[música] [música] Miranda, ya era hora. [música] La rutina de Andy no presagiaba ninguna tormenta. El ritual del cepillo de dientes, el café apresurado y ese trayecto a pie entre el ruido urbano de siempre.
Era la calma antes de que su mundo se partiera en dos, mientras ella caminaba hacia lo desconocido. En otro punto de la ciudad, una renovada Emily Charton dominaba los flashes, convertida ahora en el nuevo epicentro de la industria. El destino de ambas estaba a punto de colisionar en un evento donde el periodismo celebraba a sus mejores exponentes, sin saber que la noche guardaba un guion muy distinto.
La mencionan como una de las candidatas al premio y por un momento da la impresión de que obtendrá la victoria que tanto buscaba. No obstante, justo en ese instante, los móviles de todos los asistentes empiezan a sonar. El nerviosismo se siente en el aire.
Pese a todo, se da a conocer el resultado. Andy Sax resulta vencedora. Sube a recibir el premio, pero su cara no muestra alegría.
Con mucha seguridad, aunque con un tono muy realista, admite que a pesar de ganar el trofeo más relevante de su vida laboral, también se ha quedado sin trabajo. Al igual que el resto de sus colegas, la firma ha comunicado un recorte gigante de 500 millones. por lo que su día soñado se transforma en una pesadilla.
Después, Andy queda con su gran amiga Lily, la cual trata de darle ánimos y recordarle lo que vale. Pero Andy no solo sufre por su situación, sino por la de todo su grupo de trabajo. Nadie sabe qué pasará.
Mientras tanto, el sector de la moda no para. Se nos presenta a Amari, la chica que ahora asiste a Miranda Presley y que va con ella a una pasarela relevante. Junto a ellas, Nigel sigue siendo el apoyo fundamental que maneja cada detalle en runway.
Y de pronto surge ella, Miranda, impecable y poderosa, bajando con un traje rojo que impone mucho respeto. Cada paso que da transmite mando, distinción y mucha fuerza, mientras los reporteros la graban desde todos lados. Sin embargo, tras ese aspecto perfecto, hay mucha tensión.
Nigel y Amari, la asistente nueva, platican sobre un conflicto que ya se está haciendo grande, un lío publicado por los diarios del sector que se ha vuelto muy popular en internet y que ataca directamente a Miranda. Aún así, ella tiene que actuar con calma. La función debe seguir.
Al acabar el día, Miranda se junta con su esposo Stuart, a quien le cuenta lo grave que es la situación, mencionando la idea del speed flash, esa rapidez tan salvaje del entorno digital que acaba con todo lo que encuentra. El prestigio que ha construido corre peligro. El teléfono no deja de sonar, hay muchos chismes, quejas de los que pagan publicidad y su fama empieza a caer.
Por otra parte, B. Rabbits y su hijo comentan como Rongway ha perdido la confianza de la gente. En medio de todo el lío en redes hallan algo que no esperaban, una grabación de Andy hablando de lo que de verdad importa en el periodismo.
En cambio, internet se ha llenado de burlas sobre Miranda Presley, criticando su estilo y su peso en el medio. Las cosas han cambiado y no a su favor. Es ahí cuando Andy recibe una llamada que no se esperaba.
Es B Rabbits. Él tiene claro que ella busca empleo, pero sobre todo sabe que la revista necesita a alguien como ella. La propuesta es muy fuerte.
Ganará el doble que antes. Tendrá libertad para crear y dinero suficiente para hacer reportajes de verdad con gente muy capaz. Andy lo habla con sus antiguos compañeros, quienes le dan una idea atrevida.
Redactar un volumen que cuente la historia real de Miranda Presley. Andy tiene dudas. sabe que dar ese paso traería problemas que no tienen vuelta atrás.
Al amanecer, Andy vuelve a Rungway, el sitio del que se fue hace tiempo ahora la recibe de una forma muy distinta. Se siente agradecida, pero segura de sí misma al entrar con otra actitud. Miranda, como siempre hace como si no supiera quién es ella, pero Andy no se asusta.
Le aclara que ha sido empleada como jefa de sección directamente por B. Rabbits. Sin que ella lo supiera, el ambiente se pone muy tenso.
B. Rabbits ha tomado un riesgo grande. Piensa que Andy Sax es la única persona que puede cambiar la mala imagen del Speedfash y tal vez rescatar lo que queda de la revista.
Miranda no tarda en actuar. En cuanto Andy llega a Runway, agarra el teléfono y hace una llamada muy fría y directa. Del otro lado está Ashley.
Sin dar vueltas, Miranda le dice que está fuera de la empresa, luego cuelga y con mucha tranquilidad le da la bienvenida a Andy, dejando ver que su llegada ha causado un despido. Echar a Ashley es una prueba de mando clara y dura. Poco después, Miranda, Andy y Nigel hablan del próximo paso.
Tienen que encargarse de charlar con uno de los clientes que más dinero deja en la revista, que aporta casi el 16% de las ganancias por anuncios. No es solo una charla, se juegan el futuro. Al entrar en las oficinas de Dior, todo se vuelve incómodo.
Allí se cruzan con Emily, que ahora tiene un puesto muy alto en el mundo de los artículos de lujo. Andy se presenta con Porte como la nueva jefa de temas especiales de Runway. La charla sube de tono rápido.
Andy admite que algunos fallos recientes de la revista fueron un error buscando arreglar las cosas, pero Emily es muy tajante sin gente que pague publicidad, Rongway deja de existir. Las condiciones que ponen son difíciles. Piden al menos tres hojas de mensiones y cinco hojas centradas solo en la marca con mucha visibilidad.
Miranda, aunque no le gusta, acepta. No hay sitio para el orgullo cuando se trata de no quebrar. Al irse, Miranda toma otra decisión pensada.
No deja que Andy entre en su coche. La manda a casa en transporte público para marcar quién manda y poner distancia. Emily mira lo que pasa.
Nada de esto es por casualidad. Esa noche Andy llega muy cansada. En un comentario que muestra cómo ha cambiado, cuenta que antes usó ropa muy cara de Chanel en París, pero que acabó regalándola.
Para ella, ese ambiente ya no pegaba con el tipo de periodismo que deseaba hacer. Amari, muy molesta, no entiende cómo alguien dejaría pasar algo así y se va bastante enfadada. Un rato después, Nigel llega con una sonrisa y ropa nueva.
Le dice de broma que casi se la robó. Son prendas de la temporada que viene para ella. Es su manera de decirle que le guste o no, ella pertenece a ese mundo.
Comiendo, Nigel le cuenta una verdad amarga. Runway ya no es una revista de verdad hace años. Ahora es solo contenido digital que la gente mira rápido sin prestar atención.
Antes se tardaban semanas haciendo fotos en África. Ahora solo se hacen sesiones cortas en estudios rápidos para un público que solo desliza el dedo en la pantalla. La caída es muy clara.
Además, le cuenta que B. Rabbits quería poner a Miranda como la jefa máxima de contenidos para darle más poder, pero el lío del Speed Flash le ha quitado fuerza. Andy, con un poco de sarcasmo, comenta que tal vez su llegada es lo que hacía falta para arreglarlo todo.
Al día siguiente, Andy se acomoda en su despacho nuevo y conoce a su ayudante. Mientras se va instalando, ve algo que dice mucho. Miranda cuelga ella misma su abrigo, un gesto que parece pequeño, pero es importante.
Los de personal se han metido por muchas quejas recibidas. Ya no puede tirar sus cosas a los demás como solía hacer. Hasta el mando de Miranda tiene topes ahora.
Por otro lado, el hijo del dueño sigue intranquilo, aunque acepta que Andy ha logrado que la revista se vea un poco mejor con un buen texto, la gente sigue criticando y la mala fama no se va. Más tarde, Miranda hace una junta con su gente. Se nota que está muy quemada.
Ninguna idea le parece buena. En ese momento tan tenso, Andy habla diciendo que su texto ha hecho que la gente empiece a ver las cosas de otra forma, pero Miranda la frena en seco. Le dice que su trabajo es hacer cosas que la gente consuma de verdad y que hasta que eso no pase en serio no debe hablar.
La atención crece. Andy se siente mal y busca a Nigel. Él con mucha calma le da un consejo corto pero útil.
En este negocio no sirve tener la razón, hay que demostrarlo. Y el único camino es trabajar mejor que el resto. Andy se mete de lleno en sus tareas.
se queda toda la noche escribiendo y puliendo cada frase como si le fuera la vida en ello, porque realmente es así. A la mañana siguiente, muy cansada, pero con ganas, se ve de nuevo con Emily Charlton. El encuentro es algo incómodo, pero muy sincero.
Emily, con mucha honestidad, le relata que se separó de un tipo muy egocéntrico y que ahora cuida de dos hijos. Su realidad es otra, pero sigue teniendo las mismas ganas de ganar. Andy, por su parte, cuenta que se fue de Nueva York hace 15 años, que no pasó por el altar y que sigue sola.
Su vida íntima es una duda. Sus hijos son solo una opción guardada para el futuro. Es una plática muy personal sobre elecciones complicadas y rutas que no se tomaron.
Emily, que llaman Dior, le da su visión de cómo están las cosas hoy. Los logos y las fotos lo son todo. No es solo ropa, es un modo de hablar.
Las marcas definen a las personas y dicen quién tiene éxito o poder. Antes de marcharse le da un consejo vital. Si quiere salvar Rangway tiene que escribir como nunca, no puede fallar.
Mientras la presión es mayor, B. Rabbits discute con Miranda Presley. Los textos no funcionan, los ataques siguen y la revista pierde nombre.
Miranda, muy enfadada, va a buscar a Andy para reclamarle, pero Andy esta vez no se queda callada, la corta con decisión y le cuenta que está por lograr algo que podría dar la vuelta a todo. Una charla con Sasha Burns, alguien tan importante que hasta Miranda cree que es imposible de alcanzar. Desde ese punto, Andy se vuelve muy insistente, busca, llama a conocidos y no para hasta que consigue hablar con Sasha Burns.
Le deja muchos recados con la idea fija de no rendirse. Al mismo tiempo, Lily trata de que ella recupere su vida fuera de la oficina. La lleva a conocer un piso nuevo pensando que Andy se merece vivir mejor.
Allí, Andy se topa con Peter, un chico que trabaja en la obra. Es un encuentro rápido, pero se queda con su cara. Lily, que es muy directa, quiere buscarlo en redes para saber quién es, pero Andy no puede parar.
Vuelve corriendo a Rangway y busca a Miranda. Con mucha fuerza le comunica que ya tiene la entrevista. Las dos van juntas a ver a Sasha Burns.
Esa charla es un cambio total. Sasha, que no es para nada superficial como se pensaba, cuenta una nueva forma de ver las cosas. Ahora que posee todo, su meta es desprenderse de lo material.
Quiere ayudar y dejar una huella distinta. Además, nota en lo que escribe Andy una verdad que no es común. Su forma de expresarse, dice ella, tiene un sentido real que ya no se encuentra.
Antes de acabar, Sasha da una noticia bomba, se va a casar y le da la primicia a Rangway. Miranda acepta el momento. Andy por fin si ha hecho algo muy grande.
Con ese ánimo, Andy vuelve al edificio que vio antes y compra el piso. Esa noche sale a comer con Peter. En un plan más tranquilo, Andy cuenta una idea que le da vueltas.
hacer un libro sobre alguien con tanto poder como Miranda Presley, pero no algo sucio, sino un trabajo elegante que cuente la verdad sin hundirla. Es entonces cuando decide que lo va a redactar. Días después, Andy se entera de que Miranda la ha invitado a Los Hamptons.
El lío es que no tiene ropa que pegue con el sitio. Pide ayuda a Nigel, que al principio no quiere, pero al final acepta porque sabe que Andy está en lo más alto. Ahora llega el fin de semana.
En una comida muy fina, Andy tiene un descuido y mancha el traje que le prestaron. Trata de limpiarlo rápido, pero justo ahí aparece Miranda. Lejos de estar fría como siempre, Miranda le cuenta algo muy relevante.
B. Rabbits, por fin ha decidido que ella sea la jefa global de contenidos y lo anunciará en su fiesta de cumpleaños. Es una condecoración que se esperaba desde hace mucho tiempo.
Sumado a esto, le comenta a Andy que su área, la de reportajes especiales, contará con más fondos y casi como un secreto dicho en voz baja, le admite que siempre tuvo la certeza de que ella llegaría muy lejos. Esa misma noche, durante el festejo de If Rabbits, Andy se presenta junto a Peter. Ya no queda nada de aquella ayudante falta de confianza.
Ahora es una figura esencial en una partida mucho más compleja. Pronto Andy haya una nueva jugada en este tablero. Emily Charton tiene un romance con Benji Barns, un empresario de gran peso en el sector del lujo y que además es el antiguo esposo de Sasha Barns.
Los hilos empiezan a cruzarse de una manera peligrosa. En esa velada, Andy y Nigel se toman algo en un extraño momento de paz. Entre pláticas íntimas, Andy no aguanta las ganas de preguntarle cómo pudo superar la traición de Miranda en París cuando ella prefirió apoyar a Jacqueline en lugar de a él.
Nigel, con una calma algo triste le contesta que hay peleas que uno simplemente acepta y deja atrás. Su fidelidad, pese a los golpes, sigue ahí. Poco después, Emily llega y les presenta formalmente a Benji.
Ese ambiente lleno de tirantes se corta de golpe cuando Irf Rabbits sufre un ataque al corazón. El pánico se apodera del sitio y al poco tiempo se anuncia lo peor, ha muerto. El fallecimiento hace que Rangway tiemble desde sus bases.
El hijo del dueño se junta con Miranda Prisley y le recuerda que fue su abuelo quien la trajo a la revista, que luego IRP hizo crecer ese legado y que ahora solo están ellos para defenderlo. No obstante, con la partida de IRF, el nombramiento de Miranda como jefa mundial de contenidos queda en el aire. A pesar de la tristeza, la empresa no se detiene.
Runway comunica que se unirá a Milán para una pasarela gigante que definirá el rumbo de la publicación. Miranda será quien abra el acto con unas palabras, pero en la oficina el equipo se hace la pregunta obvia. ¿Qué va a pasar con la revista ahora que el jefe no está?
Miranda intenta calmar las aguas, pero Jay Rabbits la interrumpe al llegar con una postura gélida y calculadora. Le dice que siempre le ha gustado su despacho, sobre todo por lo que se ve desde la ventana. Luego la cita en el comedor de empleados, un sitio al que Miranda nunca ha bajado en todos sus años ahí.
Su sola presencia causa un silencio muy pesado. Todos miran, pues es un mensaje claro de que las normas han cambiado. En ese lugar, Jay le presenta a unos asesores nuevos que no vienen a echar una mano, sino a cambiarlo todo.
Mientras tanto, Andy queda con un excompañero del diario para hablar de Miranda, pero su ayudante la interrumpe para decirle que ha grabado a escondidas la charla entre Miranda y Jay. Andy oye el audio y lo que descubre da miedo. Jay quiere recortar todo, bajar los gastos y quitar secciones clave como la de especiales o moda.
Quiere una runway pequeña y muy distinta. Andy le cuenta esto a Nigel, pero él actúa como si no le importara, tal vez por cansancio o porque ya sabe cómo terminan estas cosas. Buscando entender qué hacer, Andy le relata todo a Peter.
Él, basándose en su trabajo con los edificios, le dice que las transformaciones no se pueden evitar. Así como él cambia solares en construcciones, los negocios también se renuevan. Pero la charla se vuelve una pelea cuando Andy duda del valor de los lujos, creando un choque de ideas entre los dos.
Decidida a hacer algo, Andy va a buscar a Miranda a su casa. Stuwart la deja pasar y la lleva ante ella. Andy busca soluciones y una estrategia para que Rangway recupere su brillo, pero Miranda, distante la frena con cortesía y le dice que se vaya a su casa a dormir, que ese problema no es de ella.
Esa noche Andy saca toda su rabia escribiendo. Durante horas redacta planes y futuros posibles, pues no piensa dejar que la revista se hunda sin pelear. Al día siguiente, la realidad golpea con fuerza.
Nigel cuenta cómo será el desfile. El presupuesto ha caído al suelo. Una estrella ha cancelado y las órdenes son estrictas.
Se acabaron los coches lujosos. Ahora irán en transporte básico. Los vuelos en primera clase se terminaron para todos, incluso para Miranda, quien ahora debe viajar como una persona común.
Y aunque no diga nada, esta vez no tiene forma de evitarlo. Al aterrizar en Milán, el cambio se nota enseguida. Andy ve a Emily en una tienda cara donde Benji gasta dinero sin control en ropa y joyas.
Es la muestra del poder en su estado más puro. Horas más tarde, ya de madrugada, Andy y Emily se cruzan otra vez en un encuentro lleno de tensión y peligro. A lo lejos, Miranda las mira.
No necesita que le digan nada. Ella ya sabe que algo pasa. Andy lleva a Emily a su vivienda y allí todo se pone más raro cuando aparece Jay Rabbits.
Las piezas se van uniendo, aunque nadie diga nada claro todavía. Al volver al hotel, Nigel nota que Andy está distinta y le exige saber la verdad, pero Miranda llega y corta la charla. Aún no es el momento.
Después, el grupo visita el lugar de la cena con los clientes más ricos, un sitio precioso, pero lleno de nerviosismo. Ahí Miranda suelta una frase muy dura que los humanos están hechos para traicionar. Poco después, Andy decide que no puede callarse más.
Busca a Emily y le confiesa que cree que Miranda ya sospecha de ellas. Ambas deciden ir a enfrentarla. Cuando llegan ante ella, el aire casi no se puede respirar.
Andy cuenta la verdad. Benji Barns va a comprar Runway porque Jay aceptó el trato. Pero lo que Andy creía que era una ayuda, Miranda lo ve como una traición.
Andy intenta explicarse, pero Miranda le pide a Emily que hable. Emily se queda callada un segundo y luego confirma que el plan era que Benji comprara la revista para que ella, Emily, se convirtiera en la jefa dejando fuera a Miranda. La pelea sube de nivel cuando Emily admite que antes hizo trucos para que Dior la contratara y así quitarse del medio.
Miranda reconoce que Emily es lista y guapa, pero le dice que no tiene visión de futuro, que solo sabe vender él. Ahora Emily admite con dolor que quizás tenga razón y se marcha. Andy queda en shock sin saber a quién ser fiel.
Minutos después, Andy recibe una llamada de su antigua amiga diciéndole que su idea del libro ya tiene una oferta de $350,000. Es mucho dinero, pero Andy dice que no porque siente que sería traicionar a Miranda. En otra escena, Miranda busca a Benji para pedirle que cuide la esencia de Rongway, pero él es cruel y le dice que todo será reemplazado, incluso que en el futuro la inteligencia artificial hará el trabajo de los diseñadores.
Esa noche, Miranda se quiebra en la intimidad con Stuart, preguntándose si su tiempo ya pasó y si debe irse. Él, con mucha paz le recuerda que tiene hijas y una vida fuera, incluso un perro que apenas conoce. le dice que la decisión es suya, pero que la tome después del desfile.
A la mañana siguiente, Miranda entra en el cuarto de Andy sin avisar. Es el día del evento. Mientras Miranda va hacia allá, Andy se pone a trabajar como loca, haciendo llamadas y moviendo contactos en un plan secreto.
En el sitio, Miranda saluda a Lady Gaga, la estrella de la noche, con una sonrisa irónica, sabiendo que ella está ahí solo por el trato que hizo Nigel. Luego Andy llega y le dice a Miranda que lo logró, que el plan salió bien. Sin embargo, Miranda debe abrir la gala y Andy le propone algo loco, que se vayan y que alguien más hable, sugiriendo a Nigel.
Miranda lo piensa, se acerca a Nigel y tras preguntarle si alguna vez se sintió poco valorado, le entrega el mando de la noche. Le dice que él abrirá el desfile con el discurso que él mismo escribió y se despide con un beso cariñoso. Miranda, Yandy se van dejando todo en manos de Nigel.
La fiesta empieza. Lady Gaga actúa y Nigel da un discurso precioso que une a Rungway con la moda italiana. Al día siguiente las cosas vuelven a girar.
Emily quiere ser la portada de la revista y habla con Jay, pero él recibe una llamada y anuncia que ha vendido todo el grupo porque le hicieron una oferta mejor. Resulta que Sasha Barns es la nueva dueña y se reúne con Miranda y Andy para decirles que tendrán todo el dinero y la libertad para demostrar de qué son capaces. No es solo sobrevivir, es reinventarse.
Más tarde, Miranda le dice a Andy una verdad incómoda. ¿Qué debería escribir ese libro por los 350,000? Porque es necesario que se cuente todo, lo bueno y lo malo para que su legado dure más.
Andy no está segura, pero Miranda la convence. Días después, Andy le lleva regalos a Lily y hace las pases con Peter, decidiendo volver a intentarlo. Luego se ve con Emily, que ahora tiene el pelo rubio y trabaja en coach.
Emily le pide perdón y admite que siempre quiso ser su amiga. Su romance con Benji terminó y ya no tiene tanto poder. Pero Andy le da ánimos diciéndole que ella es un icono y siempre saldrá adelante.
Finalmente, Andy regresa a Rangway, recibe su café y se junta con Ayel como iguales. Él le confiesa que fue quien la recomendó desde el principio, que nada fue por azar. Con el equipo renovado y a Mari en un mejor puesto, la revista no solo sigue en pie, sino que ha cambiado para mejor.
Así termina esta historia. M.