Esta es la tercera parte de la clase, la ciudad de la postmodernidad, sobre el tema La teoría urbana de Aldo Rossi. De la unidad 3. 1 del programa de la materia vamos a desarrollar los apartados, el fin del crecimiento demográfico europeo, la revalorización de la ciudad existente y los centros históricos europeos.
Aldo Rossi y la arquitectura de la ciudad, el lugar, la memoria colectiva, los arquetipos. y la intervención en el patrimonio urbano arquitectónico. Y por último, de la unidad 3.
2, vamos a ver el contextualismo, el rescate del gobernáculo y la revalorización de los tipos arquitectónicos, porque tiene una gran relación con el tema principal de esta clase. En esta diapositiva pueden ver la bibliografía utilizada para la elaboración de esta clase. En la línea del tiempo podemos ver en la parte superior algunas cuestiones que corresponden al contexto de nuestro tema, los antecedentes y los autores que influyeron en las ideas de Aldo Rossi que vamos a desarrollar en la primera parte de esta clase.
En la parte inferior, algunos antecedentes urbanísticos, el tema principal de esta clase, el libro de Aldo Rossi, y el ejemplo modélico de utilización de la metodología desarrollada por la crítica tipológica, el plan de Bolonia. En primer lugar, conoceremos un poco el contexto cultural que influyó en las ideas de Aldo Rossi, retrocediendo un poco en el tiempo para conocer los eventos y autores fundamentales para el desarrollo de su teoría urbana y su arquitectura. La posguerra en Italia es un momento de reconstrucción política, económica y social.
Caen descrédito los actores de la política relacionados con el fascismo y se produce una renovación de la direncia política. En el marco de la Guerra Fría, el Plan Marshall fue un programa de los Estados Unidos que financió la reconstrucción de Europa y la situó en la órbita norteamericana. En 1942 se promulga la primera ley urbanística general.
que prevé planes de distinto orden, tanto territoriales, regionales como municipales y parciales, aplicables a todo el territorio nacional. Pese a este instrumento técnico, las posibilidades de la planificación se ven superadas. Las autoridades enfrentan intereses particulares, tanto públicos como privados, que se ven potenciados por la coyuntura económica y las urgencias de la reconstrucción.
En 1949 se establece un ente gubernamental que controla la condición técnica y económica de las obras y que junto con la actividad privada van a desarrollar rápidamente las ciudades sin una planificación urbanística suficiente. Hacia fines de los años 50, pocos municipios italianos cuentan con un plan aprobado por las dificultades de su realización. La lentitud de la tarea urbanística deja expuestos a los centros históricos a la especulación inmobiliaria, como ya vimos en la primera clase, el conflicto entre las exigencias de conservación y los planteos renovadores de los urbanistas multiplica las pérdidas y las protestas.
El panorama en este periodo en Italia es complejo, con las urgencias de la reconstrucción que se suman al déficit habitacional crónico. El enfoque social de las nuevas autoridades políticas impulsó la planificación urbana, la vivienda social y la recuperación de los centros históricos. En este marco se presenta la oportunidad de arquitectos y urbanistas italianos para desarrollar teorías y métodos de diseño que veremos a lo largo de esta clase para responder a las dificultades que plantea este momento histórico.
El neorrealismo italiano fue un movimiento artístico que buscó retratar la realidad cotidiana, registrando las circunstancias del periodo de la inmediata posguerra. La depresión económica complicaba la situación social e imponía la realización de películas en un contexto de miseria y precariedad. Entonces surgen nuevos modos de producción fuera de los estudios y con pocos recursos.
En este contexto se gesta una nueva relación entre el artista y la sociedad. El cine quiere dar testimonio de lo que ocurre con una postura ética muy clara de compromiso moral entre los directores y la realidad. Su influencia llegó a la arquitectura tardíamente hacia 1950 con un marcado carácter popular y local.
Se caracterizó por la integración entre el repertorio actual y tradicional que permitió insertar armoniosamente edificios modernos en un ambiente histórico. Otra de las influencias en el pensamiento arquitectónico y urbano de Rossy es el pintor Giorgio de Quirico y su escuela metafísica. Sus obras se caracterizan por atmósferas oníricas, iluminaciones irreales y perspectivas arquitectónicas imposibles en las que se percibe la búsqueda de lo inmutable.
Se lo considera el precursor de la pintura surrealista. De Kiriko planteaba un vínculo indisoluble entre arquitectura, arte y espiritualidad. Sus interiores y plazas poseen una dimensión trágica que remite a la eternidad.
Los espacios vacíos marcan un tiempo parado roto por el chorro de una fuente o por el paso de un tren. Pintó unas 400 versiones diferentes de la plaza italiana. Más adelante vamos a ver cómo la arquitectura y las obras plásticas de Rossy evocan estos ambientes metafísicos.
La tercera generación de arquitectos modernos a la que pertenece Rossy es humanista y admira la arquitectura popular en una actitud relacionada con el auge de las ciencias sociales, la psicología social, la antropología, la sociología, entre otras, que se produjo en los años 60. Destacamos algunos autores y conceptos que más influyeron en el pensamiento de los arquitectos italianos de este periodo. El relativismo cultural es un concepto surgido en la antropología que asume que ninguna cultura es superior.
En la arquitectura abrió la posibilidad de revalorizar arquitecturas vernáculas y populares. Por otra parte, la tradición estética y filosófica es la matriz cultural, con un gran peso en el pensamiento de los arquitectos italianos. Desde la filosofía se destacan como principales influencias el pensamiento de Antonio Gramy, un sociólogo, filósofo, político y periodista italiano, que propone una manera de pensar que historiza los problemas teóricos al concebirlas de cultura y de la vida global de la humanidad.
Theodor Adorno fue un filósofo de la escuela de Frankfurt que en su libro Mínima Moralia realiza una crítica al funcionalismo e implícitamente al movimiento moderno por su actitud reduccionista de subordinarlo todo a la utilidad. El estructuralismo fue una corriente filosófica que propuso una metodología de estudio para las ciencias sociales a partir de la idea de que el objeto en estudio es un todo compuesto por partes interrelacionadas. Entonces, en el análisis buscaban detectar esas estructuras internas.
Este enfoque se manifiesta en las teorías que interpretan el arte, la arquitectura y la ciudad como fenómenos históricos, como es el caso del grupo de arquitectos italianos que veremos en esta clase, y sobre todo en la importancia que le dan al tipo como esencia de la arquitectura. Por influencia de las ciencias sociales, la filosofía y las ideas políticas de izquierda, los arquitectos y urbanistas italianos buscaron soluciones adecuadas al contexto en el que se inserta su obra, tanto desde el punto de vista económico como tecnológico y proyectual, y revalorizan la arquitectura popular y el patrimonio cultural. A continuación vamos a ver como antecedente a la teoría de Rossy a la arquitectura italiana de posguerra.
En este periodo, la teoría y la praxis arquitectónica están relacionadas con la reconstrucción política, económica y social, que fue liderada por arquitectos de clase alta con preocupación social e ideas de izquierda. Entre 1945 y finales de los 60 hubo intensos debates y una gran producción de estudios teóricos sobre arquitectura y urbanismo y una gran diversidad de movimientos de arquitectura en Italia. Nos vamos a centrar en el grupo Tendenza formado por los arquitectos Carlos Aimonino, Ernesto Nathan Rogers, Ludovico Cuaroni, Paolo Portogesi, Manfredo Tafuri, Bruno Sevi y Aldo Rossi, que concibieron una teoría arquitectónica que revaloriza el legado histórico, arquitectónico y urbano.
proponen la revisión y continuidad de la arquitectura moderna de entre guerras, valoran a los sectores populares y consideran a la ciudad como un patrimonio cultural, lugar de lo colectivo y expresión de la sociedad libre. A continuación veremos al teórico de la arquitectura italiana de posguerra que más influyó en el pensamiento de Aldo Rossi. Ernesto Nathan Rogers definió los puntos claves del pensamiento arquitectónico italiano de los años 50 y 60, postulando continuar las ideas del movimiento moderno, revisar sus principios y defender sus utopías, contextualizar respecto a la cultura italiana, actualizar las propuestas universales de la arquitectura moderna al modo de pensar y vivir del momento.
de valorizar la tradición entendida como el cúmulo de las experiencias y el esfuerzo humano de las generaciones anteriores, como la historia materializada en los monumentos. Uno de sus conceptos esenciales es el de las preexistencias ambientales, ligado a una visión más respetuosa de la ciudad tradicional. Es una crítica al cosmopolitanismo de la arquitectura moderna y a las consecuencias de la carta de Atenas en la ciudad.
la segregación, la falta de vitalidad y la monotonía. Rogers y sus discípulos buscan construir una teoría de la arquitectura contemporánea que se alinee con los objetivos sociales, culturales y políticos que la oposición de izquierda propuso como alternativa al capitalismo de posguerra. La arquitectura es para ellos un hecho cultural.
Su revista Casabela continuidad congregó a los arquitectos italianos más importantes de la época. Gae Aulenti, Aldo Rossi, Carlo Aimonino, Manfredo Tafuri, Georgio Graci, Giancarlo de Carlo, Vittorio Gregotti. Aldo Rossi continuó muchas de las ideas elaboradas por Rogers, sobre todo en lo concerniente a la crítica a la modernidad y la valoración de la ciudad tradicional, a los que sumo aportes propios que lo convirtieron en el más importante teórico de este grupo.
Ahora veremos el tema principal de esta clase, la arquitectura de la ciudad de Aldo Rossi. En este libro, Rossy expuso su visión globalizadora del fenómeno urbano, sintetizando aportes de varias disciplinas: la antropología, la sociología, la lingüística, la historia, la filosofía, la geografía, de lugares y tiempos históricos diversos y proponiendo el estudio del urbano como una ciencia independiente. Rossy entiende a la ciudad como una obra humana que se desarrolla en el tiempo, que materializa los valores de una comunidad y tiene aspiraciones estéticas.
En el libro recoge la herencia de los tratadistas clásicos, Lavedown, Poet, Hbachx, Bernuli, y plantea la ciudad como un hecho histórico y económico, como el lugar de la política, el espacio para las manifestaciones colectivas. La imagen de la ciudad es una elección de la comunidad a través de sus instituciones políticas. Rosi propone que son cuatro los factores de la dinámica urbana que producen las transformaciones en la ciudad.
Las expropiaciones, los cambios de uso del suelo, la especulación inmobiliaria y la obsolescencia. A partir de esta idea, Rossy considera que la ciudad está constituida por dos elementos básicos, los monumentos y las áreas residenciales. Los monumentos son edificios o espacios pertenecientes a la esfera pública y son operaciones puntuales.
La permanencia de los monumentos a lo largo del tiempo los convierte en puntos fijos que estructuran a la ciudad. El concepto de estructura, en este caso, tiene que ver con la idea de sostén de la forma. los llama elementos primarios porque ellos son los que determinan el crecimiento de la ciudad.
Es su surgimiento lo que motiva la urbanización y persisten aunque su función original se haya perdido por la valoración de la sociedad que les dio origen. Las áreas residenciales son el tejido básico de la ciudad y pertenecen a la esfera privada. Los tipos arquitectónicos residenciales, como las casas entremedianas, los bloques, las torres, las viviendas apareadas, están pensados desde la lógica de la repetición.
Es en esta esfera en la que operan los factores de la dinámica urbana, porque las áreas residenciales se renuevan constantemente por los cambios de uso de suelo, por la obsolescencia funcional de la edificación, o sea, cuando ya no se adaptan a los nuevos usos, y la presión de la especulación inmobiliaria. Esta distinción entre monumentos y tejido residencial fue el instrumento básico para la intervención en la ciudad histórica en este periodo. La revalorización de los monumentos y la comprensión de la tipología se convierte en la forma fundamental de definir el carácter y la imagen de una ciudad.
Rossy critica el excesivo reduccionismo, pretendidamente científico de la concepción funcionalista de la ciudad. Para él, la forma es la cualidad sobresaliente de la ciudad y lo que caracteriza sus partes. La forma permanece y es independiente de las funciones, que es lo que varía a lo largo del tiempo.
Esta postura surge de su experiencia en la ciudad histórica europea, que se mantuvo a lo largo de los siglos, adaptándose continuamente a las nuevas necesidades que surgían. Rossy anuncia tres aspectos fundamentales vinculados a la imagen urbana. los tipos arquitectónicos, la estructura de la ciudad y el locus.
Él considera al tipo arquitectónico como fundamento de la arquitectura, que surge de la necesidad y el modo de vida, pero refleja las aspiraciones de belleza de cada sociedad. Como el tipo es una abstracción, el objeto final dependerá de la técnica, las funciones, el estilo, el carácter colectivo y el momento individual del hecho arquitectónico concreto. El análisis tipológico será fundamental para la descripción y la clasificación de los sectores urbanos en la metodología de la crítica tipológica.
La estructura urbana está dada por la existencia de barrios relativamente autónomos pese a la continuidad espacial. Cada uno posee un centro más o menos complejo que concentra actividades terciarias y sus propios monumentos. El locus es un concepto extraído de la vedere al suelo urbano como dato natural y como obra civil.
Las ciudades permanecen y crecen según ejes de desarrollo que definen ciertos hechos antiguos que pueden seguir vitales o que pueden haberse destruido y solo permanecer su forma, que son los signos físicos del locus. Esta persistencia del trazado y el plano en el tiempo se extiende a las calles y a los monumentos urbanos. La noción de locus se relaciona también con la cualidad del espacio de ser un sitio cargado de la historia urbana.
El instrumento básico en la arquitectura de Rossy es la analogía, una operación lógico formal en la que a través de la memoria la esencia de una ciudad se evoca a través de imágenes. Lo análogo es arcaico e inexpresable en palabras. Da como ejemplo la venecia paladiana y análoga pintada por Canaleto.
Rosy creó su universo arquitectónico análogo con una recreación de fragmentos de campo, ciudad e historia. Torres, cúpulas, pináculos, minaretes, acueductos, casas colectivas, faros y utilizó estas formas para anclar al sitio sus obras y que sean evocadoras para el espectador. A través de la analogía surge el arquetipo, que es un principio lógico e inmutable por la capacidad de permanencia de la forma, que son evocadoras por remitir a la memoria.
En el caso de Rossy, estas formas aluden a la memoria colectiva local y a su experiencia personal. Esto lo diferencia de Luis Kan, cuyos arquetipos provienen de la historia universal de la arquitectura. El tipo arquitectónico como estructurador de los espacios y el arquetipo como un recurso formal que se ancla la memoria colectiva fueron la esencia de la arquitectura de Rossi, como vamos a ver en la última clase.
Ahora veremos la principal corriente arquitectónica que surge de las ideas que vimos hasta ahora, el contextualismo. Por ejemplo, este enfoque se utilizó para intervenir en un área deteriorada como consecuencia de los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial y la posterior demolición del muro que dividió la ciudad de Berlín. Se propuso intervenir sobre las manzanas semiconsolidadas y realizar obras nuevas para llenar los vacíos existentes.
Aldo Rossi, en la intervención que vemos en la imagen, propuso una reconstrucción perimetral de la manzana y la recreación de los tipos, morfologías y lenguajes de la ciudad histórica europea. Los conceptos claves de proyecto para la arquitectura contextualista son el tipo arquitectónico y el lugar. El tipo es un concepto recuperado por arquitectos y críticos italianos desde los años 50 y que fue utilizado como herramienta de análisis y proyecto para el diseño arquitectónico y las intervenciones de recuperación urbana, entre ellas las intervenciones en los centros históricos europeos que veremos más adelante en esta clase.
Saberio Muratori lo utilizó para estudiar el tejido urbano de las ciudades italianas. lo relacionó con la dimensión histórica y los instrumentos de proyectación. Muratori entendía el tipo arquitectónico como un concepto que varía con el tiempo y el lugar.
Aldo Rossi lo relaciona con la trama urbana. Propone que debe entenderse en función de la morfología urbana, es decir, que el tipo depende de la forma y el tamaño de la parcela, característica de un lugar y un momento histórico en particular. Para Rossi, la forma vinculada al arquetipo y la estructuración de los espacios por medio del tipo son la esencia de la arquitectura.
Vinculado al Genius Locky de Norbert Schulz, el lugar es el centro de proceso de proyecto para el contextualismo en las intervenciones de modernización de sectores urbanos con tejidos históricos. Este enfoque considera que la arquitectura es el medio de crear lugares significativos. tanto en el sentido concreto como fenómenológico y es parte de los bienes culturales de la humanidad.
El contextualismo tomó de la teoría de Rossy la idea de que la forma es lo que dota de individualidad al hecho urbano, que lo preexistente encarna los valores espirituales y la memoria colectiva, que es el producto de la acción de la comunidad y un nexo entre sus integrantes. También rescató de su teoría la cualidad del espacio de ser un sitio, el antiguo concepto de locus. El contextualismo sigue vigente, aunque con menos dogmatismo, y produciendo una arquitectura que se caracteriza por la sensibilidad al paisaje y a la cultura en la que se asienta la obra.
Se ha difundido por el mundo produciendo obras domésticas, conjuntos habitacionales, edificios para organismos públicos, edificios universitarios e incluso industriales. Además de los arquitectos italianos que ya mencionamos, los autores más relevantes son los españoles Rafael Moneo y Manuel Solá Morales y los portugueses Álvaro Sisa y Eduardo Soto de Moura. Otros estudios y autores que podemos destacar son Ivón Farrel y Sheline Magnamara, ganadoras del premio Pritzker 2020, Bormidanson, Mariano Cluselas Estudio Mumbai y Solano Benítez, entre otros.
Por último, vamos a ver el tema revalorización de la ciudad existente, los centros históricos europeos. Siguiendo el modelo de Houseman, durante los siguientes 100 años, la mayoría de los centros urbanos europeos sufrieron alteraciones e incluso la destrucción parcial. Los elementos de estos organismos antiguos, sus calles y sus edificios, son asimilados a los nuevos y sometidos a la misma dinámica de renovación.
La excepción fueron los monumentos que son apreciados por su valor artístico o histórico. El interés patrimonial poco a poco se desplazó de los monumentos a los ambientes antiguos, aunque solo se logró su salvaguarda en este periodo, cuando comenzó a valorarse la heterogeneidad de las ciudades preindustriales. Ante el panorama de cambios sociales y económicos materializados en procesos de expansión urbana y presión especulativa sobre los centros históricos, aparece en este momento una postura crítica a los principios urbanísticos de la modernidad y a la concepción de la ciudad como un conjunto de monumentos y obras de arte.
La ciudad histórica comienza a ser entendida como un organismo habitado cuya calidad ambiental se vincula a la estabilidad de la población. y el marco urbano, una manera de entender a la ciudad vinculada con los principios de la crítica tipológica italiana y el contextualismo, que surgen de las ideas que acabamos de desarrollar de Nathan Rogers y Aldo Rossy. Este nuevo enfoque propone recuperar las edificaciones existentes, adaptándolas a las demandas vinculadas a nuevos estilos de vida, al desarrollo económico y a los cambios en la movilidad y recuperar los centros históricos y los barrios de los siglos XIX y XX.
Como ya vimos en la primera clase, se busca cortar el ciclo que produce el deterioro en los centros históricos, el desarrollo periférico que provoca un aumento de rendimiento económico en las zonas centrales y la vivienda que se desplaza a la periferia para dar lugar a actividades más rentables como los comercios y las oficinas. Al mismo tiempo, el aumento de la rentabilidad en las áreas centrales produce la expulsión de los habitantes y las actividades tradicionales de estos barrios. Los desplazados van a alimentar la demanda en la periferia y se reproduce el ciclo.
En consecuencia, los planes urbanísticos generados en este periodo en Italia proponen la intervención simultánea en todas las zonas de la ciudad y buscan limitar el crecimiento periférico. Para mantener la integridad física de los centros históricos, se protege y restaura el tejido histórico a partir del estudio de los tipos arquitectónicos existentes. Esto permitió determinar los usos y las operaciones de adaptación admisibles.
Para evitar la especulación inmobiliaria, las iniciativas públicas y privadas se dirigen a la renovación del patrimonio. Los sectores vacíos o no consolidados contiguos al área central se utilizaron para ubicar aquellos equipamientos que no se adaptan a los espacios antiguos. Por su oposición a la lógica del mercado, esta postura requiere un gran compromiso político de la administración pública, implica adaptar leyes y procedimientos.
Los instrumentos urbanísticos son variados, desde convenios con los propietarios hasta la expropiación de los inmuebles. Las experiencias en Lombardía, Emilia y Veneto en los años 60 permitieron diseñar una metodología basada en la crítica tipológica para realizar intervenciones de conservación integral del escenario físico y su población. El simposio del Consejo General de Europa de 1974 lo declaró modelo general para la intervención en centros históricos.
La metodología de proyecto de la crítica tipológica se formó a partir del aporte de Muratori y Rossi, intentando la aplicación al patrimonio histórico de los estudios tipológicos característicos de la primera fase de la búsqueda moderna. La rehabilitación de Bolonia, promovida por el municipio, es un ejemplo de análisis e intervención por medio del método de la crítica tipológica. Este método se basa en la constancia del tipo arquitectónico, en la separación de la esfera pública de la privada y en la idea de monumento.
La recuperación del centro histórico buscó combatir la marginación y la expulsión de los habitantes modestos. incluyó acciones destinadas a mantener la composición social de la manzana para que los artesanos, los pequeños comerciantes y los estudiantes siguieran poblando el lugar, porque una ciudad histórica es esencialmente un hecho de orden humano y cultural. La investigación sobre el centro histórico de Bolonia y el plan de intervención se desarrollaron en las oficinas públicas, donde se formaron a los especialistas, se definieron los proyectos y los planes urbanísticos oficiales y se verificaron las consecuencias administrativas y técnicas de la ejecución.
El ejemplo de Bolonia será seguido por otras ciudades en la región. El método de trabajo constó de dos fases sucesivas. La fase de análisis incluyó el estudio tipológico manzana por manzana que permitió definir las intervenciones prioritarias.
La fase de intervención, por su parte, fue la modernización de las viviendas, las escaleras y los servicios, eliminando adiciones en altura y liberando patios y huertos. Fue un proceso lento y artesanal. Se rehacía el edificio aunque se conservaba la fachada, para lograr una imagen urbana homogénea e idealizadamente medieval.
El resultado de la intervención fue criticado porque se lo consideró muy pintoresquista e historicista por sus detalles anacrónicos, pero resulta trascendente porque sentó las bases metodológicas que permitió la recuperación de los degradados centros históricos europeos. Para finalizar les dejo algunas vistas del centro histórico de Bolonia.