Capítulo 19. No quisieran traer lana para gastar. No quisieran, dije. ¿Quisieran traer lana para gastar? Fíjense, yo mi chavo siempre está, papá, quedame por ahí está mi chavo. Quédame, que dame. Digo, óale. Dijo, pues soy tu papá. Pues, ¿quién más te va a dar? No, pero ahora en las vacaciones le dije, "¿Qué onda?" Dijo, "¿Te quieres? ¿Quieres una lana más?" Dice, "Órale, dame más." Le digo, "No, te doy trabajo." ¿Qué te parece? "Vente aquí a la congre", le dije, "Y pon ponte a hacer y te voy a dar 500 pesos a la semana." Y se
le hicieron los ojitos. Órale, papá. Pero va a chambear, va a trabajar. Entonces, fíjense í en en Mateo 19, ¿ya lo tienen? Versículo 16. Ahí en en el encabezado de la Biblia, ¿qué dice? ¿Qué dice? Qué bueno. No, que no estaba en la Biblia. El qué, el joven rico tenía lana, pero no porque su papá tenía. Es lo que vamos a ver. Ahora, yo no les voy a hablar tanto eh el mensaje para que ustedes tengan dinero, sino la razón de por qué Dios lo había prosperado. Pero Dios lo quería bendecir más y no se
dejó. Así como algunos de ustedes, Dios los quiere bendecir bien grueso, bien tremendo, pero algunos no se dejan. Entonces vamos a leer. Dice en el versículo 16 que entonces vino uno, o sea, este joven, y le dijo, "Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?" ¿Qué bien haré para tener la vida eterna? Primer lugar, este chavo, fíjate, se acerca con Jesús y le dice, "Señor, yo siento un vacío en mi corazón. Yo pues tengo muchas cosas de aquí de la tierra. Dios me ha bendecido, pero pero tengo algo, siento un vacío en mi
corazón." Y déjame decirte una cosa, siempre vamos a tener un vacío en nuestro corazón si no dejamos que Dios llene ese vacío. ¿Me escucharon? Porque ni el dinero mismo da la llenura de una satisfacción interior. Ahorita ustedes como chavos por medio de la televisión, los programas y tanta cosa que hay allá en el mundo, los bombardean con la idea de que para ser importantes y y tener valor como personas, tienen que tener dinero, tienen que tener buena ropa, tienen que traer buenos tenis, buenos zapatos. Entonces ustedes nada más están pensando en esas cosas porque ustedes
piensan que valen por lo que tienen. Pero saben, esa es una equivocada idea. Ustedes no valen por lo que tienen puesto, tengan o no tengan dinero. Ustedes valen porque la la razón de por qué valen mucho es porque son personas, seres humanos que Dios nos hizo. Entonces nos bombardean y ustedes están en una generación todavía más bombardeada. Yo me acuerdo, fíjate, no digan nu porque bueno, ya hace un rato cuando yo estaba en la secundaria, ¿no? Ya todavía la maestra, los maestros eran de los que traían una varita. A ver, muchacho, estir la mano. Y
ay, te daban unos barazos. Eso son mis tiempos. Ya no. Ahora te avientan el borrador. Ah, caray. están están más modernos ahora porque aquel entonces no había borradores. Y este yo me acuerdo siempre en el salón en el salón de la escuela siempre está el carita del salón que todas las chavas ah, ¿verdad? Pero siempre está el riquillo del salón. Yo me acuerdo que había un chavo ahí en el salón cuando estaba en la secundaria que no estaba muy agraciado físicamente, estaba feito, pero traía un Mustang y bien morrillo y traía un Mustang hashback, o
sea, haz de cuenta que ahorita te digo yo un BMW, ¿no? O sea, traía un carrazo el morro, pero estaba feito. Pero todas las chavas decían, "Está guapísimo." Y todos los demás, este, envidiosos decíamos, "Está refeo. Yo no sé que le ven." No nos caía el 20 que lo que veían era el carro, ¿me entienden? Entonces crecimos y así ustedes están creciendo. Más que ustedes les tocó un tiempo más difícil. Con la idea crecimos de que para que las chavas nos hicieran caso había que tener carro. Entonces platicábamos entre los chavos y decíamos, "Yo quiero
ser doctor, yo quiero ser licenciado, yo quiero ser ingeniero y y qué onda que va a hacer. Yo quiero hacer eso para ganar mucha lana y comprarme un carro porque pensábamos que eso era lo que nos daba valor." Fíjense. Pero no nos dábamos cuenta que las chavas andan todas locas por el feo, por el carro. Entonces, vamos creciendo y aún en la familia la tú te acercas con tu mamá y le dices, "Ay, mamá, fíjate que hay un muchacho allí que pues este pues me anda pretendiendo o no sé, mamá." Y luego lo primero que
te dicen, "¿Y tiene carro?" O sea, que sea un bruto el muchacho, pero con que tenga carro ya la hiciste. ¿Saben qué? Aguas. Eso no es la medida que ustedes deben de tener para que valgan o no. Las cosas no te hacen valer. Yo conozco gente que tiene mucho dinero y son son como personas son terribles. Entonces este joven se acerca con con Jesús y le dice, "Señor, yo yo tengo un vacío en mi corazón." El joven tenía ¿qué? dinero. Entonces, ¿por qué? ¿Por qué decía que que tenía un vacío? ¿Por qué le decía, "Señor,
tengo que hacer algo, algo necesito todavía? Necesito sentir el gozo de la vida eterna que yo he escuchado que tú das, Señor. ¿Qué onda, Señor?" Y él tenía dinero. Entonces, fijan como eso no da por sí mismo la llenura que todo ser humano necesita. Si van a la cárcel, ojalá y nunca vayan así porque los meten ahí, sino de visita algún amiguito. ¿Qué amiguitos dirás? No, pero yo he ido muchas veces a la cárcel a visitar gente, ¿no?, que está ahí y ahí pues como les predican, les comparten, se convierten muchos a Cristo. Y yo
platico con ellos, he platicado y les he dicho, "¿Y tú por qué estás aquí?" Y y luego ya me cuenta, ¿no? Es que fíjate que eh por asalto. Oye, ¿tú por qué estás aquí? No, pues, ¿cuántos años tienes aquí? Ya tengo 20 años. Me acuerdo un señor. Ay, ho, le dice, "No, pero yo estoy para 35 años." Pues, ¿qué hiciste? No, pues maté a uno. Entonces, a medida que los escuchaba, llegué a una conclusión. Todo giraba alrededor de que ellos querían más dinero. Fíjense qué grueso, ¿eh? Porque uno hizo fraude, el otro robó, el otro
tranció, el otro mató por asaltar al otro, por quitarle. Entonces, fíjense como todo el mundo, la mayoría del mundo, va detrás del dinero. Entonces, este joven tenía dinero, pero seguía vacío. ¿Cómo está ese rollo? Porque la mayoría de la gente piensa que teniendo dinero en la bolsa, ah, ya se sienten bien. Pero vemos que este joven no dice, "No, algo me falta, algo me falta." Siento que algo me falta. Dice en el versículo 17, él le dijo, Jesús, ¿por qué me llamas bueno? ¿Por qué tú me llamas bueno a mí? O sea, en otras palabras,
¿estás reconociendo que yo sí puedo llenar tu vacío? Y ese, en otras palabras, el joven se acercó y le dijo, "Señor, yo yo he visto a muchos que andan por ahí porque Jesús andaba predicando y yo los he visto que su vida ha cambiado. Conozco aquel fariseo, conozco aquella mujer, conozco aquel aquellas personas y ahora veo que tienen satisfacción y aún de a muchos de ellos son pobres. Yo creo que tú eres una persona buena y tú me vas a decir cómo llenar ese vacío en mi corazón. Entonces le dijo, "¿Por qué me llamas bueno?
Ninguno hay bueno, sino uno, Dios." O sea, en otras palabras, me estás reconociendo como Dios. Porque si tú reconoces a Jesús como Dios, él es el único capaz de llenar el vacío que sientes. Es bien triste saber que los chavos de ahora de tu edad se están suicidando. ¿Qué está pasando? ¿Qué onda? ¿Qué traen acá en la cabeza? ¿Por qué piensan en matarse si la vida es bien suave? Pero con Dios. Sin la vida puedes alcanzar una plenitud bien tremenda, pero con Dios. Sin Dios. Es de perros, como dicen por ahí. Como una vez un
un chavo me dice, "Oye, oye, pastor, ora por mí." Le digo, "Órale, ¿qué qué te pasa? Es que mi vida es como la de un perro." Así me dijo. Yo le dije, "Wow, guow, ¿qué qué onda?" O sea, ¿por qué por qué unos chavitos diciendo que su vida es como de un animal? Está tremendo esto. Entonces le dice más si quieres entrar en la vida, o sea, si tú quieres sentir la plenitud en tu corazón, le dice, "Guarda los mandamientos." Fíjate, guarda los mandamientos. Guarda la palabra de Dios. ¿Con qué limpiará el joven su camino?
Con guardar su palabra. Entonces le dice, "Guarda los mandamientos." En el 18 le dijo el muchacho rico, ¿cuáles? Y Jesús dijo, mira estos. No matarás, porque matar es no respetar la vida de otros. Dice, "No matarás, no adulterarás, guardarás las la familia, no adulterarás", dice. No hurtarás, no robarás. No dirás falso testimonio. Versículo 19. Honra a tu padre y a tu madre y amarás a tu prójimo como a ti mismo. Le dijo Jesús, no le dijo todos los 10 mandamientos que se conocen. Le dijo nada más cinco o seis de ellos. Ahorita te explico por
qué. Pero fíjate la respuesta del muchacho. Le dicen el versículo 20, el joven le dijo, "Todo esto lo he guardado desde mi juventud." No, hombre, ese muchacho es de esa clase de chavos que todo pastor quisiera tener en su congregación. ¿Cómo la ven? Es ese tipo de muchachos que todo papá, toda mamá quisiera tener. Imagínate un joven como tú. Escúchame bien que no robaba porque normalmente le clavamos ahí del monedero a la mamá. No, no, no se clavan la lana ustedes. No, en serio, de veras. Híjole. Entonces, yo fui el único cuando estaba chavo. No
le agarran la lana a su jefe. No, de veras. ¿Qué dicen los papás ahí atrás? Se les pierden de vez en cuando así las moneditas de 10 pesos, de a 20 pesos, ¿sí se les pierden? Unos dicen que sí y otros que no. Bueno, entonces fíjate este chavo, qué tremendo. Dice, "Ese muchacho no mataba, no adulteraba, no robaba." Escuchen bien. No, no decía falso testimonio. Pero fíjense el versículo 19. Ese muchacho honraba a su padre y a su madre. Ese chavo estaba grueso porque cuando su padre le decía, "Hijo, por favor, eh, barre el patio."
Sí, papá, ¿cómo no? Iba y barría. Oye, hijo, necesito que arregles tu cuarto. Sí, cómo no, papá. Órale. El chavo desarrolló una obediencia y una honra a sus padres. Ahora, yo sé que hay todo tipo de padres. Hay unos difíciles de honrar, ¿sí o no? Díganlo con libertad que al cabo, miren, el sonido está diseñado para que nada más de aquí a donde está ahí se oiga. Los de allá oyen otra cosa porque les ponen un cassette. Hay algunos papás difíciles de honrar, ¿sí o no? Sí. Sí, por ejemplo, los que son chavos que su
papá es borracho, está grueso, ¿no? Pero déjame decirte una cosa, Dios está más interesado en tu hogar que tú. Tú anhelas ver que tu papá no llegue borracho. ¿Por qué? Porque se gasta con sus amigotes y en las parrandas se gasta el dinero, no te da tenis. En lugar de traer unos Nike acá bien suaves, traes unos pirata o unos puma, se gasta la lana. Entonces tú quieres tú tú sufres porque lo ves llegar borracho que le pega a tu mamá y tú lloras. Dios, Dios ve todo eso. Él lo sabe y en tu mente
está, te sacas de onda así bien feo, dices, "No." ¿Y sabes cuál es lo peor? Que que algunos de ustedes tienen papás que van a la iglesia. y son bien borrachos y te maltratan y maltratan a tu mamá y lo dicen unas palabrotas, luego tú dices una y te dicen, "No hable aquí, la casa hay que respetarla." Y tú te sacas de onda así, ¿cómo? Una vez cuando yo estaba de su edad, llegué a mi casa, fíjense, con un cigarro. Espérenme, espérenme. Ya, Pamba el que hable. Entonces yo traía un cigarro. Entonces estaba mi papá
ahí, mi mamá y le dije, "Mira, papá." y ya le sé dar el golpe. Y yo estaba así y sopas que me descuenta. No, no se rían, se siente bien gacho. Me descontó paz así, no me dio así feo, no más así de esos de esos que hacen más ruido que que otra cosa, pa, ¿verdad? Así, toma que me surte, ¿no? Entonces me dice, "Muchacho, este es este hogar tiene que respetarse", me decía. Entonces, yo me saqué de onda porque mi mamá fumaba y mi papá también fumaba. Él fumaba pipa, pero no la de la
paz. fumaba pipa y puro así de esos largos así que pestan refeo. Entonces, cuando él me me surte, yo mi mente yo me saqué de onda porque pues un chavo como tú no no en ese en esa edad no sabe uno a veces acomodar las cosas como son por obvias razones no necesitamos madurar, ustedes van a ir madurando, pero eso turba tu mente porque yo me acuerdo que le dije a mi papá, "Oiga, papá, pero qué onda." y él ya sabía lo que yo le iba a decir. O sea, ¿por qué si tú fumas y
tú, mamá fumas, ¿por qué me pegas? Porque fumo. O sea, fíjense bien, ellos moralmente no tenían la autoridad para decirme, "No fumes", mientras ellos lo hacían. ¿Me entienden? Entonces, yo me saqué de onda. Yo le dije a mi papá, "No, ¿qué onda?" Pues usted, ¿por qué lo hace? Yo soy su padre, yo hago lo que me da. Se ponen a veces los papás bien mala onda. Poco, ¿no? Y usted, ¿quién es para decirme a mí? No, pues no es que yo le esté diciendo, pero pero si usted fuma, pues qué tiene de malo que yo
fume también. Entonces me dijo, "Aquí respeta el hogar y que y él con su purota. Y aquí respeta porque quién sabe qué." Y mi mamá también. Sí, sí. Pégale al chiquillo mocoso y que quién sabe qué y que y dice aquí cuando ya sea mayor de edad y que ya gane su lana, entonces ya usted puede fumar. Yo tendría como 13 años. Y luego llegué a los 14, a los 15. Ahorita ya tengo 47. No, espérenme, yo ya llegué y ustedes quién sabe si lleguen. Ah, ¿verdad? Así es que calmados, ¿eh? Calmados. Entonces, cuando cumplí
18, ya mayoría de edad, llegué a mi casa y como mi jefe, mi jefe no era muy, ahorita él es cristiano y él me da chance de platicar todo esto, ¿no? Él no era cristiano, entonces eh ni se acordaba de los cumpleaños. Se siente bien gacho, ¿a poco no les ha pasado? Sí, hijo. No, déjenme decirles una cosa. No se crean que nada más en este caso yo les hablo a ustedes esto. Cuando les hablo a sus papás me los camoteo bien chido. De veras. En serio, también les hablo y pregúntenle nada más que luego
a veces se hacen que que no se les dice, pero sí les pues se siente bien feo. Y mira, de cuando yo estaba chavo, así como tú, solamente una vez me acuerdo que mi papá se acordó de mi cumpleaños. Se siente feo. ¿Qué onda? Entonces, cuando yo cumplí 18, dije, "No, pues ya soy mayor de edad y que llego con mi cigarro. ¿Qué onda, jefe? Tranquilo. Sí, tranquilo. Le digo, no, que quién sabe, le digo, no, no, como tú eres bien despistado. Le dije, este, ni sabes que hoy cumplo 18 años, fíjate. Así es que
ya no me puedes decir nada. Qué gacho, ¿no? Ahora, fíjense, voy para allá. Podemos tener un papá alcohólico, borracho, mentiroso, mujeriego. Se siente bien feo que tú te des cuenta que tu papá tiene otra vieja por ahí, se siente bien gacho, ¿sí o no? Y luego tu mamá la ves llorar ahí, tú te sacas de onda y luego dices, este, no, yo no me voy a casar, dices, yo no me voy a casar porque estás viendo lo que estás viendo allí en tu casa. Entonces luego lees la Biblia que dice, "Honra a tu padre y
a tu madre." Y tú te sacas de dices, "¿Cómo si mi papá?" vayan a la iglesia y él no viene. O sea, tú en tu familia te sientes así todo sacado de onda. Pero déjame decirte una cosa, en la familia cada quien tiene su rol, es decir, su papel que tiene que cumplir. Seguramente en algunas áreas o en muchas o en pocas, no sé, tus padres no están cumpliendo la responsabilidad que ellos adquirieron cuando tú naciste. Pero escúchame, eso no significa que tú como hijo ya estás aquí, ¿qué vas a hacer? Ya estás aquí. Pero
eso no significa que tú como hijo digas, "No, pues mi papá es así, entonces yo también voy a ser así." ¿Saben? Uno de los rasgos de la y la Biblia lo dice, que en los últimos tiempos los hijos serán desobedientes a los padres. ¿Y saben cuál es la bronca más gruesa? Ahorita en la familia que los hijos no obedecen a los padres. Ahora, los padres de este lado reconocemos, al menos yo reconozco como papá que tal vez no he sido el papá que mis hijos requieren, pero yo siempre estoy pidiéndole a Dios. Yo tengo temor
de Dios. Yo amo a Dios y busco a Dios y le digo, "Señor, dame sabiduría y y Señor y siempre estoy tratando y les pregunto a mis hijos que aquí están, oye, ¿qué onda? ¿Cómo te gustaría que yo fuera? Okay, y sí me dicen. Pero eso no significa, escúchenme bien, que tú como hijo que ya tienes un papel que hacer en tu familia, no significa que tú seas igual que ellos. Déjame decirte algo. Escúchame bien. No se distraigan y platiquen. Digimos que el que platique le Oye, dame dame chanza, hermano. ¿Se acuerdan? Entonces, tranquilo, ¿eh?
Porque yo sí, Chuy, así como yo sí les digo, tú o te sales o o te estás tranquilo porque no se no vamos a permitir que gente que quiere otro esté ahí acelerado. Entonces, cálmense chavos también. Ahora, yo entiendo por qué te comportas como te comportas. Fíjate, yo entiendo por qué se comportan a veces. A mí me pasó, yo también así era. El asunto es que nadie nos enseñaba y por eso crecimos un poco más brutos nosotros, de veras. Pero fíjense, ustedes tienen una ventaja que nosotros no tuvimos. Yo no tuve la ventaja que ustedes
tienen de que me enseñen cosas como estas. Yo me la vi dura. Yo no sabía qué hacer. Y ustedes tienen una ventaja y una bendición que necesitan valorar, que escuchan los consejos y la palabra que los puede hacer gente bien tremenda en este mundo. Porque del montón, escúcheme bien, del montón podemos ser. Es bien fácil ser el montón, ¿no es cierto? Cualquiera fuma. Es que eso qué eso que cualquiera fuma. Cualquiera se puede drogar, cualquiera puede robar. Eso es del montón. Pero, ¿qué me dices? Como este chavo que no robaba, que no mataba, que honraba
a su padre y a su Ese sí era un chavo que se distinguía, ¿sí o no? Ahora, déjenme decirles algo. ¿Saben por qué él era rico? No era casualidad. ¿Saben por qué era rico? Porque la promesa de Dios era que si ellos guardaban la palabra de Dios, Dios los iba a ¿qué? A prosperar en todo. Y parte de la prosperidad era en lo material. Entonces, cuando el chavo le dice, "Señor, todo esto lo he guardado de mi desde mi juventud", no era casualidad que era un chavo próspero. No dice la Biblia que hacía, pero yo
me imagino que a lo mejor era un comerciante, pero estaba bien chavo. Porque la Biblia dice que si nosotros honramos, dice ahí en Deuteronomio, honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa para que te vaya bien. Dice, ¿cuántos quieren que les vaya bien? Para que te vaya bien, dice, y seas de larga vida sobre la tierra. Entonces, escúchame bien. Para que te vaya bien. No solo una buena vida, sino una larga vida. Mira, por otro lado, yo tuve la bendición de haber conocido al Señor bien chavo, como algunos
de ustedes aquí. Bueno, yo yo siempre dije, "Señor, ¿por qué no te conocí cuando yo tenía 10 años, cuando era un niño o cuando tenía 11 o 12 o 13 o 15? ¿Por qué tuve que hacer eso cuando cumplí 18 años de llegar con mi papá y desafiarlo? No, no tenía entendimiento. Nadie me enseñó, pero cuando lo conocí dije, "Ay, Señor, pues, ¿por qué? ¿Por qué no tocaste mi corazón cuando yo era un un chavillo más joven? Porque yo probé el mundo, sea lo que sabe, pero también he probado lo de Dios." Sí. Y acuerdo
les decía que yo escogí. Ahora ya tengo 47 años. Mi juventud, escúchenme bien, mis amigos me dijeron, "Tú vas a desperdiciar tu juventud", me dijeron. O sea, ellos le llaman desperdicio. Desperdiciar la juventud porque no te drogas, porque no fumas, porque no tienes cinco novias, porque no te emborrachas. Eso le llaman desperdicio de la juventud. Háganme favor. A eso le llaman desperdicio. Más bien, ¿no será desperdiciar tu juventud metiéndote en esas cosas? A ver, ustedes que son bien inteligentes, ¿cuántos inteligentes hay aquí? A ver, digan, "Yo, aunque sea por fe, díganlo yo." Porque luego a
veces no se la creen. Porque luego a veces tienen un un un pensamiento de ustedes mismos producto de lo que viven en su hogar. tienen un un un pensamiento de ustedes mismos así, no pues yo no me es que mi destino es ser como mi papá. No, hombre, no que Dios te libre. Tienes que ser una persona de provecho mejor. Entonces, fíjate, como tú tienes un rol en tu hogar, nunca te has puesto a pensar que tú, escúchenme bien, tú puedes ser la persona que Dios use para que tu papá deje de ser un borracho,
un mujeriego. Fíjate bien, ¿eh? Nunca te has puesto a pensar en eso? Mira, una vez hay un testimonio bien tremendo de una chavita como de 13 años, que aquí hay muchas de esa edad. Ella conoció al Señor. Su papá, su papá era bien tremendo. Era de esos que no permitía que nada se moviera dentro de la casa y gritaba y les emborrachaba, les pegaba. era bien bien feo. Entonces ella pues creció con muchos traumas, con un con vacíos en su corazón y queriéndose ir de la casa. Déjame decirte, ese es el peor error que tú
puedas cometer, irte de tu casa y lo y todavía algo peor, casarte para salirte de tu casa. Déjenme decirles, yo platico con mucha gente, mujeres ya grandes de edad, con hijos y todo, que tienen unas broncas bien feas y cuando platico con ellos y vamos a la raíz de su problema, un montón de señoras y también de de señores, llegamos al punto en el que ellos dicen, "Es que sabes qué, pastor, yo me salí, yo me casé con mi esposo, con mi esposa para salir del hogar. porque ya no aguantaba mis papás. Peor error no
puedes cometer. ¿Me escuchaste? Espérate, cálmate. ¿Saben qué hizo esta chavita? empezaba a orar por su papá y cuando cuando el señor y luego estaba bien grandote, media como 2 m, yo lo lo miro así, yo mido un hasta el perro se metía, mano. Ya ven que los perros son bien fieles, ¿no? Esos este aunque a veces los maltrates y todos salen y te mueven la colita. Pues ese hasta el perro que tenían salía corriendo. Ahí viene mi papá y salió el perrillo. No, no es que se portaba bien mala onda el señor, pero ella nadie
le aconsejó, pero ella todos los días, escúchenme bien, todos los días se hincaba y oraba por su papá. Un día dice, "Vénganse a cenar", grita el Señor. Y la niña no bajaba, "Mucha, ya de estar quién sabe qué." Y dice que el hombre, porque después el hombre me contó a mí que en llegó a su cuarto, vio la puerta entrevierta y escuchó que había dos personas allí que estaban hablando. Entonces dije, "Ya me la caché. ¿A quién tiene allí esta muchacha? ¿Algún amiguillo? Entonces dice yo, que se acercó sigilosamente y estaba entreabierta la puerta y
empezó a escuchar que sí había como un diálogo ahí, pero era la niña que estaba orando y le decía, "Señor, Señor, yo quiero mucho a mi papá, pero él es malo. Señor, tócalo, cámbiale y quítale ese corazón que tiene." Y el hombre empezó a escuchar esa oración y cuando, fíjense, eso Dios usó ahí, él se ahora sí que lo desarmó y empezó a llorar. Y empezó a llorar que la niña escuchó. Entonces la niña sale y le dice, "Hija, ¿qué estás haciendo?" Dice, "Es que estoy orando por ti, papá, porque Dios tiene que cambiarte." Y
saben qué, ese hombre recibió a Cristo, se convirtió después de un tiempo que la niña estuvo orando y ahora es más buena onda. Ya ha cambiado mucho el el Señor, ya ellos se iban a divorciar. La niña estaba bien afligida porque iba, su papá se iba a ir y su mamá se iba a quedar sola con ellos y eso los chavos los meten unos rollos acá en la cabeza y luego se sienten bien mal, se desaniman, se deprimen, sienten que la vida no tiene sentido y por eso hay una reacción de rebeldía. Por eso y
se dice, "No, es que mi papá no es que el otro." Aunque no lo dicen que es por esas razones, pero no piensa en esto. Piensa en esto. Escúchame bien. Dios te puede usar a ti para que a tu papá se le quite ogro. ¿Cómo ves? ¿Quisieras que cambiara a tu papá? ¿Sí o no? Otra vez. ¿Quisieras que tu papá cambiara? Sí. ¿Quisieras que tu mamá cambiara? Sí. Dios te quiere hacer usar a ti. Algunos tienen unos padres bien buena onda porque están conectados con el Señor y todo. Felicidades, muchachos. De todas maneras, oren por
ellos, ¿de acuerdo? Pero fíjate, Dios te puede usar a ti. Dios te quiere usar a ti en lugar de revelarte ya y grafitear ahí el baño de tu papá. hacer susoglíficos que solo ustedes entienden y que papá eres bien gacho. Y él no, él no entiende, pero tú sí sabes. Quisieran que que sus papás cambiaran. ¿Saben qué? Piens en esto. Dios puede usarte a ti. A ver, repitan esto fuerte. Dios Dios quiere usarme a mí. Quiere usarme a mí para cambiar a mis papás. Para cambiar a mis papás. ¿Se fijan que es otro enfoque? Es
otra manera de pensar, pero puede ser que tu papá se ponga todavía más feo, así mala onda, pues ora más. ¿Sabes? Dios puede responder tu oración. Ustedes saben que Dios responde, ¿verdad? Oren. Es más, vamos a hacer ahorita, no estamos acabando, pero vamos a hacer algo ahorita así práctico. Cierra tus ojos. Dile al Señor esta oración. Repite. Dile, "Señor, dile, quiero oír tu voz." Dile, "Señor, Señor, te doy gracias do gracias por mis papás. Porque a pesar de todo, ellos son mis papás. Pero Señor, tú conoces el vacío que hay en mi corazón y la
confusión que hay en mi mente. Pero en este momento quiero hacer la primera oración para que cambies a mis papás. Ahora tú menciona allí donde estás de qué quisieras que tu papá cambiara. Señor, quítale lo borracho, quítale lo mentiroso, Señor. O sea, tú ya ahí ora con el Señor y dile, Señor, quítale eh eh eso de que él ande con otras mujeres. Quítale eso de que se gasta el dinero y nos deja sin comer. Señor, cámbialo. Si tú tienes padres que estás contento con ellos y dices, "Ay, Señor, Dios me ha bendecido, mi papá es
bien buena onda", pues nada más darle gracias a Dios. y pídele al a al Señor que los guarde. Di, "Señor, guarda mi papá, es bien buena onda. Guarda mi mamá, Señor, este, a mis hermanos y dale gracias." Okay. Abran sus ojos. Les doy un consejo. No dejen de orar, oren. Ahora, algunos de ustedes han sido abandonados. Algunos de ustedes no tienen papá. Eso ha de ser terrible. Eh, yo cuando crecí ya como cristiano y todo, fíjense, cuando estaba chavo como ustedes, un día, pues se peleaba mi mamá y mi papá. Entonces, una vez mi mamá
dijo, "Yo ya me voy a divorciar de este hombre." Ella dijo. Entonces, cuando yo oí eso, sentí bien feo, porque en la escuela yo tenía amiguitos que no tenían papá. Entonces, pues como yo tenía, oye, ¿y tu papá en qué trabaja? No, pues este pues no tengo papá. Pues, ¿cómo que no tienes papá? Pues todos los niños tienen papá. Sí, pero yo no tengo. Uno no agarra la onda, no sabe uno. No, pues es, oye, ¿qué se murió? No, no. Pues dice mi mamá que se encontró, se fue a trabajar a Estados Unidos y se
encontró una por allá y nos dejó. Híjole, eso está tremendo. Déjame decirte una cosa. Tu mamá, no sé cuántos de ustedes no tengan papá y vives con tu mamá. Tu mamá necesitas agarrar la onda porque ella tiene un papel doble, fíjate, de ser papá y de ser mamá. Y aparte tien que trabajar para comprarte tus Nike. O sea, necesitan agarrar la onda también ustedes. Sí, para que hagan la vida más suave, cooperen más ahí en su casa. Ahora, fíjate, tu mamá se ha esforzado un montón. Tú tienes que estar agradecida con tu mamá. Algunas tal
vez fueron abandonadas por la mamá, pero casi siempre es el papá el que se va. Déjame decirte algo. El papá que no tuviste, Dios quiere ser tu papá. Imagínate tener ese papá. Ese sí es bien buena onda. Ese sí está. ¿Cuántos quisieran los que no tienen papá terrenal que Dios fuera su papá? Imagínate el dueño del universo. Qué tremendo eso, ¿no? Que ese fuera tu papá. Ahora crecemos en distintas situaciones en la familia, en el hogar, pero eso no te da lugar a que tú seas como eres. Necesitas ir desde ahorita tomando buenas decisiones. Fíjate,
volviendo la historia de este chavo, no era casualidad entonces que este muchacho Dios lo había prosperado económicamente, no robaba, no mataba, no decía falsos testimonios. Honraba a su padre, gracias a Dios tenía su padre, tenía a su madre y los honraba, los respetaba. Seguramente fue un padre que le enseñó el camino de Dios y este muchacho estaba bendecido. Pero fíjate en el versículo 20 cuando el joven le dice, "Todo esto lo he guardado desde mi juventud." Desde mi juventud. Yo les decía hace rato que a mí me decían que yo desperdiciaba mi vida y ya
les conté ayer, todos esos amigos se murieron y el que quedó está pelón, gordo y sin esposa. Y yo tengo pelo, no estoy muy panzón y Dios me ha bendecido un montón. Fíjense, ¿por qué? Por una decisión que yo tomé cuando tenía tu edad. ¿Me escucharon? Una decisión que yo tomé cuando tenía tu edad. Cuando yo me hice cristiano, mi papá no era. ¿Y sabes qué? ¿Qué hacía por mi papá? Empezaba a orar por mi papá y mi mamá. Y un día ellos se convirtieron y mi papá dejó un montón de cosas que no se
imaginan cuando conoció a Dios. Pero yo creo que fue por la oración de de sus hijos, que queríamos que nuestro papá cambiara. Y saben qué, mi papá ahorita vive conmigo, ya está viejito y mi mamá también. Yo los yo los tengo en mi casa viviendo. Lo que él no me dio, escúchenme bien, lo que él no me dio cuando yo estaba chavo, aunque ganaba buena lana, pero yo entendí que él como no conocía a Dios, por eso hizo lo que hizo. Se gastaba la lana con los amigos. Y luego yo quería comprar mis tenis como
ustedes. En aquel tiempo pues eran los los Dunlop. [Música] eran los más acá, ¿no? Y y los pantalones, quién saca, los ya no me acuerdo. Bueno, Livis, no era el y y no me daba, se la gastaba con sus amigos. Pero cuando yo entendí que era porque él, su papá, había sido así, fíjense, cuando yo ya crecí con Cristo, se convirtió él, pasaron los años, ellos ya andan sobre los 80 años de edad. Y saben qué, un día Dios me habló hace como 4 años y me dijo, "¿Sabes qué? Llévate a tu casa a vivir
a tus papás." Dice, "Y tú le vas a dar lo que él no te dio." Fíjense qué grueso. Yo le dije, "¿Cómo, Señor? Sí, llévatelos a vivir porque ellos ya vivían solos en su casita ahí, pues ya viejitos." Sí. Entonces yo hablé con mi esposa como mi hogar, gracias a Dios, entre otras cosas, eso es es producto de la bendición también de haber escogido bien. Yo tengo una familia bien padre, mi esposa, nos llevamos bien suave y este y yo le le dije, "¿Sabes qué? Dios me habló que nos traigamos a a mis papás aquí
a la casa y me dijo, "Órale, está bien. De recién casados no es una buena, decisión, pero ya habían pasado muchos años, entonces me los traje a la casa." Sí. Entonces, fíjense, yo le doy dinero, se compra sus cosas y saben qué, yo le compré un carro a él. ¿Cómo la ven? Está bien chido. Trae un pointer padre, nuevo. Yo se lo compré. No le quisieran algún día ustedes. Yo sé que muchos de ustedes no traen lana porque no les dan. Estaban como yo. Pero yo ya crecí, yo ya me hice un hombre, yo ya
sé lo que es el bien y el mal. cuando tenía esoado, pero cuando conocí a Cristo empecé a entender y y ahora dice, "Oye, hijo, este, ¿me das para la gasolina?" Hasta para la gasolina le doy. Es que ya no trabaja, ya está viejito, ya no le dan chamba. Órale, papá. Qui se quiere ir de vacaciones, va a visitar a su familia. Este, ¿qué onda? No, pues órale a ver, espérenme una semana, deja juntar una lana a ver que órale. Oye, este no, no tanto, hijo. Usted dispáreles allá que no lo vean un viejo que
que no tiene nada. Y si le dicen, "Oye, ¿qué?" Dígale, "Mi hijo me da." Qué buena onda, ¿no? Por eso cuando digan cuando cuando yo diga, "No, cuando yo tenía esa edad, no digan, uh, no digan, porque yo ya llegué y fíjense lo que Dios me ha permitido hacer ahora. Yo le compro ahora sus chanclas a mi jefe. ¿Qué tal? Qué padre, ¿no? Ahora, fíjense, la Biblia dice que los padres atesoran para los hijos. Así dice la Biblia, ¿eh? O sea, lo que atesorar es que la bendición de Dios vas guardando y compras tu casa
y tienes tus propiedades. Y la Biblia dice que eso es lo que le pertenece a tus hijos. dice que los padres atesoran para los hijos y no los hijos para los padres. Así dice. O sea, que fíjense, yo le digo a mis hijos, ¿saben qué? Porque como son de su edad, yo entiendo todo eso, ¿no? Repito, yo fui un chavo como ustedes. A veces no cuida uno la casa donde vives. Yo les digo, "No, hijo, no rayes aquí o hija, no pintes aquí." No, es que es tu casa. Fíjate, yo estoy más cerca ya de
irme con el Señor y tú tienes toda la vida por delante y esto es tuyo porque esto que Dios me ha dado a mí es para ti. Valóralo. Pero también dice en la escritura que los los hijos debemos de saber corresponder a nuestros padres. Ahora, el asunto es que la mayoría nuestros padres no no la hicieron como papá o no la están haciendo, pero a nosotros Dios nos está dando la oportunidad, fíjense, de bendecirlos, de pagarles con un bien el mal que hicieron con nosotros. ¿Cómo la ven? Y eso, ¿saben cómo se llama? Cristianismo. ¿Se
dan cuenta? Ahora terminamos con la historia. Fíjense, el joven le dice, "Todo esto lo he guardado desde mi juventud, Señor." Y luego el joven le dice, "¿Qué más me falta?" Ay, ahí entró suave ahí el muchacho, porque él dice, "Señor, yo siento un vacío en mi corazón. Bueno, yo yo tengo la ropa que quiero, traigo el carro que quiero. Dios me ha bendecido a mí. Yo honro a mi padre, a mi madre, no mato, no robo, no digo falso testimonio, cumplo con mis deberes como joven. Dios me ha dado entendimiento, pero siento un vacío, Señor,
¿qué más me falta? Y Jesús sabía dónde el muchacho tenía problemas. Fíjense qué cosas, eh, lean conmigo ahí en el versículo 21. Jesús le dijo, "Si quieres ser perfecto, es decir, si quieres que que tú sentir la plenitud de lo que tú estás reconociendo que no sientes, Jesús sabía dónde dónde cojeaba este muchacho y puso el dedo en la llaga. Él le dice, "¿Qué más me falta?" Y Jesús le dice, "Vende lo que tienes y dalo a los pobres y tendrás tesoro en el cielo y ven y sígueme." Acuérdense que él tenía mucho, ¿qué? mucha
lana porque Dios lo había prosperado, porque la promesa era que Dios bendecía en todo. Sí, guardaban sus mandamientos y él los había guardado eso. Y no era casualidad que él estuviera bien. Tenía todo lo que cualquier chavo quisiera tener. Pero, ¿saben qué? Él descuidó un área en su corazón. Cuando Jesús le Jesús cuando lo ve, él sabe cuál era su problema y cuál es su necesidad. Es lo mismo. Hoy el Señor sabe cuál es tu necesidad y cuál es tu problema. No creas que no lo sabe. Él lo sabe. Entonces Jesús le dice, "Una cosa
te falta. Vende todo lo que tienes y dalo a los pobres." Y fíjense cómo reaccionó el chavo en el versículo 22. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste porque tenía, ¿qué? tenía muchas posesiones. Era rico el chavo. Dios lo había bendecido, pero había descuidado en un área su corazón. ¿Cuál área? ¿Qué es lo que tenía? Entonces Jesús dijo a sus discípulos, "De cierto os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos." En el evangelio de Lucas dice que el joven se fue enojado, que dijo, "Ah, no, eso sí, no. La
bendición de Dios que se quede conmigo. Dios me ha bendecido, pero yo no voy a darle a los a los pobres, no. Que trabajen, que obedezcan a Dios, que sean fieles. Yo fui fiel y ahora quieres que le dé, no les doy nada. Y dice que se fue. Y Jesús dijo, "Mm, ¿saben qué? Qué bueno que honran a su padre y a su madre. Qué bueno que no matan, no roban." Y esa es la bendición de Dios. Pero hay otras áreas como este joven que no cuidó su corazón. Y saben qué fue la codicia, la
tacañería. O sea, era agarrado y y como Dios es un Dios generoso, le dijo, "Una cosa te falta." Ahora, déjame decirte una cosa. A lo mejor tú eres un chavo bien buena onda, porque hay un montón así, yo los he visto sin querer a veces, ¿no? Que se dan cuenta que algún chavo este pues que vamos al campamento y luego, "Oye, ¿vas a ir ya? Ya, ya juntaste tu l." No, pues es que no tengo. Ay, mira, ¿sabes qué? Vente, vamos a lavar carros. Y luego se cooperan. Yo los he visto así sin querer y
le dicen, "¿Sabes qué? Yo te regalo 50es. Órale, toma, hermano. Y tú dices, "Órale, mira ese chavo, qué buena onda, ¿no? Le está ayudando a pagar su campamento, juntar 400 pesos para pagar su campamento y eso Dios te va a bendecir por eso, fíjate. Pero a lo mejor ahorita estás como ese joven." Yo les dije al principio, al principio que no tenían lana. Bueno, ese no es tu problema. A lo mejor, a lo mejor sí, no lo sé, pero a lo mejor tú sigues sintiendo ese vacío. A lo mejor tú hasta tus diezmos das. Fíjate,
tú eres un chavo que viene los domingos y de lo que te da tu papá, órale, Señor, esto te pertenece, son tus diezmos. Pero hay algo a lo mejor que te falta y hay un vacío en tu corazón. Puede ser. A lo mejor, fíjate, tú no matas, tú no robas, pero a lo mejor no estás honrando a tu padre y a tu madre. A lo mejor tú estás honrando a tus padres. Qué buena onda, te felicito. Pero a lo mejor tienes una amargura contra alguien, una cosa te falta. ¿Saben? Siempre nos va a faltar una
cosa. Siempre. Y saben por qué? Porque toda la vida estamos aprendiendo. Toda la vida estamos aprendiendo. Después de de ya un buen puño de años, yo digo, "Señor, y de conocer a Dios y la Biblia y enseñarla por tantos años, siempre le digo al Señor, Señor, ¿qué me falta?" Y él siempre me dice, "Mira, okay, tú esto y esto y bueno, yo te he bendecido por esto y esto, pero te falta esto." Y ay, Señor. Y y y trato de poner cartas en el asunto al muchacho. Jesús le puso el dedo en la llaga con
ese termino. Le le dijo, "Mira, hay algo que me desagrada de ti y no se parece a Dios eso. Eres muy tacaño. Yo te he bendecido. Señor, Dios te ha bendecido y tú no eres capaz de tomar de tantas posesiones que tienes y darle a los pobres. Se fue enojado el chavo y se fue vacío. Se fue como vino con mucha lana, así, pero con una miseria acá en el corazón, con un vacío. Ahora yo te voy a pedir que cierres tus ojos. Cierra tus ojos ahí. No, nadie se levante ahorita. No vayan al baño
ahorita. Aguántense tantito y ahorita viene un receso. No se mueva nadie. Cierra tus ojos. Yo yo entiendo que aquí hay toda clase de chavos. Hay unos que están contentos en su familia. Hay unos que que le agradecen a Dios que sus padres se aman, se respetan. Difícilmente escuchas que que tu papá dice malas palabras o que llega borracho. No, no. Yo sé que aquí hay chavos que nunca han visto a su papá y ni lo verán que llega borracho, que anda con otras mujeres. Pues qué padre, qué padre que tengan ese padre y esa mamá.
Pero también yo sé que aquí hay chavos que que lloran. A veces me mandan cartitas, pastor, ya no quiero vivir. Híjole, eso lo agüita uno bien feo. Y luego uno conoce a los papás y luego uno se acerca, oiga, ¿qué onda con su hijo? Este, no es que es un rebelde. Oye, espéreme que no que no no será porque a ver qué onda con usted y empieza uno a hablar con ellos y empiezan a reconocer también. Seguramente aquí hay chavos bien limpios de corazón, no lo dudo, [Música] pero tal vez hay algunos que, como decía
Alejandro ayer, que se meten al internet y empiezan a ver un chorro de cosas que que empiezan a ensuciar tu vida. Entonces tú sientes como un vacío porque a lo mejor das tus diezmos, honras a tu padre y a tu madre, este, no echas mentiras porque dices, "Ay, no, yo mentiras no, yo siempre voy a hablar con la verdad." Pero tienes un vacío en tu corazón [Música] y tal vez la pornografía es esa cosa que te está molestando, que te hace sentir ese vacío. No sé, pero una cosa te falta, tal vez un montón, pero
Dios hoy quiere hoy quiere poner, fíjate bien, el dedo en la llaga como con este chavo. A lo mejor algunos han llegado a a la amargura inclusive contra sus papás, pues una cosa te falta. Perdónalos. [Música] Ahora, ¿qué es esa cosa que tú estás sintiendo en ese en este momento que te falta? A lo mejor dices, "Ay, pastor, pues son un montón de cosas." Bueno, lo importante es que reconozcas y no te vayas como este chavo de aquí de la Biblia. No, llévate la bendición completa. Ahora yo quiero que oremos. Siento que debemos orar por
algunos de ustedes en especial, por aquellos que que sienten frustración por cómo son sus papás, que no que quisieran que fuera otra onda, que vamos a hacer algo. Miren, chavos, no les dé pena. No les dé vergüenza. Yo sé lo que les digo, porque de otra manera no van a poder salir adelante. El primer paso para superar eso es reconocer, ¿no? Sí, yo me siento mal, yo quisiera otra cosa. Si tú sientes algo así con tus papás, ponte de pie en tu lugar. No pienses tal vez diciendo, "No, si es que allá están algunos papás.
Este, pues a lo mejor si algún papá que está allí arriba ve que su hijo se pone de pie, pues tampoco es para que diga, "Ah, muchacho, ¿por qué se pone de pie? Va a ver cuando lleguemos a la casa." No, corre, ven y abrázalo y pídele perdón. Ahora ustedes que están de pie, les voy a pedir que vengan aquí adelante. Córranle, vengan aquí adelante. Vamos a orar por ustedes porque aparte de eso, [Música] pues queremos que que reciban el consejo. Reciban el consejo, chavos, de veras. [Música] Le voy a pedir a todos los del
escuadrón que me ayuden para orar por estos chavos. Sale. Ahora, espérenme tantito. Miren, ustedes que están aquí adelante, mírenme acá. [Música] Número uno, tienen que perdonar a su papá, a su mamá. Yo algunos de ustedes sé que no tienen papá. Por ejemplo, tu papá se murió, ¿verdad? Tú tienes tu papá, pero no viven, no vives con tu papá. O sea, yo yo sé el el la vida de algunos, sé y pues eh supongo, yo sí crecí con mi papá, pero supongo que ser algo bien bien feo, ¿no? Y y luego lo más lo más feo
es cuando cuando te preguntan ahí en la escuela, oye, tu papá, híjole, o tu mamá, pero saben qué es lo primero que van a hacer, es perdonar. Y escúchenme bien, el perdón no es algo que ustedes sientan bonito, así que, ay, yo voy a perdonarlo, es que si no se siente bien feo, pero el perdón es una decisión, ¿se acuerdan lo que yo les dije ayer? O sea, tú decides perdonar o decides quedarte así todo amargado y que me voy de mi casa y para que le duela y voy a hacer esto. ¿Sabes qué? No,
no, no seas tonto. El que te vas a dañar eres tú. Porque escúchenme bien, la amargura, el rencor es un veneno que tú te tomas queriendo que se muera tu papá. No, hombre, el que se va a morir eres tú. Por eso es que tienen que sacar ese ese asunto de su corazón. Sí, hay hay un nivel, hay un momento en que ya uno no sabe qué decir. Uno quisiera decirles más cosas, pero es es uno está limitado, pero el Espíritu Santo no. Escucharon. El Espíritu Santo no está limitado. Ese ese es el que te
va inclusive mientras yo estoy hablando o estaba hablando, el Espíritu Santo te estaba diciendo algo. Entonces, primero van a perdonar a su papá, ¿sale? Y a su mamá. Cierran sus ojos, repitan esta oración. Yo los voy a guiar. Díganle, "Señor, abran su boca y díganle, Señor, te doy gracias. [Música] Porque reconozco que me una cosa me falta y en este momento es que perdone a mis padres. Y en este momento yo perdono a mi papá y aunque sea un borracho él, aunque sea un desobligado, aunque me haya abandonado, yo lo quiero perdonar en este momento
en el nombre de Jesús. [Música] En el nombre de Jesús, en el nombre de Jesús, yo perdono a mi papá, a mi mamá. Gracias, Señor. [Música] Gracias, Señor. Aleluya. Ahora vamos a hacer una segunda cosa, una segunda cosa, aunque ya lo hicimos hace rato, pero no importa. [Música] Ora por tus papás. Sale. Empieza. Dile, "Señor, te pido por mi papá. Señor, cámbialo. Señor, ayúdalo. Señor, él no te conoce o dice que te conoce, pero su vida su vida es no va de acuerdo a a lo que él dice. Él dice que es cristiano, pero no
es cierto. Pero tú, Señor, tócalo, conviértelo, transfórmalo. [Música] Gracias, Señor. Gracias, Señor. Aleluya. [Música] Gracias, Señor. Cualquiera que haya sido la el abuso que hicieron contigo, estás perdonando en este momento. que joven tienes que ser libre de otra manera, como ya estás entrando a la edad de que te empiezas a fijar en un chavo, una chava y al rato te enamoras, te quieres casar, quieres tener hijos y si tú no sacas ahorita eso, difícilmente vas a poder formar un hogar sólido porque luego tú vas a tener hijos ¿Y qué onda? ¿Les vas a hacer lo
mismo, ¿verdad que no? Tú no le vas a hacer lo mismo a tus hijos. Tú no los vas a abandonar, muchacho, que estás aquí cuando crezcas y te cases y tengas hijos. ¿Por qué? Porque esa cosa que te faltaba, tú le respondiste a Dios. [Música] Gracias, Señor. Todos los chavos que están sentados allá, pónganse de pie. [Música] Los que están allá, a lo mejor tú no estás aquí porque tú dices, "No, mis papás buena onda y todo." Pues qué bueno, pero a lo mejor hay alguna otra cosa que te falta. ¿Qué será? Oye, eh, ¿habrá
algo, reconocen? Levanten sus manos y reconocen que les falta algo los que están allá. Sí. Bueno, pues vamos a orar también con ustedes. Levanta tus manos a Dios y dile, "Señor, yo te doy gracias porque mis padres pues sí son buena onda, pero a lo mejor yo no he sido buena onda con ellos. Yo no les obedezco, soy inquieto, les contesto, les resongo y ellos son buena onda, pero Señor, bueno, ayúdame, ayúdame, Señor, ayúdame. Yo quiero cambiar también porque ese es el otro lado. Queremos que nuestros padres cambien, pero nosotros también somos responsables de nuestra
conducta. Y también tú dile a él, "Señor, yo también quiero cambiar, no solo mis papás. Yo también quiero cambiar, Señor. Yo quiero ayudarle a mi papá. Yo quiero echarle ganas en la escuela porque tu papá se esfuerza trabajando y te paga tus gastos de la escuela y tú despistado, no más piensas en otras Oh.