Creo que muchas de las personas, así como [música] en aquel momento, están acostumbradas a siempre decir que sí, aunque esto les conlleve a hacer cosas que no les gusten. Así me pasaba, no lo voy a negar. Pero también con la vida aprendí a poner límites, a entender que hay otras respuestas, porque cuando uno siempre cede, al final uno termina perdiendo.
Por ello, aunque el precio sean amistades, [música] relaciones, en ocasiones es bueno decir que no, porque la prioridad siempre seremos nosotros mismos. Lamentablemente aprendí a la mala. Creo que muchos aprendemos de esa forma.
Por ello es que voy a contarles que hace algunos años, justo cuando salí de la universidad, empecé a trabajar en una empresa [música] y me empezaron a pagar bastante bien. Yo era un hombre soltero, sin compromisos. Mis papás pues no les iba nada mal, por lo tanto no me pedían dinero para renta, para servicios en la casa y de esa manera me quedaba a mí todo mi dinero.
Tampoco fui un hombre de vicios. Llevaba una vida demasiado tranquila y quizá para algunos [música] hasta aburrida. Fue por esa razón que pude ahorrar bastante dinero en 2 años, lo suficiente como para montar un negocio.
Pero no por esto dejé el trabajo. Llevaba a mi empleo y a la par el negocio, pues contraté una persona de confianza que lo atendiera. Yo solo me encargaba de administrarlo, de surtirlo, de analizar un poco el terreno de ventas para poder hacerlo crecer.
Y en efecto así fue. Dos años más tarde ya tenía otro negocio y ambos funcionaban bastante bien. [música] El primero era una ferretería bastante bien surtida y muy bien aclientada.
El segundo negocio era una tienda de ropa y para mí era fácil mantener todo a la vez, tanto el trabajo como los dos negocios, pero también debo dar a entender que esto me pasaba factura. Después de un tiempo sí empecé con el cansancio, con esa necesidad también de hacer algo distinto en mi vida, algo a nivel personal. Y pues ya estaba en la edad de pensar en una mujer en familia, pero también reconocía que no tenía el tiempo de andar por ahí de Casan Nova.
Pero, ¿saben? A veces basta en la vida con desear algo para que esta te ponga enfente una solución o un camino. Y en mi caso, me puso a una mujer justo frente a mis ojos.
Aquella mujer se llamaba Janette. A ella la contraté para que atendiera mi negocio de ropa. Muy bonita, de hecho, bastante.
Eso sí, era una chica sin estudios, apenas y tenía creo que la secundaria, pero era una mujer bastante tranquila, muy agradable. Siempre estaba muy seria, muy reservada. Hacía todo lo que yo le pedía.
Si le daba indicaciones de que acomodara de cierta manera los aparadores, ella lo hacía y eso me gustaba. Al menos en el trato de patrón empleado, siempre preferí que obedecieran, que entendieran que mis negocios yo mandaba. Pero poco a poco la relación con Janette fue evolucionando.
Debo admitir que me fui enamorando poco a poco. Además, sabía que Janette tenía como unos tr meses que había terminado con su novio. Por ello creí oportuno un día solo para ver qué pasaba, invitarla [música] a salir.
Lo hice por comodidad más que nada porque finalmente Janet ya estaba ahí. Además era una mujer bastante normal. No se veía como una mujer presumida o como de esas aspiracionistas que quieren hacerlo todo fácilmente con su imagen, vendiéndose en las redes sociales enseñando las nalgas como si fueran un producto.
Janed era distinta. Era una mujer que aparentemente estaba muy centrada. Y aquella noche, como acostumbrábamos ya a platicar, justo cuando llegaba yo para hacer el corte de caja, me tomé el valor para hacerle la invitación.
Disculpa, Janet, pero la verdad me caes muy bien. Perdóname si soy muy directo, pero así soy yo. Por esto es que te quiero preguntar si te gustaría salir conmigo.
Honestamente, me gustas y quisiera conocerte más. Y de antemano te digo [música] que me gustaría que fueras mi novia. Sin embargo, debo decirte que cualquier decisión que tomes no va a cambiar nuestra relación laboral.
Esto es algo muy personal mío. Así que, ¿cuál es tu respuesta? ¿Te gustaría salir conmigo?
Janette se puso muy roja. Ella era agüerita así como de esas chapeteadas. Y aunque estuvo callada por un instante después me respondió, "No sé qué decirle, señor Daniel.
[música] Mire, yo acabo de salir de una relación hace algunos meses y aunque siento que ya lo he superado, [música] de alguna manera siento que aún es muy pronto, pero puedo salir con usted, aunque no le prometo nada. Lo que sí no le voy a negar es que me parece muy guapo y sí también me gusta. Solo que mi corazón no sé si aún esté listo.
Pero al menos, señor Daniel, una cerveza si le acepto y ya después veremos qué pasa. Mi corazón se aceleró de alegría. Me puse muy contento y quedamos que al viernes que venía entonces saldríamos a [música] tomar algo y ahí empezaríamos a conocernos más.
Estuve muy ansioso antes de la fecha. Cuando llegó el viernes, yo me fui bien arreglado. Salí de mi oficina y a diferencia de lo que esperaba, Janette iba vestida impresionante, con un vestido corto que dejaba ver sus bonitas piernas, [música] unos tacones altos y un escote discreto, pero que me daba una buena vista de los atributos que poseía.
Llevaba un peinado bien alisado, un perfume bien rico, un maquillaje bastante bien aplicado. Aquella mujer ni siquiera daba la pinta de ser una mujer pobre como ella. decía, al contrario, se veía como una mujer de revista de esas de modas.
Quedé bastante impresionado y no se lo pude ocultar. Te ves bellísima, Janette. De verdad que me impresionas.
Créeme que será un placer que me acompañes [música] a salir esta noche. Te aseguro que no la vamos a pasar muy bien. Por dentro ya me hervía la sangre.
Tenía muchas ganas de besarla, de abrazarla, de hacer la mía. Pero contra todo pronóstico, aquella noche la pasamos bastante bien, demasiado bien. De hecho, fuimos a bailar, a beber un poco, pero cuando le hice la propuesta a Janette de que fuéramos a otro lugar, ella me dio un rotundono y me dio una explicación.
Es la primera vez que salimos, señor Daniel. Por favor, no quiera llevar las cosas a prisa. [música] Deme mi tiempo para pensármelo, porque entrar en una relación es algo muy serio.
Así que no se acelere, vaya más despacio y verá cómo [música] podemos llegar a algo bonito, algo duradero. Aquello me costó bastante porque de verdad tenía mucho tiempo sin estar con una mujer. Me tuve que ir a mi casa bien triste, bien aguado, sabiendo que las cosas no habían salido del todo bien, al menos no en el terreno de la intimidad.
En todo lo demás creo que sí. Creo que pude complacer bien a Janette. Los siguientes días Janet estaba muy seria.
Si hablábamos y todo, sin embargo, yo tenía la espinita de que algo no le había gustado. Pero para ello tomé una estrategia, una estrategia bastante clásica. Fui a una joyería y le compré un collarcito.
Era de oro, no era tan tan caro, sin embargo, valía bien. Y justo el siguiente viernes se lo hice entregar a Janette. Después que llegué de la oficina a hacer corte y a platicar con ella, le pedí que cerrara los ojos, la coloqué frente al espejo y entonces le coloqué el collar sobre su cuello.
Abre los ojos, Janette. Mira, te compré este regalo. En cuanto lo vi en la tienda, supe que se te vería precioso.
[música] Combina con el tono de tu cabello y con la belleza de tus ojos. De verdad que me gustas, Janette. ¿Por qué no me aceptas una cena ahora mismo?
Si gustas puedo avisar en tu casa, hablar con tu mamá para que te deje llegar un poco más tarde. [música] Tú sabes que yo voy a responder siempre por ti. Si esto estás conmigo, si tú me aceptas, [música] entonces voy a poner el mundo a tus pies.
Janette se sorprendió bastante con mi regalo porque era algo nada barato y entonces me dijo que sí, que si aceptaba salir conmigo. Muchas gracias, señor Daniel. De verdad que este regalo es precioso, pero no se hubiera molestado.
Y respecto a su invitación, [música] sí acepto. La verdad es que la pasé muy bien la vez pasada y tenía miedo de que usted ya no volviera a invitarme a salir. No andábamos muy vestidos a la ocasión, por lo tanto simplemente fuimos a una barra a tomar unos tragos.
Estuvimos ahí platicando y riendo. Me encantaba cómo sonreía esa mujer, de verdad era preciosa. Y pues ahí fue cuando le di su primer beso.
Ni siquiera se lo pedí ni le avisé. Simplemente me acerqué, la miré a los ojos y la besé. Y Janette me correspondió.
Aquel beso fue dulce, fue demasiado bueno. Tanto que no solo nos dimos uno, sino fueron varios. En esa ocasión bebimos un poco más.
Las cosas se subieron de tono y por lo tanto le dije a Janette que ya era buena hora para marcharnos. Yo ya no tenía ganas de pedirle que se fuera conmigo a un lugar más íntimo por miedo a que me rechazara. Sin embargo, íbamos en el auto y por el camino que estaba muy solitario, encontramos un pequeño valdío y me sorprendió algo que [música] me dijo Janette.
¿Por qué no estaciona el auto ahí, señor Daniel? Ahí donde está oscuro. Quiero darle una sorpresa, una que le va a gustar.
Jamás me imaginé que Janet me pidiera algo así. De verdad me sorprendió, pero le hice caso y también le pedí otra cosa. Por favor, ya no me llames, señor Daniel Janet, [música] dime, Daniel, por favor, hagámonos a la idea de que serás mi novia y que entonces tendremos mucha confianza entre nosotros.
Y ahora, respecto a lo que me pides, con gusto lo voy a hacer. Metí el automóvil en aquel lugar y en eso ya cuando lo estacioné, Janet se bajó, se fue para la parte de atrás de los asientos, la seguí, me metí al vehículo, me senté en el asiento y entonces Janet empezó a desnudarse, a quitarse la ropa frente de mí. Había poca luz, pero alcancé a apreciar su bello cuerpo, cómo lo estaba desnudando.
Ella también empezó a bajar mi pantalón y entonces se sentó sobre mí. empezó a besarme y a pedirme que la tocara. Y [música] yo, encantado de hacerlo, disfruté aquel momento como algo especial y bastante intenso, lleno de adrenalina.
El carro no más rechinaba, pero lo bueno que ya era tarde, [música] que no pasaban carros por ahí y por ello es que nos permitimos tener un buen rato de disfrute. Uno que nos dejó complacidos a ambos. En aquel momento oficialmente nos convertimos [música] en novios y empezamos una relación.
No nos veíamos tanto como yo quisiera, pero cada que nos veíamos todo terminaba en algo intenso, en algo [música] bonito. Y pues ya los días de descanso íbamos al cine a comer, íbamos por ahí a caminar, a platicar. Con Janet todo estaba bastante bien, las pláticas, el cómo nos llevábamos, había bastante respeto, sobre todo confianza y mucha, mucha intimidad.
Yo no había tenido muchas novias, pero con Janette sabía que con ella iba a quedar, que pronto me iba a casar. Conforme pasó el tiempo, fui conociendo a la familia de Janette. Económicamente estábamos en posiciones [música] muy distintas, mientras que mis papás tenían lo suficiente para vivir cómodos [música] y hasta con ciertos lujos.
Y también, mientras que yo ya estaba posicionado y en una buena vida y abundante. La familia de Janette era carente. Sufrían por dinero y demás cosas, y eso a mí no me importaba.
Yo amaba a Janette y sabía que de alguna manera, en algún momento podría apoyarla, pero solo desde la posición en que fuese mi esposa. No tardé mucho en pedírselo. Janed estaba fascinada, muy feliz.
Sin dudarlo me dijo que sí, que quería ser mi esposa y que [música] nos casáramos para formar una familia. Ya con esto fui a pedir su mano. Sus papás me dieron el visto bueno.
Mis papás también lo dieron, aunque mi madre era un poco especial. Y ya después a solas y en secreto me dijo algo que de alguna manera me dio a entender que ella no quería mucho a Janette por la posición económica en la que estaba. Gracias por platicar conmigo, hijo.
Quería que estuviéramos a solas para hacerte saber algo. Solo quiero que entiendas que no tengo nada personal en contra de tu prometida. Lo único que quiero advertirte es que me preocupa la diferencia de estatus que tenemos y sobre todo que entiendas que muchas veces las mujeres tienden a usar su belleza, sus encantos para así poder engatusar a un hombre con posibilidades.
Y esto no me gustaría que te pasara a ti. Eres un hombre bueno, noble. Sé que ayudas a la gente, a tus empleados y también a esta muchacha, pero lo que no me gustaría, hijo, es ver que esa mujer pueda hacerte sufrir, que una vez que se case contigo obtenga lo que quiera y entonces después te haga la vida difícil o te haga sufrir.
Ten cuidado, mijo. A veces las mujeres somos muy peligrosas y créeme que podemos ser el con la cara de un ángel. Y lo último que quisiera es que te llevaras a vivir a tu [música] casa y que duermas con el mismo uno que a tus espaldas te destruya la vida.
Sin embargo, confío en ti, hijo. Confío en que has hecho una buena decisión. Solamente ten muy en cuenta aquello que dice que a las mujeres ni todo el amor, ni todo el dinero, pero sobre todo ni toda la [música] confianza.
Lo que me decía mi mamá en parte tenía razón, pero yo conocía bien a Janette y sabía que no era de ese tipo de mujeres. La boda se realizó muy bonita. Me fui a una semana de viaje a la playa [música] junto con mi nueva esposa y cuando regresamos nos fuimos a vivir a una casa que compré, una casa modesta en la cual podríamos caber tranquilamente, incluso si tuviéramos un par de hijos.
La vida iba bien, pero también entendí que la vida de casados es muy distinta a una relación de novios, [música] porque Janet si tuvo cambios en su manera de ser. Si noté que se convirtió en una mujer un poco más controladora, [música] me pedía más favores, más dinero. Le gustaba comprarse ropa bonita, ropa cara y yo no le negaba nada.
Yo estaba bien enamorado. Incluso para ese momento Janette ya ni trabajaba en el negocio. La saqué de trabajar y la dejé en la casa porque teníamos pensado tener hijos.
Ya lo estábamos intentando, pero no más no quedaba embarazada. Y en su lugar contraté a otra chica. Contraté una que no fuera tan bonita como Janette.
No quería que mi esposa se encelara. Y pues bueno, contraté a una mujer de nombre Lorena, la cual era muy eficiente, trabajaba bien, tenía buena imagen y atendía bien a los clientes. Ella se encargaba de las cosas, incluso hasta de las cuentas, y yo podía confiar en ella.
Lo único que me llamó la atención es que a veces, sobre todo los viernes, Lorena ponía un pequeño altarcito justo cuando llegaba al trabajo. Rezaba algo en silencio y de manera discreta, luego ya se ponía a trabajar. Alguna vez le pregunté de qué se trataba y me dijo que ella creía en brujería y en magia [música] blanca porque esta le ayudaba a sobresalir, a estar bien y a que nunca le faltara nada.
¿A poco usted no cree en brujería o en esas cosas de energía, [música] señor Daniel? En mi casa siempre usamos esto para cuidarnos, para protegernos. Cuando se viene desde abajo, a veces ni siquiera Dios nos escucha.
Parece que Dios escucha más a los ricos o a los pudientes. Ay, sin ofender a usted, ¿verdad? Pero para mí y para mi familia, [música] a veces un ritualito o una oración basta para estar bien.
Ay, cuando guste, patrón. Si un día se le ofrece un trabajito, no más dígame. Ya sea yo o mi mamá, con gusto le ayudamos.
En fin, que le sabemos rebién a todo esto. Aquella chica Lorena me parecía muy simpática y su tema de brujería como que no me llamaba la atención. Pero sí algo empezó a ocurrir es que a Janette no le gustaba Lorena, como que no más de verla.
Algo le hacía despreciarla, incluso hasta me sugirió que la despidiera. Eso sí, y le dije a Janette que en mis negocios yo era quien mandaba, que Lorena era eficiente, era buena trabajadora y no tenía una razón para despedirla, que por favor mantuviera su límite en casa y que de mis negocios yo me encargaba. Aquello no le gustó mucho a Janette, sin embargo, no afectó nuestra relación.
Todo iba bien, todo de maravilla. En una ocasión, Lorena no fue a trabajar como en dos días. Le estuve marcando para que fuera a abrir el negocio, pero me dijo que a su papá lo acababan de operar, que andaban consiguiendo dinero para pagar la cirugía y me pidió permiso para faltar toda la semana.
Honestamente, esa chica me llenó de preocupación. me dijo que estaban muy asustados porque los intereses estaban creciendo. Por suerte, su papá había salido bien, pero su familia era difícil que pudiera pagar aquello.
Cuando le pregunté a Lorena cuánto debían, ella me dijo la cantidad y me di cuenta de que yo podía pagarla sin ningún problema, sin que me afectara, pues en fin, que esa muchacha y su familia estaban metidas en un apuro del que seguramente nunca saldrían. Le llamé a Lorena y le pregunté en qué hospital estaban. Acudí rápido y ahí estando con Lorena, le hice saber que yo cubriría los gastos, pero que me hiciera un favor, que mi ayuda tendría que ser completamente anónima.
Nadie debía enterarse, mucho mennos, mi esposa. Y ya con eso, estando en el área de cajas, deposité y dejaron libre al señor. Ya pudo regresarse a casa para seguir su vida normalmente.
Lorena estaba bien agradecida. me dijo que algún día me lo pagaría y yo le dije que no, que simplemente era un gesto de humanidad que quería hacer por su familia y también por ella. Lo único que le pedía es que mientras estuviera trabajando conmigo fuera responsable y que por favor guardara siempre nuestro secreto, que mi esposa nunca se enterara del favor que hice por ellos.
Pasó el tiempo y las cosas estaban tranquilas, pero un día de pronto llegué del trabajo y me estaba esperando mi esposa. Estaba como muy emocionada, como muy eufórica. Cuando me senté a platicar con ella, fue entonces de que Janette me hizo una propuesta, una que no me esperaba.
Mi vida, por favor, siéntate. Necesito hablar contigo de algo muy serio, algo de verdad muy serio. Por ello necesito que te lo tomes con calma.
Y pues ya. Ahí te va. Fíjate que mi hermano Gonzalo, él está por empezar un negocio, uno grande.
Él consiguió unos terrenos y pues está buscando inversionistas para poder hacer un par de fraccionamientos de casas. [música] La inversión, honestamente, es millonaria, pero las ganancias lo serán mucho más. Y te puedo asegurar que mi hermano es de confianza.
Además, la ciudad está creciendo y los terrenos están a las orillas. son bastante grandes y te aseguro que todo el dinero que le inviertas se te va a regresar cinco o 10 veces más. Por ello me gustaría que lo pienses, Daniel.
[música] Esta es una gran oportunidad, ¿no lo crees? Creo que nuestro matrimonio nos está dando grandes bendiciones, al menos yo así lo veo. Pero lo que quiero saber es si tú te animas a poner de tu dinero en ese negocio.
Le pedí a mi esposa que se tomara aquello con calma. Meterle dos, tres o 4 millones de mis ahorros podría representar quedarme en la quiebra y todo por un negocio donde no sabía que tan confiable era. Así que pedí hablar con su hermano.
Quería saber dónde estaban los terrenos, investigar más. y sobre todo hablar con el supuesto arquitecto para que me explicara de qué iba el proyecto. La cita fue un domingo.
Janet y yo fuimos a las afueras de la ciudad. Fuimos a ver los terrenos. Ahí nos estaba esperando el hermano de mi esposa y también el arquitecto.
Aquel tipo Gonzalo se veía como de medio mala pinta, pero al parecer el tema de los terrenos era real y el arquitecto me mostró los planos, los costos de inversión y la lista de los posibles inversionistas que tenían. Lo único que teníamos que hacer era llenar unos documentos, depositar dinero en una cuenta. Después de ello haríamos algunos seguimientos y no sé qué tantas cosas más.
Y la verdad es que me emocioné. Aquello pintaba bastante bien porque sería un negocio grande del cual obtendría muchos beneficios por el hecho de poner parte de mi dinero. Lo estuve pensando varias semanas, pero al final terminé metiendo cuatro de mis 6 millones de pesos que tenía guardados en el banco.
Confié ciegamente en que aquello daría un rendimiento que se me regresaría mucho [música] más. Pero entonces, después de haber hecho el depósito y después de que pasaron varios días, un día regresé a la casa del trabajo. Le había estado llamando a Janette para preguntarle qué cenaríamos.
Sin embargo, cuando llegué a casa, me di cuenta que en su closet Janet había sacado cosas, había llenado un par de maletas y había desaparecido. [música] Mi propia esposa me había visto la cara de idiota. Empecé a alarmarme porque no era muy difícil darse cuenta de lo que estaba pasando.
Muchas cosas vinieron a mi mente. Le llamé a los padres de Janette y me dijeron que no la habían visto desde hace días. Le llamé a su hermano y me mandaba al buzón.
Así estuve insistiéndole también. De hecho, el número de Janet me mandaba al buzón como si lo tuviera apagado. Aquello era evidente, no quería darme la cara.
se había escapado y seguramente junto con su hermano habían planeado todo aquello para sacarme todo ese dinero para huir [música] y entonces darse la vida con todo eso que me sacaron. Jamás me lo hubiera imaginado de Janette. Ella no parecía ser así.
Sin embargo, después de tratar también de contactar al supuesto arquitecto, de igual forma ocurrió que se estaba escondiendo cuando fui a la empresa constructora la cual iba a encargarse de construir las casas. Ahí me dijeron que ni conocían [música] al tipo. Ahí comprendí que completamente me habían visto la cara de estúpido, que se habían reído frente a mí y que aquello era una humillación horrible.
No sabía qué hacer. Honestamente pensé en demandar, pero quería esperarme unos días para saber dónde estaba mi esposa. Fui directamente a la casa de sus papás, pero ahí me llevé una sorpresa.
Mi suegro me dijo que Janet había ido y que les dijo que se estaría fuera de la ciudad un tiempo, que tenía mucho miedo de mí, que porque yo la golpeaba, que la maltrataba, que supuestamente la tenía amenazada de muerte. Aquel suegro miserable casi casi se me va a golpes, pero yo le dije que aquello era mentira, que Janet me había defraudado con dinero junto con su estúpido hermano, el Gonzalo. Y entonces el viejillo no más se quedó con la cara de estúpido y fue ahí que entendió todo.
Al final se quedó callado. Ni siquiera una disculpa me pidió. [música] Solo dijo que iba a averiguar qué estaba pasando y pues ya no más con eso.
Mientras tanto, yo tenía que seguir atendiendo mis negocios. tenía unas pérdidas enormes y entonces tenía que ponerme a trabajar para recuperarlas, [música] pero también quería verlo de un abogado para un divorcio. Cuando llegué a hacer corte aquella noche, Lorena me vio bien triste.
Estaba yo ahí [música] en mi oficina con la cabeza bien agachada y bien preocupado. Lorena me dijo que si en algo podía ayudarme, con gusto lo haría porque no le gustaba verme así. No, después de que yo me había portado tamban bien con ella y con su familia, ella haría lo que sea por mí por verme feliz.
Como ya había cierta confianza, le dije [música] que a lo mejor terminaría cerrando el negocio. Le dije lo que estaba pasando con mi esposa y todo el dinero que me había arrebatado. Lorena se lamentó por lo que yo estaba atravesando.
Me dio un abrazo y entonces me dijo que si en algo podía ayudarme, con mucho gusto lo haría. [música] Y entonces fue que ella vio que allí en mi escritorio tenía yo una fotografía junto con Janette. Lorena la tomó y me pidió que si se la podía prestar un momento.
Por favor, déjeme ayudarlo, señor Daniel. Yo le aseguro que puedo ayudar a que su esposa regrese. Mi mamá sabe de brujería.
Ella sabe cómo hacer las cosas o mínimo para que usted se desquite, para que esa mujer pague por lo que está haciendo, porque de verdad la manera en que lo ha traicionado no tiene nombre. Es más que una víbora, una hija de [música] la chingada. Cuando vi que Lorena tomó la fotografía, lo único que le dije fue que se la llevara, que la tirara a la basura porque mi matrimonio ya estaba destruido, que ya no me importaba, Janette, que hiciera lo que quisiera, porque si yo un día la veía en persona, seguramente la iba a ahorcar, aorcarla hasta matarla.
Lorena se despidió y se llevó la fotografía y en varios días no le pregunté para quién la quería o qué había hecho, pero un día, justo un viernes, Lorena se acercó conmigo y entonces me platicó algo que ni siquiera esperaba escuchar. Señor Daniel, mi mamá y yo estuvimos haciendo un ritual de brujería. Esto utilizando la fotografía de su esposa.
La vamos a hacer que regrese. Por favor, confíe en nosotros. Yo me siento muy agradecida, señor Daniel, por lo que hizo por nosotras y por ello es que quiero hacer este favor para usted.
Yo no entendía de qué hablaba Lorena. Brujería y demás cosas era una estupidez. Sin embargo, por dentro yo deseaba que algo malo le pasara a Janette.
¿Cómo fue capaz de traicionarme, de defraudarme de esa forma? Entendí que todo el tiempo estuvo fingiendo, pero yo también por estúpido. Ahí voy de caliente a buscarla, hacerla a mi novia.
hasta hacerla mi esposa. Cuando ella simple y sencillamente lo único que quería era mi dinero, encontrar la oportunidad para sacarme lo suficiente y después largarse, seguí con mi trabajo y tuve que ir a poner una denuncia por robo, por fraude. Y mientras esto ocurría, la policía aparentemente empezaba a buscar a mi esposa, a su hermano y al maldito arquitecto.
Pero no había novedades. Parece que estaban escondidos como ratas, esperando a que se calmaran las aguas para entonces. volver a salir a la superficie a como si nada hubiera pasado.
Ya había perdido yo la esperanza, pero aún así trataba de mantener a flote mis dos negocios, seguir con las operaciones y mantener [música] a mis empleados. Eran los únicos que me habían demostrado lealtad. No podía dejarlos así en la calle y tirados a su suerte.
[música] Habrá pasado como un mes y medio cuando de pronto me llamaron de la policía. Me dijeron que habían encontrado a mi esposa, pero lamentablemente para ella no en las mejores condiciones, sino en unas terribles. Fui llamado a la delegación.
De ahí me trasladaron a la morgue para que fuera a reconocer un cadáver. Ahí se podrán dar cuenta de cómo es que terminó la situación. Y pues, cuando entré a reconocer el cadáver, en efecto, se trataba de mi esposa.
Había otros dos cuerpos y uno de ellos. Al verlo me di cuenta que era su hermano Gonzalo. El otro no lo conocía, pero al parecer por lo que me contaban los oficiales, no iba con ellos aquel día de la situación.
Lo que pasó es que un golpe de muy mala suerte le llegó a Janet y a su hermano. Al parecer iban en su camioneta y se detuvieron en un semáforo. Pero aquí donde vivimos es una ciudad bastante hostil, sobre todo por el crimen organizado.
De esta forma es que remarcando la mala suerte de aquellos dos, les tocó quedar en medio de un tiroteo del cual la camioneta donde viajaban y a sabiendas de que tanto Janette como su hermano no estaban involucrados en esas cosas oscuras, ellos terminaron muertos dentro del vehículo. Ni la debían ni la temían dentro de aquellos temas. Pero miren, la justicia divina existía, o quién sabe, igual hasta era la brujería que Lorena había hecho, la cual provocó aquellas muertes por azares oscuros del destino.
Sí, le lloré a mi esposa. No lo voy a negar, la quería mucho y tenía prospectada una vida a su lado, pero nunca contemplé que las cosas llegarían a ese punto. Entendí que a veces es muy difícil ser bueno con todas las personas.
Hay quienes son agradecidos y quienes no. Y estos últimos están esperando a morder la mano que les da de comer para traicionarte, para apuñalarte por la espalda. Al final queda en la conciencia de cada quien, ayudar o no a hacerlo.
Pero lo que sí sé es que hay una justicia divina y a veces esa justicia viene por brujería. Lorena me confirmó que en efecto lo que había pasado había sido provocado por el trabajo que hicieron su madre y ella, que a lo mejor se les había pasado la mano o bien que era una realidad que con la brujería a veces las cosas salen muy distinto a lo que se piden. Y eso eso no se puede controlar, brujería o no.
Honestamente, me siento mejor así de saber que mi mujer ya no está, que ya no me va a la vida y que al final tuvo que pagar a la manera que tuvo que ser porque lo que me hizo fue horrible. Y por muy buena persona que yo sea, entiendo también que ella solita se buscó ese destino, ese horrible final, porque de verdad, si vieran cómo quedaron sus cuerpos, tanto el de ella como el de su hermano, aquello era terrible. Balazos que les atravesaron la cara, el pecho, que los desfiguraron.
De verdad, el tiroteo debió haber sido muy masivo, que de aquellos dos, muy poco quedó. Hoy en día sigo con mis negocios, sigo soltero, prefiero andarme tranquilamente por las ramas y por la vida también. No me gustaría llevarme otra decepción.
No estoy listo todavía. [música] Por ahora solo estoy enfocado en hacer más dinero. Ya he recuperado lo que perdí e incluso lo multipliqué.
Tengo otros dos negocios y ya me dedico únicamente a esto. Y sé que mi éxito personal seguirá creciendo y en su momento conoceré a la mujer ideal, aquella con la cual pueda tener una familia y aquel sueño de casarme con la mujer que de verdad me ame, que de verdad entienda lo que hay dentro de mí, porque soy buena persona. Y eso algún día Dios lo escuchará y me mandará a la mujer ideal.