Hola, ¿qué tal? Te doy la bienvenida a la primera clase de este curso de introducción general a la filosofía, en el que nos adentraremos en la filosofía para tener un conocimiento general de qué estudia, cuáles son sus épocas, cuáles son sus métodos, sus corrientes y sus más grandes pensadores. Antes que nada, quiero contarte un poco acerca de la dinámica del curso; buscaré que la exposición que haga en clase sea suficiente para que entiendas los temas de forma completa, por lo que no te pediré lecturas ni tareas.
Pero en algunas clases te haré lecturas sugeridas, por si gustas ir a un texto a profundizar sobre el tema visto; también he de decirte que este curso está pensado en que no sabes absolutamente nada de filosofía, por lo que no te preocupes por no haber tenido contacto con ella o solamente un ligero acercamiento a esta disciplina durante el curso. Veremos tanto etapas y corrientes filosóficas como a algunos de los más grandes filósofos y el pensamiento que desarrollaron. El orden y el criterio para escoger a los filósofos que veremos y no a otros no obedece a la importancia de cada uno de ellos sino al protagonismo que tienen en una historia de la filosofía que pueda conectarse con un hilo de ideas al que cada filósofo responde; pero hay que decir que vamos a dejar a muchísimos filósofos sin mencionar, ya que si lo hiciéramos, este curso duraría años, y bueno, considero como un comienzo adecuado para este curso tocar en esta primera clase el objeto de estudio de la filosofía, o la falta de objeto de estudio que hay en ella, porque seguramente alguna vez te has preguntado qué es lo que estudia la filosofía exactamente, y he de decirte que ese es un problema para la filosofía misma, ya que responder a ella no es tarea fácil.
La respuesta a este interrogante ha variado de época a época y de autor a autor, lo cual te quedará más claro en esta clase. Comencemos por la palabra misma: de filosofía, el término está compuesto por “filos” que podríamos traducir como “amor”, y “sophía” que significa “sabiduría”. El amor por la sabiduría es el significado etimológico de esta disciplina, y podremos observar, desde el quehacer filosófico de los antiguos griegos, que el amor a la sabiduría no implica ser sabio, sino buscar serlo, ir tras la sabiduría.
Sócrates mismo se sabía ignorante y, en sus conversaciones, lo que pretendía no era más que encontrar un verdadero saber, una certeza que pudiera posear. Ahora bien, tenemos ante nosotros un primer problema: ¿qué es la sabiduría? Llamamos sabio a aquel que tiene un gran cúmulo de conocimientos, por ejemplo, a nuestros abuelos o personas de la tercera edad; los consideramos sabios porque tengan o no estudios académicos, han tenido un sinfín de experiencias que les permiten darte más de un consejo útil sobre la vida y actividades diarias.
Sin embargo, también llamamos sabio, en algo en específico, a aquel o aquella que acumula conocimientos teóricos y/o prácticos sobre un área en específico; los médicos, por ejemplo, cursan una larga carrera en la que adquieren conocimientos sobre anatomía humana, enfermedades y fármacos, todo ello para combatir estas enfermedades, y además tienen prácticas que aterrizan esos conocimientos teóricos. Aquí encontramos una clase de conocimientos que se distinguen a los que comparten las personas de la tercera edad, ya que, si bien nuestros abuelos pueden darnos útiles consejos sobre múltiples acontecimientos, etapas o temas de la vida, esa experiencia que acumulan no les permite hacer un médico, ya que para eso se necesita un saber científico sobre medicina, un conocimiento que se alcanza únicamente en la academia. Pues bien, de esa clase de conocimiento hablamos cuando hablamos de filosofía: de un conocimiento con rigurosidad, metódica y que busca certezas y verdades capaces de ser fundamentaladas.
Sin embargo, la medicina tiene un campo delimitado de estudio: la anatomía humana, sus enfermedades y los métodos para ponerles remedio; de la misma manera, la física tiene su objeto de estudio: el mundo de los fenómenos físicos; la química tiene el comportamiento de los elementos químicos y las interacciones que tienen entre sí; el derecho estudia la norma jurídica, sus aplicaciones y sus dificultades, etcétera, etcétera. Cada de estas disciplinas que encontramos hoy en día en un listado curricular universitario tiene un objeto o un conjunto de objetos de estudio delimitados; de eso precisamente carece la filosofía, y no por un defecto suyo sino por su propia naturaleza. ¿A qué me refiero con esto?
Los primeros filósofos, los filósofos griegos, se preguntaban por el arjé del mundo; el arjé es el elemento que está detrás de la naturaleza, por un principio que dé cuenta de la naturaleza y la sostenga. Nos representamos al mundo en su conjunto como un mundo natural hecho de materia y sometido a cambios, el cual debe tener, para hacer ese conjunto algo que lo sostenga que sostenga esa lógica del cambio; eso es lo que buscaban los primeros filósofos. Si te das cuenta, la filosofía da sus primeros pasos no sobre objetos o actividades específicas, como la cura para la gripe, la reparación de un automóvil, la condimentación de un alimento, sino por los fundamentos últimos de la realidad.
Estos primeros pasos son, a su vez, el carácter que la filosofía va a tener durante toda su historia: la de enfocarse en los temas más fundamentales. Sin embargo, hay que advertir otra cosa en la Edad Antigua: no existían disciplinas específicas y delimitadas como hoy las tenemos; no tenían ciencias particulares, tampoco disciplinas técnicas ni ingenierías; investigar y conocer la naturaleza desde la forma en que un pájaro puede volar, hasta el elemento que permite a los ecosistemas funcionar de manera cíclica, era alcanzar sabiduría. Aunque hubiera una sabiduría más técnica y otra más general, hacer ciencia en la antigüedad era hacer filosofía.
Pero, conforme fueron avanzando las ciencias durante las épocas de la humanidad, las ciencias fueron sabiendo cada vez más sobre sus objetos, y al indagar más y más en ellos, se hicieron necesarias nuevas ramas científicas que, por su especificidad, parecían ser totalmente diferentes a la filosofía. Así, el conocimiento en medicina posibilitó dividirla, a su vez, en oncología, psiquiatría, pediatría, etcétera; el derecho se dividió en derecho constitucional, derecho civil, derecho mercantil, derecho penal; el conocimiento profundo de una disciplina ha hecho necesaria la diversificación de sus ramas para una ampliación específica de cada uno de sus saberes. Por ello, creemos distinguir claramente entre el mecánico, electricista, el físico, matemático y el filósofo, pero, como podemos observar en esta ramificación, todas las ciencias están relacionadas con sus áreas, a la vez que se relacionan con la filosofía.
La distinción entre filosofía y ciencia matemática, entre filosofía y física o entre filosofía y derecho parece fundamentarse en una diferencia esencial, pero en realidad es una diferencia gradual. La diferencia está en el grado de particularidad o generalidad del tema de estudio de estas disciplinas; hoy hablamos de filosofía como el estudio de lo general y lo fundamental, esto, en vía clara del uso de la razón por la vía racional, así la filosofía de la ciencia que estudia los fundamentos de la ciencia, los métodos de la misma y la lógica que sigue en el quehacer experimental, hay filosofía política, en donde se estudia el significado y fundamento del poder, su uso, su legitimación en el Estado y las formas en que se organiza; existe la filosofía del derecho, la cual estudia sus conceptos más fundamentales como la ley, la ley jurídica, cómo está la ley jurídica, se diferencia de otras leyes científicas que alcanza, tiene esta ley en el mundo físico y fáctico, etcétera; y, por encima de estas filosofías, existen ramas filosóficas más generales que veremos más adelante en otra clase, como la epistemología, que se encarga de estudiar las formas en que generamos conocimiento y los tipos de conocimiento que hay; la ética, referida a las acciones humanas y sus finalidades; la estética, referida a la experiencia que tenemos al contemplar una obra de arte o un paisaje bello; la ontología, la metafísica, la axiología, entre varias otras. Pero, como podemos ver, y esto es como quisiera concluir esta primera y corta clase, la filosofía tiene el carácter de enfocarse en lo fundamental de cada uno de los saberes y del saber en general, lo que nos permite encontrar el carácter común de la filosofía, desde la antigüedad es que no existía una distinción entre filosofía y ciencia, y la filosofía moderna es la generalidad de los temas de la misma; la filosofía se pregunta por el fundamento de los conocimientos diversos sobre el mundo y por el fundamento del mundo mismo, indagando si ese fundamento es la creación divina, la expresión de la voluntad, el ser, o incluso si esa fundación no existe y es un relato que nos generamos para poder sentir control sobre la enigmática existencia.
Bien, espero que con lo dicho hasta ahora te haya quedado más menos claro lo que estudia la filosofía y la dificultad con la que nos topamos al querer enunciar su objeto de estudio; en la siguiente clase veremos las épocas de la filosofía, épocas que organizan corrientes y filósofos en un orden cronológico; esto lo veremos para que tengas un panorama general de quiénes fueron los filósofos antiguos, los medievales y los modernos durante la historia, lo cual te va a ser muy útil al lanzarte al estudio de la obra del pensador de tu preferencia. Por ahora, eso es todo en esta clase; en esta ocasión, por el tema introductorio de la introducción, no habrá lectura sugerida, pero si tienes alguna duda, recuerda que puedes escribirme al WhatsApp y trataré de responderte lo antes posible. Este es otro de los beneficios por ser miembro del Canal; nos vemos, entonces, en la siguiente clase.