábamos, ni siquiera lo imaginábamos. Yo les compartía hace unos domingos, de acuerdo a lo que yo viví, una petición que tenía en cuanto a un estudio, al Estudio, pero esa petición, hermanos, fue contestada de manera muy diferente con un trabajo, gracias a Dios, donde [resoplido] estoy ahorita y ese trabajo me ha abierto muchas
puertas eh de bendición. Entonces yo quería algo, pero Dios me dijo, "No, te voy a dar esto que es mejor, mucho mejor." Y hermanos, ahí pude ver yo justamente lo que vemos aquí. Dios Responde con poder. ¿Cómo has visto tú, hermano, tú hermana, el poder de Dios en tu vida? Cada quien lo hemos visto de maneras diferentes. A veces, hermanos, cuando pasamos por las por la prueba de enfermedad, un accidente, una dificultad de peligro, es ahí donde de verdad conocemos el poder de Dios en nuestra vida. Nos hablan, Dios es un Dios que cura, Dios
es un Dios que sana, Dios es un Dios de poder. Pero cuando tú lo Experimentas en tu vida, conoces a ese Dios. Cuando tienes una dificultad de dinero y Dios te suple, conoces al Dios dueño de todo. Sí, son maneras, hermanos, en que Dios responde con poder. Un Dios, hermanos, que se manifiesta ante todo su pueblo. Según segundo de Crónicas 7 del 1 al 6. Cuando Salomón terminó de orar, hermanos, porque cuando este templo Fue terminado, hermanos, fue terminado de construir todo por dentro, por fuera, barrido, limpiado, todo listo para que se pudiese usar, se
hizo una oración para dedicar este templo. No era de que, ah, ya está terminado, vamos a abrir las puertas, ya vamos a entrar. No, se hizo una oración de dedicación del templo, ¿verdad? Y ahí el que el que oró, Hermanos, al con los sacerdotes, con los levitas que iban a adorar, con los que iban a sacrificar, etcétera, etcétera, fue Salomón, hermanos, quien hizo esta oración de dedicación. Cuando Salomón terminó esta oración de eh de dedicación, hermanos, ¿qué fue lo que pasó? Dice la Biblia, hermanos, que descendió fuego del cielo y la gloria del Señor llenó
esta casa. La gloria de Dios llenó la casa. ¿Cómo habría sido, hermanos, hermanas, presenciar la gloria de Dios saliendo por las puertas, por las ventanas de esta casa? Porque acuérdese que no todos podían entrar, solamente los sacerdotes y el sumo sacerdote. Pero quienes estaban aquí afuera vieron descender el fuego aquí en la parte de afuera del templo y vieron como el templo se se iluminó, cómo salía la luz de la presencia de Dios por las ventanas, por las puertas. Hermanos, cuando Salomón terminó de orar, descendió fuego del cielo. No dice que ellos encendieron el fuego.
Descendió, hermanos, el fuego del cielo y la gloria del Señor llenó la casa. Número dos, los sacerdotes no podían entrar entrar en el templo por la gloria del Señor. Vea usted aquí, hermano, esta imagen. Se la estoy ampliando. Ahí tenemos las columnas que le que le Comento. Vea cómo está cubierto también de oro, de bronce. está el altar antes de la entrada al templo. Y vea como el cielo descendió y quemó los holocaustos. Ahí dice que los sacerdotes, hermanos, no podían entrar en el templo. O sea, hermano, no era una luz nada más. Era una
luz que yo creo que te podía dejar ciego. Era la presencia de Dios. No hay nada, hermano, que usted haya Visto con sus ojos aquí en la tierra que se asemeje a la presencia de Dios. Es algo completamente desconocido para nosotros que solamente lo vamos a ver cuando estemos en la presencia de él. Quienes ya nos han antecedido, hermanos, están gozando ya de esta presencia, pero nosotros todavía no. Número tres, hermanos, dice aquí, todo el pueblo vio descender el fuego y la gloria del Señor. ¿Y qué hicieron, hermanos? ¿Qué haríamos hoy en día? Sacamos el
celular y estaríamos, pero miren, grabando, transmitiendo en vivo, tomando fotos. ¿Qué hicieron ellos? El pueblo vio descender fuego y la gloria del Señor y se postraron en adoración hasta el suelo. Hermano, hermana, ¿quién se ha postrado en oración hasta el suelo? Es algo hermoso, hermanos. es reconocer en humildad Que nuestro Dios es todopoderoso, que es grande, que es maravilloso, hermanos, el postrarnos, el postrarnos. Si usted no ha orado postrado, hermanos, en el suelo, le invito a que lo haga. Es una experiencia que toca, que nos toca. Claro, podemos orar también de rodillas, de pie, acostados,
sentados, caminando, pero el postrarnos, hermanos, es adorar con nuestro cuerpo la presencia de nuestro Dios. Número cuatro, hermanos, ellos alabaron a Jehová diciendo, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia. Y nos recuerda, hermanos, al a uno de los salmos que leemos mucho, sobre todo cuando es el fin de año, leemos un hermoso salmo que nos habla de la misericordia de nuestro Dios. 38, 36, me parece. Sí. Dice, "Ellos alabaron a Jehová diciendo, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia." Y yo le pregunto, ¿su Misericordia se ha detenido hasta este
momento, hermano? No, su misericordia va a seguir siempre. El rey Salomón, hermanos, y todo el pueblo ofrecieron sacrificio delante de Jehová. Y número seis, Jehová se apareció a Salomón en aquella noche y le dijo, "Pide lo que quieras que yo te dé." Ay, hermanos, si Dios nos dijera estas palabras. Bertita banda, pide lo que quieras. Te Lo voy a dar ahoritita mismo, Lolita. Pide lo que quieras. Ahorita mismo te lo voy a dar, ¿eh? Pilar, hermana Rocío. Bueno, yo digo hermana, ¿verdad? Pero Dios nos diría con nuestro nombre, pide lo que quieras que yo te
daré. ¿Se acuerda usted qué fue lo que pidió Salomón, hermanos? Dios no pidió riquezas, perdón, Salomón no pidió riquezas ni ninguna otra cosa de este tipo. Él pidió sabiduría. Sabiduría para gobernar. Y Dios le dio, hermanos, todo lo demás. nos dice la Biblia que no ha habido un rey tan poderoso, tan este que sobresalga en la historia de la humanidad que el mismo Salomón, hermanos, un Dios que se manifiesta en la vida privada. Las últimas palabras del versículo 11, hermanos, demuestran la prosperidad de Salomón en todo lo que se propuso hacer. De esto podemos decir,
hermanos, que Dios premia generosamente a los que le honran con dedicación. El ejemplo de Salomón debe inspirarnos para que anhelemos bendiciones en respuesta a una vida consagrada. He aquí, hermanos, aquí hay una promesa de prosperidad y firmeza en el reino, pero todo a cambio de una vida consagrada a Dios. Y hemos hablado, hermano, de de la Bendición que viene cuando cuando hay obediencia, cuando hay entrega de una vida. Si nosotros queremos una vida bendecida por Dios, tenemos que obedecer, tenemos que entregarnos. No hay de otra, hermanos. No hay de que si bueno, yo voy a
ofrendar mucho más para que Dios me bendiga. No, yo voy a ir al templo nada más para que Dios me bendiga. No, Hermanos, si queremos bendición en una vida, en nuestra vida, tenemos que llevar una vida consagrada, de obediencia, de entrega a nuestro Dios. Tendría el rey, hermanos, que andar delante de Dios como anduvo David su padre. Él tenía que andar así para que Dios le pudiera bendecir como a David le había bendecido. Además, habría de apegarse fielmente fielmente a los estatutos divinos establecidos en la palabra Escrita del Señor. Fíjese, hermano, obedecer la ley de
Dios, obedecer la palabra de nuestro Dios. Esto es todo lo que Salomón tenía que hacer para que pudiera haber bendición en su vida, en su reino. También viven la enseñanza, hermanos. Marco de aplicación. La oración es el camino para recibir la respuesta de Dios. Dice Mateo 21:22, "Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis." A Veces, hermanos, sí pensamos. que nuestro problema es muy grande y que a lo mejor Dios no lo va a responder o que nuestra salud está tan afectada que decimos, "Es que yo esto es un problema que a lo
mejor Dios no va a responder." Pero fíjese lo que dice este texto. Se lo voy a ampliar para que lo vea bien. Dice, "Y todo lo que pidiereis, ¿de qué manera, hermanos? En oración. Creyendo es una promesa, hermanos. Es una promesa. Todo lo que pidiereis en oración, pero creyendo con fe, no dudando, no de que ya terminé de orar y ay, bueno, Dios, si tú quieres, porque a lo mejor está bien difícil y no. Y apunta ese texto, hermano, anótelo por ahí en su Biblia, tómele foto, porque este texto usted lo puede puede ir a
él Cuando tenga una dificultad muy grande, cuando esté en un problema, cuando tenga una petición. Recuerda este texto, todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis. Mateo 21:22. Hasta está fácil, hermanos, para aprendérnoslo también y enseñárselo, enseñarlo a los hijos, a las hijas, a todos. Un hermoso texto para esta mañana. Así lo hizo Salomón, hermanos. Él pidió sabiduría y creyó que Dios le iba a dar la sabiduría y se la dio. Y no Solamente sabiduría. Ah, ya lo hice chiquito, hermano, pero creo que le está tomando foto. Sí. Bien, hermanos. Aquí tenemos las preguntas
y respuestas. Ya no las habíamos hecho por falta de tiempo, pero vamos a volver a hacerlas. Dice, "¿A qué se refería la declaración de que Jehová había dicho que habitaría en oscuridad?" Hermanos, esta pregunta, esta parte no se las di. Este, viene la primera parte de la lección, pero aquí Nos dice que Dios eh habitaba en lo oculto, no hablando en las cosas e como hoy en día decimos en cosas como cosas paganas, cosas de brujería y este tipo de cosas, ¿no? Sino que Dios habitaba, hermanos, en en lo oculto para el hombre. O sea,
que él se manifestaba, hermanos, en las pequeñas cosas de la vida del hombre. Sí, es en lo que a lo que se refiere esta esta eh esta pregunta. Dice, "Con estos estaba haciendo referencia al arca del pacto Situada en el lugar santísimo." Recordemos también, hermanos, que el arca del pacto estaba en este lugar, el lugar santísimo. Aquí, ¿sí? Y nadie la podía tocar. Esto ya lo aprendimos también, que nadie podía tocar el arca del pacto. Pregunta número dos, hermanos. ¿Qué significan las palabras de Salomón? Que Dios cumplió con su mano lo que prometió con su
boca. Lo que significa es que Dios no es solo palabras, sino que hace lo que dice. Dios cumple, hermanos, lo que promete. Por eso decíamos en una parte de la lección, ¿qué te ha qué ha cumplido Dios en tu vida que te ha prometido? Número tres, hermanos, ¿qué significa que haya descendido fuego del cielo? Con esta manifestación, Jehová dio a entender que le agrada el sacrificio. En este momento, hermanos, lo vemos aquí el altar del sacrificio del holocausto. Aquí era donde se ponía el sacerdote Subía, ponía ahí a la a la víctima, la oveja, el
cabrito, le encendía el fuego y aquí se hacía el holocausto y el los sacrificios. Ahí era ese lugar. No se hacía aquí ni acá. Había un lugar estipulado para los sacrificios. Por eso nos dice acá que Jehová dio entender que le agradaba, le agrada el sacrificio. Hermanos, ¿por qué se le apareció Jehová a Salomón en privado? Después de las manifestaciones extraordinarias ante toda la Concurrencia, Jehová se le apareció a solas a Salomón en una visión nocturna, porque Dios quería confirmar a su siervo en su misio. Qué hermoso sería, hermanos, que nuestro Dios se manifestara también
de esta manera nuestra vida, que se nos apareciese en sueños y nos hablara confirmándonos, ¿verdad?, algunas cosas, algunas eh inquietudes que nos diera esa confianza Como a Salomón se le manifestó en privado. Por último, última pregunta, ¿cuál es la enseñanza más importante de este estudio sobre la adoración? Hermanos, hemos visto aquí que Dios es trascendente porque está fuera y por encima de todo lo que construye, constituye el universo. Y a la vez Dios es inmanente porque vive en el corazón del creyente. Dios vive en todo lo que él ha creado. Dios vive en la naturaleza,
pero también vive en cada uno de nosotros. Para el próximo domingo, hermanos, esta será la clase que vamos a estudiar, el poder y las riquezas en la vida del creyente. Así que va a ser una lección, hermanos, muy hermosa también para aprender. Va a estar basado ahí, hermanos, en primer libro de Reyes, capítulo 9 eh 9 11 y segundo libro, perdón, de los capítulos 9 al 11 y segundo libro de Crónicas, capítulo 8 y 9. Léalo, por favor, Hermanos, para que podamos este que podamos venir con una idea ya de lo que vamos a hablar.
Vamos a dar continuidad. ¿Qué pasó después de que se construyó el templo? ¿Qué pasó después de que Salomón recibió eh la sabiduría? Y vamos a ver qué es lo que continúa ahí en la clase del próximo próximo domingo. Hermanos, para esta mañana. Aquí lo tenemos.